La tecnología en su desarrollo ha proporcionado al arte nuevas herramientas para su actividad. No siempre han sido bien recibidas: Baudelaire catalogó a la fotografía como el “enemigo mortal” de la pintura. La historia parece estar repitiéndose con la IA.
Una de las écfrasis más estudiadas por los especialistas de la literatura es la del escudo de Aquiles en la Ilíada de Homero. Probablemente, si este cantor hubiese pertenecido a nuestro tiempo, habría utilizado Midjourney para visualizar la égida del protagonista de la epopeya griega. Con tan solo un click, una serie de procesos computacionales pueden transformar una écfrasis en una imagen de decente calidad.
Según la Real Academia Española, écfrasis es “la descripción precisa y detallada de un objeto artístico”. Lo que una vez sirvió para enriquecer el arte literario, parece estar dividiendo el arte plástico en el presente.
La Inteligencia Artificial (IA) ha irrumpido en poco más de un año en el sector creativo, a través de softwares como DALL-E 2, Midjourney, Firefly o Stable Diffusion. Según Google Trends, desde 2022 ha habido un importante incremento del interés de usuarios por términos como “imágenes IA” o “generado por IA” en su buscador. De hecho, estas creaciones ya tienen un nombre: sintografías.

“Una sintografía es cualquier activo visual y digital resultante de un modelo de texto a imagen o de un modelo de red generativa antagónica”, explica Mark Milstein, COO y cofundador de la empresa vAIsual.
¿Cómo se crean las sintografías?
Las redes generativas antagónicas (RGAs) son algoritmos que funcionan a través de dos redes neurales: una generativa y otra discriminativa. La primera crea nueva información analizando contenido real de una base de datos y la segunda diferencia entre los datos reales y los generados por la otra. La red generativa se entrena para “engañar” a la discriminativa para que determine que sus datos son reales.
Por su parte, el modelo de texto a imagen consiste en el denominado en inglés prompt engineering: a través de un texto, que sirve como input, una IA generativa crea imágenes. Es así como funcionan los softwares mencionados anteriormente, a través del modelo de difusión. Se descompone una muestra de datos reales en una versión ruidosa, para después reconstruirla a la inversa. “La IA observa varias imágenes de un caballo y abstrae cuáles son los patrones comunes que lo conforman (texturas, formas, colores…)”, explica el divulgador Carlos Santana. “A partir de aquí, aplica estos conocimientos para generar caballos nuevos que no existen”. De dónde se recolectan estos datos, es una incógnita.
Sin embargo, los expertos indican peligro. Diecinueve miembros de la Association for the Advancement of Artificial Intelligence han firmado una carta en la que piden mayor compromiso en el desarrollo de la IA. Varios líderes de empresas tecnológicas como Elon Musk han pedido la interrupción durante 6 meses del entrenamiento para plantear procesos seguros de trabajo. El nombrado “padrino de la IA”, Geoffrey Hinton, ha dejado su puesto en Google para difundir los posibles riesgos de su especialidad. DALL-E 2 no estuvo accesible al público de junio a septiembre de 2022 por los peligros que pudiera ocasionar su mal uso. ¿De qué tenemos que temer?
Mímesis de la mímesis aristotélica
Las sintografías han pasado a formar parte de la opinión pública de manera controvertida con los deepfakes. El más popular fue la imagen del Papa Francisco vistiendo un abrigo blanco: muchos internautas la dieron por cierta. Y es que el gran logro y, a la vez, el gran problema de la sintografía es el realismo que puede llegar a conseguir. Una suerte de mímesis de la mímesis aristotélica. Un estudio de 2019 determinó que el 75% de la muestra pensaba que unas imágenes realizadas por IA eran de autoría humana. Cuando se trataban de representaciones abstractas, el porcentaje subía al 85%. Además, algunos las describieron como “comunicadoras” e “inspiradoras”.

“El arte ha muerto. Se acabó. La IA ha ganado, los humanos han perdido”, asegura Jason Allen. Hace un año, su imagen Théâtre D’opéra Spatial, ganó el certamen de Artes Digitales y Fotografía en la sección digital, sin que los jueces se dieran cuenta de que se trataba de una sintografía.
“Mi objetivo era abrir un debate, y lo he conseguido”, declara el fotógrafo Boris Eldagsen. El pasado abril fue premiado en el Sony World Photography Awards con una imagen realizada por inteligencia artificial. “La IA no es fotografía y no debería competir en la misma categoría”, afirma Eldagsen, que renunció al galardón posteriormente.

“Somos David contra Goliat”
¿Recuerdan cómo se creaban estas imágenes? La artista Kelly McKernan se percató de que existían por la red varias ilustraciones de IA con elementos parecidos a sus dibujos. Junto con otros artistas afectados, Karla Ortiz y Sarah Andersen, han demandado por infracción de copyright a las empresas Stability AI, Midjourney y DeviantArt en enero. En julio, el juez desestimó el caso por falta de pruebas, porque no existían similitudes notables entre las obras de los artistas y las de los softwares. “Somos David contra Goliat”, dice McKernan.
Aunque no sean capaces de encontrar el parecido, lo cierto es que estos softwares sí recolectan imágenes de internet como materia prima. El tecnólogo Andy Baio y el programador Simon Willison han examinado 12 millones de imágenes utilizadas por LAION para entrenar a Stable Diffusion (una escasísima muestra si se tienen en cuenta las 2.300 millones que formaron parte del primer aprendizaje). LAION es una organización dedicada a la obtención y clasificación de datos que, en el caso de Stable Diffusion, el 47% de imágenes las consiguió de solo 100 dominios, la mayoría de Pinterest.
Porcentajes más pequeños pertenecen a webs de WordPress (6,8%), de Fine Art America (5,8%), y también plataformas de stock como Getty Images, Unsplash o Shutterstock, entre otras. Además, se han recolectado obras de pintores como Van Gogh, Renoir o Hopper; fotografías de celebridades como Trump y personajes de ficción como Mickey Mouse. La gran mayoría de ellas sin consentimiento.
“No to AI generated images”
Por otra parte, ya ha habido ejemplos donde se ha prescindido de artistas plásticos. La revista Cosmopolitan y The Atlantic utilizaron una vez la IA para sus respectivas portadas en 2022.
La comunidad ha visto su futuro amenazado. Al igual que los trabajadores luditas en el s. XIX dirigieron sus protestas contra las máquinas, parte del gremio se ha levantado contra la IA.
1/6 I created this image for everyone to use wherever they want.
Ai creates the “art” you see on the backs of artists being exploited. Ai “art” is currently scraping the web for art and uses it in datasets. No artist gave consent to have their art used. We were not compensated pic.twitter.com/eGn352MyCj— 🏮Zakuga Art🏮 (@ZakugaMignon) December 13, 2022
ArtStation, una web de portfolio virtual, empezó a mostrar en su página principal arte hecho con IA en diciembre del año pasado. Artistas como Zakuga Art protestaron a través de Twitter, pidiendo la difusión de la misma imagen: la palabra “AI” cubierta por un símbolo de prohibido y la frase “No to AI generated images” (“No a las imágenes generadas por IA”, en castellano). La reivindicación se trasladó a ArtStation, que inundó todo el contenido de su buscador con esta imagen.

¿Es la IA una artista?
Estas protestas además han hecho surgir el debate de si la IA puede llegar a crear arte o no. “Una obra hecha por una máquina es una reproducción”, argumenta la crítica de arte Avelina Lésper. “No son obras originales, el arte tiene originalidad por un elemento: la vida del artista. El arte es el producto de la inteligencia y sensibilidad humana de ver el mundo”.
El crítico García Villarán matiza esta postura. “No a los artistas que se hacen llamar así solo por utilizar esta tecnología, sí a los que usan las IAs como complemento”. Añade que la creatividad y juicio crítico del autor al seleccionar y manipular estas imágenes es crucial para que sea considerado arte. Por otra parte, presagia la devaluación de las sintografías debido a su rápida y alta producción, pero a la vez la revalorización del arte tradicional por su carácter artesanal.
Mi postura; No a los artistas que se hacen llamar así solo por utilizar esta tecnología; Sí a los artistas que usan las IAs como complemento o como una herramienta más para su trabajo. pic.twitter.com/oKLWbhDwFC
— Antonio García Villarán (@AntonioCREA13) December 15, 2022
¿Es cierto que hace falta un retoque posterior? Volvamos a la écfrasis de Homero: se va a generar una imagen en DALL-E 2 utilizando los versos 478-482 del Canto XVIII, en los que se empieza a describir el escudo de Aquiles.

Como se puede apreciar, no basta con un texto para generar una imagen que entre dentro de los estándares del arte, hace falta un posterior tratamiento según el criterio del autor.
Por su parte, el experto en IA Toby Walsh sí considera las sintografías arte por sí mismas, pero cree que no se valorarán igual al no sufrir la tensión de la mortalidad que compartimos los seres humanos. Quizás esté en lo cierto: un estudio de este año confirma que preferimos antes las obras que son clasificadas de autoría humana que las de IA, precisamente por esa conexión humana. Sin embargo, el estudio concluye en que ese etiquetado de autoría determina estos resultados en favor del arte tradicional.
Legislación
Por tanto, urge exigir a los softwares que marquen con un distintivo a sus imágenes. Ya Toby Walsh en 2015 propuso esta idea en una supuesta ley denominada “Turing Red Flag Law”, que une los conceptos del test de Turing (si un ordenador podía hacerse pasar por un humano, se le consideraba inteligente) y la Ley de Bandera Roja (1865), en la que se imponía el uso de este objeto para andar por las vías ferroviarias.
Varios países también están tomando acción sobre ello. Según la Administración del Ciberespacio de China, el gigante asiático legislará para hacer responsables a las empresas de la licitud de los datos empleados, imponer el inicio de sesión con la identidad real y, en el caso de la creación de contenido inapropiado, tener tres meses para corregir el software. Mientras, el Departamento de Comercio de EEUU ha propuesto imponer un control sobre las herramientas que sean consideradas peligrosas antes de que salgan al mercado.
En cuanto a la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) no hace referencias a la IA. Sin embargo, en junio de este año se anunció la elaboración de una Ley de Inteligencia Artificial. En relación con el ámbito generativo, se estipula que se debe programar un modelo que no genere contenidos ilegales y que siempre indique si el contenido ha sido realizado por IA.
Reino Unido gira hacia la otra dirección. Acorde a la Oficina de Propiedad Intelectual, el país tiene pensado legislar en favor de la IA para aupar a la economía: derechos de autor, licencias para recolectar datos y patentes en invenciones de este campo.
Sobre el uso de imágenes sin permiso, ya hay empresas en el sector operando según estándares éticos, como vAIsual. Según su cofundador, Mark Milstein, su producto estrella es la plataforma de datos DataSet Shop, que ofrece contenido creado en sus estudios y que se rige bajo los estándares del RGPD y la North American PII legislation.
El futuro
Pero, ¿qué pasará con este tipo de trabajos? Villarán asegura que la IA facilitará el trabajo a los diseñadores gráficos, Milstein cree que solo quedarán aquellos que trabajen mejor que ella. La respuesta es difícil. “Pregúntame en 25 años”, dice Milstein. Muchos creativos han introducido la IA como una herramienta más del trabajo. Hilary Campilan, especialista en anuncios, la emplea por su rapidez y sus resultados inesperados. Jess MacCormack la utiliza como una extensión a su obra de collages digitales y gifs.
La tecnología ha sido determinante para el desarrollo humano, y este caso no es una excepción. Ante una herramienta tan poderosa como la IA, es imprescindible regular para que verdaderamente la sociedad pueda beneficiarse de ella. Los luditas no se rebelaron contra las máquinas, sino contra el uso que se le daba a las máquinas con respecto a su oficio. Lo mismo pasa ahora. Si se plantea un uso ético y transparente de la IA, se dejará de reaccionar contra ella, y quizás ayude a la exploración de nuevas direcciones en el arte. Baudelaire se equivocó: la fotografía no mató a la pintura, la encaminó hacia las vanguardias. Ni el cine acabó con el teatro. Ni la animación 3D con la 2D.


