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Ysera Sevriens une a la moda y al amor en «Hilos de Cristal»

La autora presenta un retelling de la Cenicienta cargado de romance y contemporaneidad

La última novela de Ysera Sevriens se adentra en los entresijos del mundo de la moda, a la vez que refleja los sentimientos y emociones de los protagonistas de su historia y construye un apasionado romance.

Ashley, una joven diseñadora, se embarca en una de sus primeras aventuras laborales dentro del sector cuando entra a trabajar en la firma Tremode. Lo que no se espera es que su misión será diseñar un vestido para una de las empresarias más importantes de Francia, Diane Lefèvere. Un reto complejo al que Ashley tendrá que enfrentarse con sus mejores herramientas. El amor, protagonista insustituible de esta historia, aparecerá entre las telas y las agujas para revolucionar la vida de la joven diseñadora y hacerle descubrir aquello que la vida le tiene preparado.

Ysera Sevriens construye una historia cargada de naturalidad y contemporaneidad. Con representación LGTB, personajes variopintos y sentimientos cotidianos, la autora da forma a un retelling que muestra que perseguir los sueños es mucho mejor que simplemente aspirar a conseguirlos. Así lo refleja la autora en la entrevista que ha concedido para este medio.

Escribir un retelling autoconclusivo

Pregunta: Antes de escribir Hilos de cristal te centraste en fantasía y terror, ¿qué te llevó a cambiar de género?

Respuesta: Yo siempre he tenido muchas ideas. Tenía ideas de romántica, ideas de ciencia ficción, ideas de un retelling, de una contemporánea…tenía ideas de todo. Pero yo estaba escribiendo con la intención de que alguien me pudiera leer en algún momento y eso implica publicar. Pensé que si seguía escribiendo historias de fantasía tan largas, de muchos libros, todos con tantas palabras, nadie me iba a querer publicar nunca”. Entonces intenté dar salida a las ideas que tenía de romántica o de contemporánea, que sabía que las podía hacer más cortitas. De hecho, Hilos de cristal fue una de las primeras que escribí. Y al principio tenía incluso menos palabras, creo que rondaba las 60.000 o algo así. Pero, una vez firmé con Siren Books y estuvimos hablando de la historia, planteé añadir ciertas cosas, me dieron luz verde y yo creo que ha quedado incluso mejor. 

P: ¿En qué género o temática te sientes más cómoda escribiendo?

R: Me siento mucho más cómoda en historias que, cuando las acabo, no pienso que, a lo mejor, podré sacar otro libro de ellas. Cuando escribí Hilos de Cristal, supuse que no iba a haber una segunda parte. La historia es la que es y me gusta cómo está. Pero es verdad que me quedo con ganas ir un poco más allá, a lo mejor tratar a otros personajes, etc. Y eso la fantasía si me lo permite. Puedo jugar con un personaje que en el primer libro no es tan relevante pero que, en el segundo, va a tener más protagonismo. Y, no sé, me siento mucho más cómoda con la fantasía. A mí me gusta poder hablar más de los personajes y de las tramas que ya he escrito. Y eso, obviamente, las autoconclusivas no me dejan. Pero, al menos, las que he escrito sé que están bien cerradas, tal y como me lo pedía la historia.

P: Al final cada libro es un mundo. Yo veo más difícil escribir libros que son autoconclusivos que escribir una saga.

R: Estoy completamente de acuerdo. A mí me pasa mucho y se supone que la gente opina lo contrario. Ser capaz de contar una historia en un solo libro y no sentir que podrías escribir más o que te falta algo, yo no sé lo que es. Aunque esté contenta con cómo acaba, aunque crea que le he dado el cierre perfecto, siempre pienso que podría haber añadido mucho más, haberla hecho más larga, haberme ido a dos tomos, etc. No sé. Envidio mucho a la gente que pueda hacerlo.

P: ¿Cómo planteaste esta historia para que fuera un retelling?

R: La idea primera que yo tenía de Hilos de cristal no iba a ser como la que ha terminado siendo. Yo, normalmente, cuando se me ocurre una idea, suele venir por el título. Y en este caso no tenía título. Y hasta que no tengo el título de la novela no empiezo a escribirla. 

P: ¿En serio?

R: Sí. Es una manía que tengo, porque tengo facilidad para poner títulos. En cuanto tengo la idea y sé lo que quiero que pase, hago una escaleta y un guión de que ocurre en cada capítulo. A partir de ahí, el título me sale muy fácil. Pero, en este caso, no me estaba saliendo, y me di cuenta de que era porque no terminaba de conectar con la idea original que había ideado para esta historia. Sabía que iba a ser un retelling y que iba a girar en torno a un vestido, porque yo desde muy pequeña estaba obsesionada con el vestido de la Cenicienta. Yo veía todas las películas de Disney, me gustaba todo, pero veía el vestido de Cenicienta y pensaba: “este vestido es de cristal”. Y yo quería hacer un retelling de la Cenicienta que girara en torno a un vestido de cristal. Al principio había ideado hacerlo sin salirme mucho de la norma, con princesas y una ambientación más parecida a la de La Cenicienta. Pero no me estaba alimentando tanto como me podían alimentar otras historias.

P: ¿Y cómo cambiaste el enfoque?

R: Me puse a buscar el título de una vez por todas. A medida que pensaba, me salió Hilos de cristal y dije “¿y si no la hago como la tenía pensada y la llevo por este otro lado?» Hay un detalle que sale en la novela que es muy sacado de mi experiencia: yo estaba muy obsesionada con los desfiles de Victoria’s Secret, que en la historia tienen su relevancia. Y pensé que mi intención era poder tratar la moda con diseños como lo hacen en esos desfiles, pero para eso no me tenía que ir a un universo de fantasía o a una historia de reinos. “¿Por qué no lo hago contemporáneo, porque no hago que la modista sea una chavala que acaba de salir de la universidad de sacarse un máster.?» La idea en sí no había cambiado mucho porque seguía siendo una chica de clase alta que necesita un vestido y una modista. Pero le había quitado el toque princesa, reinos, castillo, etc. En cuanto la saqué de ese mundo y le dejé el suyo propio, supe que ya tenía la idea.

https://x.com/YseraSevriens/status/1753003544901267495?s=20 

Rrepesentación LGTBIQ+ y personajes

P: Algo que me ha gustado mucho del libro es la representación LGTBIQ +

R: Justamente hay una frase en el libro que hace referencia a eso: “ojalá Jane Austen hubiera escrito historias sobre sáficas”. Y la verdad es que sí, es cierto que ahora tenemos muchísimos libros y películas, pero sobre todo libros, en donde la representación por fin tiene más cabida. Pero es que, en particular, me rodeo tanto de gente que se sale de la norma que, para mí, lo común es esto. En la historia original, todo eso estaba igual, o sea, iban a ser dos chicas, una iba a ser bisexual y la otra lesbiana. No me plantearía hacerlo diferente porque es que a mí las historias se me ocurren así.

P: ¿Cómo fue el proceso de construcción de los personajes?

R: Me salieron más o menos solos. Quería que tuvieran diferencias, pero, a la vez, ciertas similitudes, sobre todo las protagonistas. Los secundarios sí que me nacen solos, según lo que me pida la historia. Por ejemplo, en el caso de Jess/Jessie, quería que ese personaje fuera el alivio cómico de la novela. Quería que cada vez que apareciera en escena, el lector pudiera decir: “vale, ¿va a haber algún momento cómico? ¿va a haber algún chascarrillo? ¿va a haber algo?”. Pero que también tuviera su momento importante en la historia. Para mí son fundamentales las relaciones entre hermanos. Siempre lo he dicho, y en mis novelas destacan mucho. Si había un hermano en la historia, no quería que fuera una sombra que aparece de vez en cuando y no fuera relevante. Yo quería que Jerome apareciera para dejar claro que está ahí para apoyar a su hermana, que la quiere y que tienen una relación preciosa. Y que, además, tuviera su propia trama aparte. Me gusta mucho porque, además, le uso para reflejar una cosa que me parece muy importante, que es cómo el abuso afecta a quien menos te lo esperas. 

P: ¿Y qué te llevó a decidir cómo querías que fueran Diane y Ashley?

R: Ese proceso fue  más natural. Quería que Ashley fuera un poco más tímida, más cerrada en sí misma, porque intenta ser más profesional y no se cree capaz. Y luego Diane, quería que fuera un poco más diferente, que fuera más viva, más alegre, más abierta. Y en su caso trabajé mucho más para que se viera eso. Quería que Diane demostrara que se salía un poco de la norma del personaje de clase alta, que puede ser más frío. Quería que fueran dos personas completamente normales, naturales, humanas. Y, además, jugar con la realidad sáfica. La idea de “podemos estar a punto de casarnos y me voy a seguir preguntando si te gusto o si somos solo amigas”. 

P: ¿Con qué personaje te sientes más identificada? 

R: Uf. Sería muy fácil decir Jess/Jessie porque tengo su tipo de humor. Pero me voy a quedar con Ashley. Soy una persona que no se rinde, que está siempre trabajando e intentando sacar lo mejor de sí misma, pero a la que a la vez le surgen dudas con todo. O sea, “¿por qué me toca a mí hacer esto?”, “¿por qué han confiado en mí para esto?”, “¿cómo voy a gustarle a esta persona?”. Me tienen que decir hazlo para hacerlo. Aunque yo esté deseando hacerlo hasta que alguien no me dice “venga, sí, hazlo”, no me animo. Necesito validación, aunque luego tenga la mía propia. Pero al principio es como que necesitas un empujoncito para dar los pasos.

El mundo de los sueños y de la moda

P: ¿Qué te llevó a escribir sobre moda?

R: Como quería que la historia girara en torno a un vestido de cristal, no me salía quedarme en la simple idea de que en algún momento de la historia hubiera un vestido de cristal. Yo amo la película de la Cenicienta, y, es verdad que, aunque la clave de todo no deja de ser que Cenicienta quiere ser libre, ella toma sus propias decisiones y lo hace todo a través de un vestido. La idea del vestido no deja de simbolizar su libertad. Y aquí quería que se mostrara por qué hacer ese vestido era importante. Y no solo con que Ashley sea una modista, sino con que Diane quiera hacer de su vida todo lo relacionado con la moda. Es mostrar cómo dos personas que viven la moda de forma diferente pueden combinarla hasta crear algo que simboliza los sueños. Y no podía contar esa historia sin adentrarme en la moda. 

P: Hay pocas novelas hoy en día que se centren en la temática de la moda.

R: Normalmente, aunque se meta la moda, no se suele adentrar mucho en el tema del trabajo, sobre todo en la novela romántica o la contemporánea. Es completamente comprensible, ya que nos centramos en dar forma a los personajes y conectar con ellos. Pero para mí, como el destino de los dos personajes nacía de, precisamente, sus profesiones, era imposible no hablar de la moda, aunque fuera de un modo un poco superficial. Era importante hablar de marcas, hablar de firmas, hablar de cómo se fabrican las cosas, de dónde vienen las ideas, qué lo hace posible, qué lo hace imposible. Porque, sino, yo consideraba que no se iban a entender a las protagonistas tan bien como se merecían.

P: Para finalizar, ¿qué mensaje querías transmitir con esta obra? 

R: Todos tenemos que perseguir nuestros sueños. Está muy bien si los perseguimos solos, porque no dejan de ser nuestros, pero aceptar la ayuda y pedirla para poder cumplirlos es súper necesario. O sea, Diane tiene un sueño que, en su situación privilegiada, podría haberlo conseguido de muchas formas. Ashley tenía su sueño, que, a lo mejor desde su situación era más complicado, porque no deja de ser una chica en prácticas. Pero es la forma en la que cada una con sus propios sueños e ilusiones hacen equipo para poder cumplirlos. Y, para mí, era fundamental que la gente pudiera ver que tener un sueño está bien, pero pelear por conseguirlo (siempre que esté dentro de las posibilidades) es aún mejor. Te hace ver a la gente que te apoya, te hace ver que no estás sola, te hace ver todo lo que puedes conseguir.

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