El escritor francés se inspiró en una serie de extraños incidentes ocurridos en la Ópera de París para dar vida a su conocido personaje
Gaston Leroux (1868-1927) fue un periodista y escritor francés, conocido por sus novelas policiacas y de terror como El fantasma de la ópera (1910), El misterio del cuarto amarillo (1907) y El perfume de la dama de negro (1908). También trabajó en los periódicos Le Matin y L’Écho de París.
Como periodista, visitó Egipto, Corea, Marruecos, Suecia, Finlandia y el Reino Unido. Informó sobre las primeras fases de la revolución bolchevique en Rusia. Y escribió casi cuarenta libros, los cuales fueron publicados por entregas en periódicos de París, y más tarde se convirtieron en libros.
Sus obras han sido adaptadas al teatro, el cine, la televisión y la radio. Se formó en el género de la ficción policíaca, donde era experto en el manejo del espanto y el misterio. El paso de la vida a la muerte y las cuestiones relacionadas con el más allá son temas recurrentes en su obra.

El fenómeno del fantasma de la ópera
Se considera que la contribución de Leroux a la novela policíaca es comparable a la de Edgar Allan Poe en Estados Unidos y Sir Arthur Conan Doyle en el Reino Unido. El Fantasma de la Ópera, la obra más conocida de Leroux, se publicó por primera vez como folletín en 1909 y 1910, y en formato libro en 1910. Fue llevada al cine en numerosas ocasiones, como en 1925, 1943, 1962, 1998 o 2004.
El Fantasma de la Ópera fue un folletín que debutó en el diario parisino Le Gaulois en septiembre de 1909. El autor de la novela, Gaston Leroux, que en aquella época aún seguía ejerciendo como periodista, admitió en la prensa que había investigado una serie de sucesos extraños en la sede de la Ópera de París, el Palais Garnier.
Su objetivo principal con la novela era revelar los resultados de esas investigaciones. Los lectores del periódico quedaron cautivados durante los cinco meses que duraron las entregas por la historia de un fantasma que merodeaba entre bastidores y mataba a todo el que se atrevía a mirarlo.
«Aquel que no haya aprendido a ocultar su tristeza bajo una máscara de alegría y a simular algo de tristeza, aburrimiento o indiferencia ante su íntima alegría, no será nunca un parisino» – Gaston Leroux
¿Quién es verdaderamente el villano de esta historia?
El fantasma era en realidad un hombre torturado que parecía una aparición real debido a sus rasgos dañados por el nacimiento. Leroux lo presenta como un cadáver viviente que estableció su reino en los subterráneos de la Ópera, así como un genio en los campos de la arquitectura, la magia y la música.
Para mantener a su lado a Christine Daaé, una joven soprano, la criatura se enamora de ella, le enseña a cantar e incluso la secuestra para retenerla en su casa. A lo largo de la narración se suceden situaciones emocionantes: trampas subterráneas, la caída de la lámpara en el gran auditorio, muertes, represalias, etc.
En un acto final de expiación, Erik –puesto que ése era el nombre del protagonista– libera a Christine junto con el vizconde Raoul de Chagny, su amor de juventud. Leroux describe la desaparición del fantasma en el epílogo del libro: muere en el sótano de la Ópera, solo y desesperado, abrumado por sus decepciones, pero habiendo visto un destello del amor que buscaba tan desesperadamente.

«En París se vive siempre en un baile de máscaras» – ‘El fantasma de la ópera’, Gaston Leroux
Gaston Leroux fue uno de los precursores del género de novela de misterio. En 1907 lanzó una exitosa serie basada en el detective aficionado Rouletabille con El misterio del cuarto amarillo, que se prolongó hasta la década de 1920.
Gracias a varias adaptaciones cinematográficas (incluida la película de Lon Chaney de 1925) y, más recientemente, a un musical que se ha convertido en un éxito mundial, El Fantasma de la Ópera también cautivó a los lectores y, poco después, a los espectadores.
La realidad tras la leyenda
Gaston Leroux dejó claro en el prólogo del libro que los acontecimientos que describiría en los capítulos siguientes se basan en hechos reales. «El Fantasma de la Ópera existe».
No se trataba, como se creyó durante mucho tiempo, de una superstición de los directores o de una inspiración para los artistas. De hecho, la mitología del fantasma de la ópera, como otras, se basa en hechos reales a partir de los cuales el dramaturgo francés creó una trama que mezcla ficción y realidad.
La propia Ópera es la principal fuente de inspiración de la historia del fantasma. El emperador Napoleón III tuvo la idea de construir un templo de la música que sirviera de representación de su propio gobierno. En 1862, cuando se iniciaron las obras, surgió de las profundidades un reto imprevisto. Un antiguo afluente del Sena amenazaba la estabilidad del edificio, ya que iba a construirse sobre terrenos pantanosos.
Charles Garnier, el arquitecto, construyó un lago artificial rodeado de muros para estabilizar los cimientos y detener las filtraciones de agua. Para evitar que suba el nivel freático y salvar a los peces ciegos que viven en él, los bomberos de París lo vacían dos veces al año. Para que este enorme depósito no se derrumbara, se construyeron cinco pisos de galerías subterráneas entre él y la planta baja.

Todo esto dio a Leroux la impresión de que Erik había sido empleado por Garnier como ayudante. Y que el fantasma había estado trabajando en la creación de su propia guarida, donde buscaría la seguridad frente a la gente, durante los casi quince años que llevó construir la estructura.
«Las urnas de la Ópera»
La escena inicial del libro, basada en un incidente real del que Leroux fue testigo, tiene lugar en esta misma zona. Un grupo de hombres encabezados por Pierre Gailhard, director de la Ópera, y Alfred Clark, director de la Société Gramophonique de París, se reunieron en 1907 para llevar a cabo una misión casi encubierta.
Clark había enviado a la Academia Nacional de Música varias grabaciones de cantantes líricos de la época. Con la condición de que se guardaran en urnas metálicas y no se abrieran en un siglo.
Para proteger este tesoro del sol y las miradas indiscretas, Gailhard optó por guardarlo en el sótano de la Ópera, cerca del lago subterráneo artificial. Las cajas se abrieron en 2007 y las grabaciones se publicaron en tres CDs bajo el título Las urnas de la Ópera.
«Tan sólo le preocupaba el deseo de ver a aquélla cuya voz mágica le había arrancado el corazón» – ‘El fantasma de la ópera’, Gaston Leroux
Leroux continúa el mismo relato afirmando que se descubrió un piso completamente amueblado cuando se derrumbó el muro mientras los obreros construían una caja fuerte dentro de una de las paredes subterráneas. Además, se descubrió un cuerpo en descomposición en el interior de la habitación.
El misterioso esqueleto oculto tras la pared
Leroux afirma que la Ópera se deshizo del cadáver en una fosa común para ocultar el inesperado descubrimiento. Sin embargo, el novelista sintió curiosidad y encontró indicios de anormalidad en la estructura ósea del cuerpo. Afirmó que quienquiera que fuese se había encerrado con el propósito expreso de morir allí.
Más tarde se determinó que el cadáver pertenecía a un comunero que participó en el masivo levantamiento popular de París de 1871, a pesar de que no hay constancia de que se descubriera ningún enigmático esqueleto en la Ópera de París.
La única prueba confirmada fue que la estructura se utilizó como refugio y almacén de alimentos y municiones durante el asedio prusiano a París en 1870. Además, los huesos de los miles de comuneros que habían sido reprimidos en 1871 seguían descubriéndose en distintos lugares de la ciudad años después de la Comuna.
«Pero sólo el amor es capaz de realizar un milagro tal, una transformación tan fulgurante» – Gaston Leroux

La inspiración para Christine Daaé
Otro elemento que combina realidad y ficción es la protagonista femenina, Christine Daaé. Es fácil ver cómo esta figura imaginaria es comparable a una cantante de la época. Al parecer, Leroux se inspiró para Daaé en la vida de Christina Nilsson. A ambas las adoptaron mecenas que no sólo las criaron como a sus propias hijas, sino que también les dieron acceso al mundo lírico de París.
Nacieron en Suecia, hijas de campesinos, y sus madres habían fallecido cuando eran muy pequeñas. Tocaban el violín y cantaban canciones populares mientras acompañaban a sus padres de pueblo en pueblo. Ambas acabaron casándose con nobles, siendo el cónyuge de Nilsson el Conde de Casa Miranda.
¿Fue verdad también el fantasma? Cabe destacar que las apariciones fantasmales eran un tema candente en París durante los años en que Leroux escribió su libro. En 1905, el fisiólogo Charles Richet saltó a los titulares con un informe que incluía fotografías de apariciones de fantasmas en Argelia.
No obstante, Leroux desconocía estas ideas. Erik en su libro era una persona auténtica que se aprovechaba del miedo supersticioso de la gente a los fantasmas. En lugar de ser un fantasma como tal.


