En el futuro apocalíptico de Las indignas, Bazterrica explora los mecanismos de sumisión, crueldad y maldad que la protagonista vive en la Casa de la Hermandad Sagrada
«Me pregunto si Dios es el hambre detrás del hambre y si detrás de Dios agazapa otro Dios”
Renombrada por su éxito con Cadáver exquisito, Agustina Bazterrica nos introduce en su nueva novela ambientada en un futuro postapocalíptico, donde todo lo que el lector sabe que existe es un convento sumamente violento en el que la protagonista, sin nombre, y sus compañeras, intentan sobrevivir.
Considerada demasiado impura para ser iluminada, pertenece a la casta de las indignas y desde este sitio trata de actuar con discreción y valentía para observar, escuchar los rumores y descifrar las reglas de una secta cuyo poder desafía cuando la separan de la persona amada. A través de diarios clandestinos, a veces escritos con plumas, con agujas, con suciedad o su sangre, la protagonista documenta el horror vivido en la Casa de la Hermandad Sagrada, destacando la lucha por la supervivencia en medio de la violencia y el control sectario.
Mantener un diario clandestino es su manera de dejar constancia de la vida en el convento y, al mismo tiempo, de abrir ventanas hacia un futuro donde alguien podría descubrir las páginas que ha ido llenando. Entre ese presente eterno en el que ella y las demás viven y un futuro incierto, también persisten los vestigios del pasado: la memoria de los abusos sufridos, el hambre, el miedo, la amistad con los niños tarántula, el contacto humano y su madre, de quien hereda el amor por la literatura, narrándole historias sobre el mundo en el que vive.
La narrativa, con su prosa poética y el cruce entre crueldad y lirismo, ofrece una experiencia intensa y sobrecogedora del horror, dejando al mismo tiempo un espacio vislumbrado para la esperanza, tejida entre la amistad, el amor y la búsqueda de la verdad que desafía las mentiras opresivas.

¿Cómo nace una obsesión?
En un mundo post-apocalíptico, la civilización colapsó debido a un apagón tecnológico y desastres naturales. Confinadas y desposeídas de identidad las mujeres que se encontraron con la Casa de la Hermandad Sagrada viven sometidas a la Hermana Superior y a «Él», enfrentando abusos y torturas mientras una de ellas documenta su desgarradora realidad en un diario clandestino.
Pregunta: ¿Por qué escribiste este libro?
Respuesta: Hay ciertas obsesiones que nunca se van. Siempre aparecen en mis textos. Una de ellas es por qué creemos en las cosas que creemos, que eso está planteado en Cadáver exquisito, en mis cuentos, y en esta novela. Otra obsesión (al igual que todos los seres humanos) es quién es Dios, y el fanatismo. ¿Por qué hay gente tan loca que es capaz de matar por una creencia? Supongo que seguiré sumando obsesiones. Se me ocurrió cuando fui a un monasterio en Cuzco en 2018. Fui a visitarlo, y de hecho, hay un patrimonio de arte cuzqueño (para que veas lo nerd que soy) que con una amiga visitamos un montón de iglesias solo para ver una sola obra que estudiamos en la facultad. Fuimos a un monasterio para ver un tipo de obra que a mí me gusta mucho, que son los ángeles arcabuceros, que son ángeles que están vestidos con ropa muy señorial y tienen un arcabuz, que es un arma. El monasterio era super siniestro, y yo era la única turista. Entré en una sala y vi una monja rezando, y casi me da un paro cardíaco porque en realidad era un maniquí. ¡Yo pensaba que era una monja real! ¡Tétrico! ¡Luces bajas! ¡Imágenes de Cristo sangrante! Yo salí de ahí, y pensé: “Tengo que escribir sobre monjas”. Sé que se escribieron miles de libros sobre monjas, y estuve mucho tiempo pensando cómo enfocar esta novela. Una cosa que encaró mucho mi perspectiva respecto a esta novela fue mi experiencia en un colegio de monjas alemanas. ¡Y no sé hablar alemán, no me sirvió ni para eso, solo para escribir esta novela!
P: ¿Qué tipo de experiencia fue estar en ese colegio?
R: El clima de opresión. Éramos todas mujeres: profesoras, monjas, y el único varón era el sacerdote, que veíamos cantando en la misa. Había como un ambiente de control total inclusiva en la convivencia de las compañeras. Olvídate hablar de feminismo. Siempre estaban sospechando de la otra, acusándola de pecadora, de indigna. Entonces no podías cuestionar nada. Te juzgaban por todo lo que hacías, y cuando llegabas a casa, te juzgaba Dios. Lo naturalizabas. Yo lloré durante todo un año porque no quería cambiarme de un colegio laico a este. A diferencia de Cadáver exquisito, que fueron seis meses, yo esta la tenía muy interiorizada.
P: El paso traumático por un colegio religioso siempre se recuerda.
R: Sí porque además yo no la pasaba bien la mayor parte del día. Mi marido fue a un colegio en el cual se divertía con sus amigos, además de que aprendía. Salían. El hecho de que sean todas mujeres, te restringe el mero hecho de tener amigos varones, y eso no es sano. Te voy a contar esto, aunque me parece una locura: En la verada pública del colegio había una celadora que echaba a todos los varones jóvenes de allí. Si te venía a buscar tu amigo, tu hermano, tu primo, tu novio, les echaba. ¿Me entendés? ¡Es una locura! Pasaba eso. Aceptado, naturalizado. Hoy ya, a mis cincuenta años, puedo decir que esta experiencia me sirvió para ser la escritora que soy, para escribir esta novela, para estar aquí en Madrid. Y no digo que todos los colegios de monjas sean así, estoy generalizando. Yo en Argentina he hablado de Cadáver exquisito en colegios, y algunos eran colegios de monjas. Eso significa que ahora las monjas tienen la cabeza más abierta.
P: ¿Cómo se organiza esta jerarquía en esta sociedad religiosa de la Casa de la Hermandad Sagrada?
R: Eso está basado en dos cosas: En mi investigación de las sectas o grupos coarsitivos, (que lo que pasa es que hay un montón de mecanismos de control y manipulación), y uno de ellos es crear una jerarquía que te dé la ilusión de tener privilegios. Si vos vas aguantando en la jerarquía, vas siendo sumisa, y obediente, lo que fuere, vas a conseguir beneficios, independientemente de si son reales o no. También está basado en lo que es la religión católica, que tenés también categorías, y esta visión tan patriarcal que tiene la religión de que las monjas siempre estarán por debajo de los varones. Una monja nunca logrará ser Papa, motivo por el cual, (además de toda la crítica que tengo a la religión católica), como feminista que soy, no puedo aceptar eso. ¡Oh! ¿Y sabes qué? Cuando venía acá para Madrid, vine al lado de un sacerdote durante todo el trayecto(risas), ¡Qué me estaba queriendo decir el universo! Y dos pasajeros que estaban adelante, le empezaron a cuestionar un poco. ¡Yo no le hablé porque si hablo me inciendo como hereje! Y él dijo una frase que me incendió por completo. Dijo: “De los únicos aviones de los que se habla son de los que caen, no de los que vuelan”. Bueno, señor, los aviones que caen en la religión católica les mandan a otros lugares, a otras diócesis. Siguen siendo pedófilos, pero en otro sitio.
P: ¿Cómo elegiste los nombres de cada clasificación en la jerarquía?
R: Las errantes lo tomé de la Biblia. Yo tengo la Biblia toda marcada por la facultad, y el resto no tengo ni idea. Fui anotando, (de hecho tengo un grupo de Whatsapp conmigo misma, que se llama Yo y mi super yo) y fui apuntando distintos nombres, y los que parecía, me iban. Santas magistrales, la Santa Hermandad, las iluminadas… fui apuntando.
P: Fueron ideas aleatorias.
R: Sí, pero aleatorias impregnadas por la lectura. Si me pongo a releer la Biblia voy a encontrar palabras que encuentro en la novela.
¿Qué es lo que queda en un mundo en el que no hay nada?
Lo más característico del mundo donde la novela se desarrolla, es lo impregnado que está por la soledad, en todos sus aspectos. Cuando uno lee la historia, no es capaz de imaginarse mucho más que el convento de la Casa de la Hermandad Sagrada, rodeado por un bosque, y nada más que eso. Afuera está lo desconocido. Funciona como si fuese una isla apartada del resto, rodeada de árboles y oscuridad.
No se trata de una idea tan descabellada cuando esa sensación de estar atrapado es una de las características vitales de la novela. En un mundo apagado, lo único que la protagonista puede asegurar que existe, es lo que ve con los ojos.
P: Concibes un mundo apocalíptico donde la sequía y el hambre son ley, y a parte teorizas sobre que esto se había producido por el miedo de la implantación de las IAs en la sociedad. ¿Crees que esto podría ser posible?
R: La combinación de toda la crisis climática (que ya está presente), sumando que las IAs es super incipiente y está creado por los humanos, y como toda creación nuestra, depende de cómo lo uses y depende de cómo lo lleves. Hay mil películas y libros que hablan de ello, Matrix, para empezar. No me parecería descabellado para nada.
P: ¿Por qué nunca mostraste el qué pasó?
R: Yo elegí una narradora que escribe un diario clandestino. Todo narrador te limita en algún sentido, y te crea más o menos distancia. Esta historia hubiese sido muy distinta si la hubiese escrito en tercera persona. Ahí me hubiese permitido contar todo lo que pasaba. Acá, el límite tiene que ver con la verosimilitud, y dentro de la lógica de lo que yo planteo, no puede escribir mucho en un diario clandestino. Primero hay una cuestión de economía de recursos, el tratar de decir mucho con menos, por eso hay tanto recursos poéticos, me interesa que el lector haga una relectura o una lectura muy consciente. Ella, como personaje, no puede saber todo lo que pasó, o no se lo contaron, porque prefiero que el lector vaya imaginando. Me interesa ir escribiendo un texto con el lector, por eso no doy en mis historias toda la información. Tengo un cuento, Roberto, que es muy cortito, que es de una niña en primera que dice que tiene un conejo entre las piernas. Me han escrito miles de lectores diciendo que quieren saber qué es ese conejo. Bueno. ¿Qué es para vos ese conejo? No te lo voy a decir nunca. Si te lo digo, el cuento se cae a pedazo. Acá. ¿Están todas locas, o es real el Dios y Lucía es la Milagrosa? ¡No sé!
P: ¿Consideras que los cultos cobrarían más importancia en un futuro así?
R: Sí porque la gente, cuando no hay recursos, cuando hay vulnerabilidad, cuando hay miedo, la gente es más porosa a ser captada por cultos o buscarlos por cierta seguridad.
P: ¿Crees que en situaciones límite los seres humanos sacan su lado más oscuro?
R: En muchas situaciones, sí, pero también tenés seres humanos que no. Ella lamentablemente… se encontró con los peores (risas)
El infierno también puede encontrarse en una iglesia
Si hay algo claro que debe quedar zanjado en todas las personas que leen esta historia es la fuerte crítica a la religión que Bazterrica plantea durante toda la trama. La autora no debe remontarse muchos años atrás para sacar lo pero de la religión, y nosotros, como lectores, tampoco. Es de este año 2023 el escabroso dato del informe del Defensor del Pueblo en el que se denuncia que la Iglesia «miró hacia otro lado» y encubrió abusos sexuales a menores durante décadas, exponiendo que un 1,13% de adultos en España han sufrido abuso sexual infantil en el ámbito religioso y un 0,6% fue abusado por un sacerdote o religioso católico.
La crueldad que la religión aportó a la humanidad también opta por ser ignorada a día de hoy por parte de los sucesores de esta. Incluso cuando nadie pone los ojos encima, esta violencia física se sigue dando «en nombre de Dios». Es justo este tipo de maldad la que Bazterrica expone en la novela sin ningún tipo de tapujo, ¿qué ocurre cuando una jerarquía tan peligrosa existe, y la única autoridad que tienen son ellos mismos?
P: ¿Por qué optaste por sacar el lado más oscuro de la religión?
R: Una de mis obsesiones, como te dije al principio, es dónde está lo sagrado, qué es una Hermandad sagrada, y bueno, mi hipótesis (que puede ser diferente para cada lector) es que lo sagrado está en los vínculos y no en un Dios. Puede estar en los animales, por eso Circe, y con la naturaleza. Ahí para mí está lo sagrado, también en la literatura, ella lo toma como un refugio. Yo no creo en las religiones. Entiendo que para muchas personas es una salvación, y muchos que ayudan un montón, etcétera. Pero para mí, un señor en el Vaticano, que tiene un país a su disposición, no tiene que decir qué tengo que hacer con mis ovarios. Entonces, después de haber ido a un colegio católico, salir de ahí y lograr el efecto contrario (no creer para nada) ahora creo en una energía que le podés poner nombre de Dios, Diosa, lo que quieras, que creo que es la energía del amor. El fuego en el corazón de Jesús es esa llama divina que tienen los humanos, animales, naturaleza. Cuando vos te conectás de manera empática con otros seres del planeta, para mí te estás conectando con ese Dios. Ahí está lo sagrado, lo luminoso. No necesito que una iglesia me lo diga. Todo el historial de la Iglesia católica exponen sus pecados. La inquisición, todas las atrocidades que hicieron y hacen. ¡Siempre están en contra de todos los derechos! En Argentina están en contra del derecho igualitario, del divorcio, del derecho al aborto. Quieren sacar el subsidio a la educación pública pero a la Iglesia católica no le sacan el subsidio.
P: Tiendes a escribir sobre temas escabrosos, sobre un terror más analítico ¿por qué? ¿Qué te atrae de este tema?
R: La respuesta que siempre doy es que te doy el teléfono de mi psicóloga, que me dio el alta hace muchos años (risas). No sé. Me atrae la oscuridad. La distopía me permite llevar las cosas al extremo, y quizás tengo un radar para poder captar el pulso de la oscuridad. Un amigo poeta que leyó Cadáver exquisito, me dijo: “Lo leí muy despacio. Me llevo mucho tiempo porque sentía en el cuerpo cómo habías captado el pulso caníbal de la humanidad, y me dolía mucho”. Creo que pasa un poco por ahí también. Mi madre es socióloga, una persona super lúcida. Es una persona que va a un lugar arrasado y te dice: “Ay qué linda, mira esa florsita, está ahí” y yo encuentro la oscuridad. Creo que tiene que ver con eso, pero no implica que siempre tenga que escribir así. Mis cuentos, que no se publicaron aún acá, tiene humor e ironía. Actualmente, si te reís no es tan denso. Pero en Las indignas y Cadáver exquisito… bueno, conozco personas que se rieron, pero son muy pocas… pero no sé qué te podés reír de eso.
P: ¿Consideras este terror escabroso como algo cómodo?
R: Sí, aunque yo hibrido mucho los géneros. Para mí todo es literatura. Cadáver exquisito en Argentina es una distopía, en Estados Unidos, de horror, para algunas un ensayo, un mensaje, un poema escrito novela, no sé. He leído terror porque me interesan os autores y autoras pero por el autor. Leo ensayo, poesía, me empapo de todo lo que puedo leer, y después está ahí. Esto es mucho más poético, las frases son más largas, y espero que una cuarta novela sea con un registro distinto, pues trato de connotar. En los cuentos, hay un cuento que se llama Lavavajillas, que ha sido escrito como si lo hubiesen escrito en inglés y fuese traducido al español neutro. Para un argentino es rarísimo leerlo porque suena muy artificial, nosotros no decimos lavavajillas, decimos lavaplatos, y así con todo. Yo quiero que en el registro también se digan cosas de la trama, la protagonista es una mujer, soltera, que le exigen que se case, tenga hijos, que se case… que también son artificiales, mandatos artificiales. Cada cuento, cada novela tiene una manera distinta de ser contadas.
Retorcer la maldad
Teniendo en cuenta la tendencia de Agustina Bazterrica a hibridar los géneros, no sería de ninguna duda que Las indignas funcione como una especie de ensayo sobre la maldad humana cuando nadie está mirando. Esta clase de ficción se presenta como una posibilidad en diferentes distopías donde establecen una posibilidad común en esta versión alternativa del poder. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, decía Lord Acton. ¿Hasta dónde podría llegar alguien que lo ha conseguido todo, cuando le dan la posibilidad de poder conseguir más, sin tener ninguna repercusión?
P: ¿En qué te inspiraste para crear a los principales villanos de la novela, a «Él» y a la Hermana Superior?
R: «Él…» Hello sacerdote de mi colegio católico (risas). Igual es más bien una simbología, el hombre que está ahí manejando todo. Es como “¿Por qué tengo que confesar mis cosas más íntimas con un señor que no se le ve la cara?” Pero además, en el concepto de Dios del catolicismo, es además un hombre que le tenés que rendir tu vida como tributo. Una amiga me dijo que la Hermana Superior le recordaba a La Condesa Sangrienta. Hay un libro de Valentín Penrose que es muy bueno, sobre ella. Quizás surgió de allí, pero tiene que ver con todas las mujeres que son cómplices del patriarcado.
P: ¿Por qué no diste nombre a la protagonista?
R: Porque me interesa que todas las personas que se autoperciban como mujeres sientan que son como la protagonista, y quiero que los nombres reales queden en secreto.
P: Lucia está convencida de que existe un mundo mejor porque lo ha visto en sueños, igual que ha visto a la protagonista. Un poco de bruja a lo mejor sí que es, pero no malévola
R: Puede ser. O no. Puede ser que le esté mintiendo. Puede ser que el mundo afuera esté reviviendo. Hay algunos indicios de que quizás sí… pero nunca se dice. Pero hay cositas. El buitre. Las abejas.
P: ¿Hay algo bueno -aparte de Lucía- que la protagonista pueda llegar a aprender/admirar dentro del culto?
R: Me resulta difícil de contestar. Creo que en la base base del culto puede ser algo bueno quizás pensar que hay algo más grande que el ser humano, algo que lo creó, que puede ser sagrado, pero después sabemos que eso se ha utilizado para las cosas más horrorosas, como matar personas o torturar. Pero puede ser algo bueno, más que nada como base en ese culto donde lo que enseñan es otra cosa.
P: ¿Los personajes de tu novela eligieron la maldad o ya eran crueles por naturaleza?
R: Creo que todos tenemos el germen de la luz y de la oscuridad, y depende de un montón de variables, de donde naciste, cómo te criaron, si tienes recursos, tu educación… podés desarrollar más uno que otro. Hay personas que tiene una tendencia para ser mejor persona, pero yo no creo en las personas 100% buenas o 100% malas, yo creo que todos tenemos un mini nazi adentro que trabajamos para que no resurja… pero ahora en Argentina con Milei están resurgiendo. A la semana siguiente que ganó, a una docente del colectivo que tenía un símbolo del colectivo en un guardapolo blanco, una mujer le empezó a gritar: “¡Torta! ¡Zurda!”, y nadie hizo nada, ni los pasajeros ni el colectivero. Antes de Milei, eso no pasaba. Pero como hay alguien que los abala, surgen.
P: ¿De dónde nace esta versión exagerada de la maldad?
R: De la realidad. Trabajo infantil. Mujeres en burdeles clandestinos. Trata de personas. Femicidios. Mi versión exagerada de la maldad existe, y está en la realidad.
P: ¿Cual fue tu parte favorita de la obra?
R: Toda la parte de Circe, con la que lloré por primera vez en mi vida con un personaje.
P: ¿Cuál es la parte que menos te gustó?
R: ¡Todo me gustó! Si yo no me enamoro, lo cambio, lo saco, hago que me guste.
P: Para terminar, y siguiendo con algunas anteriores respuestas, dices que tus proyectos se basan en obsesiones. ¿Cuál sería tu próxima obsesión para desencadenar un nuevo proyecto?
R: Mi próxima obsesión, va a tener que ver, creo, con brujas actuales, contemporáneas, con el poder de lo mágico, la palabra, y con La Divina Comedia. La idea es hacer una mezcla, a ver a dónde eme lleva, si es que me lleva, y continúo con esa obsesión. Hay ideas que superponen a otras y las desplazan. En principio es eso, y ver si logro armar una historia.
Un poco más sobre Agustina Bazterrica
Agustina Bazterrica, nacida en Buenos Aires en 1974, es licenciada en Artes por la UBA, gestora cultural y jurado de concursos literarios. Ha publicado dos volúmenes de cuentos: Antes del encuentro feroz (2016) y Diecinueve garras y un pájaro oscuro (Alfaguara, 2020), así como las novelas Matar a la niña (2013) y Cadáver exquisito (Alfaguara, 2017). Esta última, ganadora del Premio Clarín Alfaguara de Novela 2017 y el Premio Ladies of Horror Fiction, ha sido traducida a más de veinticinco idiomas y aclamada por medios como The New York Times, The Guardian, Le Monde y The Washington Post, consolidando a Bazterrica como una de las escritoras argentinas más destacadas a nivel internacional. Cadáver exquisito se ha convertido en un bestseller mundial, y ahora, con su nueva novela, Las indignas, Bazterrica apuesta por tener un camino de éxito similar.


