Patricia A. Billingsley conecta la relación entre el poeta granadino con Philip Cummings con una de las etapas más decisivas y menos exploradas de su vida literaria
Hay algo contradictorio en la historia de García Lorca, y es que cuanto más se habla de él, más parece que queda por descubrir. Y es que 90 años después de su asesinato, el poeta granadino se mantiene más presente que nunca en la conversación cultural.
Este 2026 hemos podido comprobarlo de nuevo en publicaciones de libros, en homenajes en Granada y Madrid, en ampliaciones de su archivo e, incluso, en estrenos de películas. Lorca nunca se va de la memoria y es gracias a su figura tan vigente que seguimos recordando las preguntas abiertas que nos dejó y abriendo nuevas lecturas de su historia.
El hombre detrás del mito
Lorca en Vermont. El poeta español y su amante americano de Patricia A. Billingsley saca a la luz una parte de la vida del autor no tan conocida. La autora reconstruye una relación que se prolongó durante tres años y dos continentes, y que fue trascendental en la lectura de Poeta en Nueva York. Este amor muestra la influencia de una persona, también escritor, que quedó marcada en Lorca a la vez que escondida tras su influencia. La investigación, desarrollada en más de una década, busca reconstruir la historia sentimental y las consecuencias de esa relación.
El libro nos presenta a Philip Cummings, un joven estadounidense que comparte un verano en la Residencia de Estudiantes de Madrid con el granadino. Tras introducir el contexto de su relación, la autora se apoya principalmente en el viaje de Lorca a Estados Unidos en 1929. En concreto, se detiene especialmente en la estancia del poeta en Vermont. Lorca abandona temporalmente Nueva York y se desplaza hasta el norte del Estado para pasar 10 días junto a Cummings. Esta es una visita, que narra el libro, ha permanecido oculta durante muchos años.
Vermont como escenario
Billingsley reconstruye este encuentro entre dos intelectuales que comparten mucho, pero que parten de lugares diferentes. Ambos se acompañan y crecen en una relación que acaba prolongándose más de lo que ellos esperan. La relevancia de Vermont en esta ecuación no es únicamente por el contexto. Vermont es donde Lorca se transforma y se divide en tres: el hombre, el escritor y el personaje que la posteridad ha construido sobre ambos. Es ahí donde reside lo característico del libro.
En el lago Eden, lugar donde viaja junto a Cummings, Lorca se aleja del frenetismo de Nueva York para encontrarse con Cummings. En estos 10 días, se concentra la parte esencial íntima y vulnerable de la relación, que supone una pieza clave de la lectura de Poeta en Nueva York. Lorca mantiene el mayor momento de intimidad junto a su amante, alcanzando un momento decisivo para Lorca emocionalmente. A través de Vermont, nos acercamos a un Lorca menos monumental y más íntimo.
Lorca, infinito y eterno
Este libro nos dirige la mirada a un poeta cuya obra permanece siempre en la memoria, pero demuestra cómo todavía quedan preguntas abiertas y nuevas interpretaciones que hacer. El Lorca de 2026 ya no es solamente el poeta asesinado en 1936, ni únicamente el autor de Romancero Gitano o Bodas de Sangre. Es también un escritor cuya intimidad permite revisar cómo se construyen los relatos culturales y qué partes de una vida quedan fuera cuando una sociedad decide qué puede decirse y qué debe callarse.
Y quizá esa sea la mejor manera de celebrar a Lorca 90 años después de su muerte: no convertirlo en una figura definitivamente cerrada, sino permitir que siga siendo incómodo, contradictorio, íntimo y contemporáneo.


