La desheterosexualización del pensamiento con El pensamiento erótico
Sara Torres nos presenta su primer ensayo, de la mano de Reservoir Books, una vuelta al inconsciente heterosexual que lleva toda la vida pegado a la sociedad y a los cuerpos.
El pensamiento erótico
Este ensayo es un llamamiento a pensar y a dar una vuelta a todo lo que tenemos construido respecto al pensamiento, un pensamiento completamente heterosexual. Sara Torres, con la inspiración de muchas otras mujeres que dejaron sus conocimientos para el interés de las otras, muestra cómo hemos aceptado esta forma de pensar y nos ayuda a replanteárnoslo.
Muestra conceptos tan interesantes como la fantasía hetero-real, las amantes, el eros sáfico, la niña obcecada, la pulsión de dulzura… Términos que muchas teníamos dentro, pero no conocíamos el lenguaje. Sara pone palabras a mucho de estos pensamientos y nos invita a reflexionar y a conversar sobre ello.
Descubrir el tono
Pregunta: ¿Cuándo y cómo surgió la idea de escribir El pensamiento erótico?
Respuesta: En realidad yo llevaba muchos años investigando en la academia todos estos temas y no me lo imaginaba en un libro que pudiese estar en las librerías porque el tono académico a veces es un tono muy especializado y no te imaginas a alguien con un libro así por la mañana tomando el café. Pero sí que tenía el deseo de escribir algún día un libro que propusiese modos de pensar, que tuviese toda la rigurosidad del trabajo de investigación, pero que te lo pudieses leer también tomando un café, ir incluso a la playa con él o llevarlo en el bolso durante una temporada e ir sacándolo para leer trocitos.
Me costaba mucho encontrar el tono porque, cuando empiezas a hablar de pensamiento, a veces te sale como la inercia del código filosófico, que es una especie de artesanía determinar del texto. Entonces pensé «necesito un sujeto, un personaje». Y pensé «voy a meter unos personajes, que son las amantes». Y las amantes que me cuenten cosas ellas. ¿Qué saben las amantes? Entonces mi pregunta era como «¿qué conocen las amantes que no conocen otros cuerpos que no aman de esa forma?«. Y me sirvió para llegar al tipo de voz que tiene este libro. Es muy híbrida.
La fantasía hetero-real
P: Hablas del concepto de fantasía hetero-real, ¿cómo llegas a esa idea?
R: Monique Wittg fue fundamental en mi vida también para pensar. Monique Wittig hace esa llamada de atención al pensamiento feminista que dice “os estáis obsesionando con estudiar el género, pero no estáis estudiando la heterosexualidad«. No como una orientación, sino como un sistema obligatorio de conocer y de estar en el mundo. Una heterosexualidad como forma de pensar, que produce formas de vivir, y produce género también. Produce binarismo necesariamente.

Entonces, tomando luego el psicoanálisis, a mí me gusta mucho una autora que se llama Teresa de Laurentis. Empecé a estudiar el concepto de fantasía, como las mediaciones con las que nos relacionamos con lo real. Lo real siendo algo a lo que no podemos acceder directamente y necesitamos simbolizarlo, narrarlo, contarlo.
La fantasía sería como una especie de estructura de lectura de lo real. Ahí empecé a estudiar la heterosexualidad como fantasía mediadora para la lectura del mundo. Empecé a ver cómo trabajaba esa fantasía en relatos culturales y al final te mueres de risa porque es absolutamente explícito. Por eso los ejemplos de los documentales al inicio del libro, para que nos riamos de lo ideológica que es, para poder ver su naturaleza ideológica.
Educación heterosexual obligatoria
P: También hablas de que tenemos un inconsciente heterosexual. ¿Crees que en algún momento va a dejar de estar ahí?
R: Estamos en un momento muy poco utópico ahora mismo. Yo creo que es algo imposible de pensar a día de hoy porque
la transformación de las sociedades de forma visible es más rápida incluso que la transformación de los inconscientes.
Es decir, tú puedes ir a una fiesta y ver a un montón de personas performando estéticas de género muy diversas y no binarias, y bajo esas estéticas puede haber unos inconscientes completamente agarrados a la fantasía binaria con todo su deseo. Lleva tiempo transformar el inconsciente y lleva generaciones. Los inconscientes colectivos en cuanto al deseo.
Pero yo creo que hay que disfrutar el viaje, que sería una pena que pensásemos que lo que no se puede transformar hoy no ha de ser transformado. Vamos a darle tiempo a las cosas. ¿Cuántos años de educación heterosexual llevamos? Toda la historia de la humanidad registrada, imagínate el curro que hay que hacer. Igual nos extinguimos antes, pero por lo menos una vez nos dimos cuenta de que era una construcción.
La desheterosexualización del pensamiento
P: ¿Crees que es posible desheterosexualizar el pensamiento?
R: El pensamiento erótico es una práctica de desheterosexualización. El pensamiento erótico no es una ideología alternativa, no es un conjunto de ideas fijas, sino que es más bien la práctica de ir a mirar lo que nos estructura y las inercias sobre las cuales trabajan nuestro deseo. Es como un movimiento crítico-creativo.

Entiendo cómo funciona mi mente, observo mi mente, cuando entiendo las sinergias de mi deseo. No es que cambie mi deseo, pero gano perspectiva y tengo más espacio de creatividad para probar cosas distintas. Cuando yo pruebo algo y me da bienestar, alegría y placer, mi memoria lo guarda para siempre. El pensamiento erótico también habla de dejar espacio para nuevas experiencias de dulzura, para que la mente no las olvide y las vaya a buscar.
Mujeres pioneras
P: También haces un montón de referencias a mujeres como Monique Wittig, Anne Dufourmantelle o Teresa de Laurentis, ¿qué significan ellas para ti?
R: Todo. Para mí ellas han hecho la imaginación posible. Cómo han ampliado lo pensable y también lo vivible y lo sentible.
Para mí han sido cartógrafas de una realidad más más ancha. Por eso también las comparto.
P: ¿Podemos decir que El pensamiento erótico es como una especie de respuesta o de segunda parte de El pensamiento heterosexual que hizo Monique Wittig?
R: Ojalá. Ojalá Wittig me hubiese invitado, me hubiese dicho «¿quieres tener una pequeña conversación conmigo?». Lo que es desde luego es una apuesta a trabajar desde todo el trabajo que Wittig hizo, sobre todo también en la poesía y en la literatura. Porque Wittig fue una de esas teóricas poetas que hacían en el arte lo que también pensaban conceptualmente. Entonces yo sí que recogí la invitación al trabajo.
Hacen falta muchas amantes trabajando a la vez para desheterosexualizar el mundo.
La pulsión de dulzura
P: Compartes con Anne Dufourmantelle el concepto de dulzura y hablas de la pulsión de dulzura, ¿qué significa esto para ti?
R: Tal y como lo trabaja Dufourmantelle, es fundamentalmente un concepto filosófico-político, y con eso desafía todo este mundo patriarcal y capitalista que considera la dulzura una cuestión menor. Una cuestión de los cuidados, de la infancia, de las tripas, de lo bajo, del cuerpo. El concepto de Anne Dufourmantelle de dulzura nos dice que la dulzura es un tipo de inteligencia de la que cuida la vida y le permite desarrollar.
Cuando decimos que nos falta dulzura y que políticamente urgentemente nos falta dulzura, implica que políticamente no estamos siendo capaces de proteger la vida, sino que estamos protegiendo ideas, estamos protegiendo objetivos económicos, estamos protegiendo ideas de crecimiento.
Una política de la dulzura tiene una prioridad clara, que es el cuidado y la convivencia.
Un acto de obcecación
P: ¿Se podría decir que este libro es como un acto de obcecación, una resistencia natural a la autoridad?
R: Sí, total. Yo creo que hay muchos cuerpos que tenemos esa obcecación con vivir de una forma determinada, como una tendencia a volver a un lugar donde alguna vez sentimos amor.
Una vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida. Una vuelve siempre a la dulzura.
Y yo creo que aquí podemos además añadir a la dulzura dentro de un universo femenino-queer. Creo que este libro también es la obcecación de vivir la dulzura en mundos femeninos-queers.
El lenguaje de las desidencias
P: Cada vez que te escucho en algún podcast o alguna charla siempre digo «es que sí a todo, tienes razón».
R: Pero porque ya lo sabemos, pero no tenemos lenguaje. Porque las subculturas y las disidencias hemos tenido mucha transmisión oral y táctil, pero no todos los discursos han quedado recogidos. En los últimos años sí, pero ¿durante cuántas generaciones nunca podíamos llamar a las cosas por su nombre?.

Por eso muchas veces, cuando nos dan las palabras, no decimos “oh, qué descubrimiento”, decimos “así, justo así se nombra y esto lo conozco perfectamente». A mí eso me parece muy importante. No trabajar pretendiendo que le estás vendiendo una moto a nadie.
Yo trabajo poniendo al servicio del lenguaje a conocimientos que ya existen en los cuerpos.
El eros sáfico
P: En El pensamiento erótico hablas de eros, pero no el eros que tenemos todos en la mente y que todos conocemos, ¿cómo enfocaste esto?
R: Para mí, la imagen de la portada es completamente este nuevo símbolo para un eros sáfico. Y para mí tiene mucho que ver con no externalizar aires, no pensar que eros es un angelito, que no sabemos nada de él, que viene por ahí y que nos tire una flecha; sino
entender el eros como potencia vital que está en el centro de la vida.
Eros, la arquera, es la amante, son la misma. La amante no es una que está sentada y le viene una arquera y le pega un tiro, sino que la amante tiene en sí la potencia del deseo. Y el deseo va teniendo modulaciones, velocidades, encuentros. No es una cosa que viene de fuera, está dentro y se modula en contacto con lo real y en contacto también con la representación imaginaria.
Porque el deseo se aviva muchísimo a través de la representación, a través de la imagen del lenguaje.
P: Creo que esta parte el eros es mi parte favorita.
R: La mía también. El libro tiene una estructura no muy comercial en este sentido porque para mí está lo más duro de leer al principio. Te da el camino teórico fundamental para llegar a la parte creativa.
No podemos empezar aquí con toda esta mochila de prejuicios que tenemos: primero vamos a revisar todos los prejuicios y las inercias de nuestra mente. Y cuando hagamos ese trabajo de revisión empieza la práctica creativa.
Entonces, la segunda mitad del libro es toda esa parte de la práctica creativa de las amantes, que también es mi favorita sin duda. Seguro la seguiré releyendo, para mí sigue siendo misterioso porque se ha escrito de forma poética y yo todavía no lo conozco.
El enamoramiento como núcleo creativo
P: ¿Cómo fue el proceso creativo del libro? Supongo que fuera diferente al de tus novelas y tu poesía.
R: Total. Yo había ido escribiendo a través del tiempo muchos artículos, desde los ensayos de la universidad hasta pequeños artículos para otros medios. Tenía ya ciertos núcleos de contenido que sabía que quería tratar. Había ciertas autoras que sabía que eran importantes y ciertos libros que sabía que era muy importantes.
Pero luego, encontrar la forma de este libro fue un poco azaroso por lo que estaba sintiendo en el momento. En ese momento me estaba enamorando, estaba muy enamorada y entonces me interesaba mucho cómo conocía el mundo el cuerpo enamorado. Y pensé «voy a poner el cuerpo enamorado como sujeto de conocimiento y de experiencia«. Por eso también las amantes y los cuerpos enamorados están todo el rato.
P: ¿No podrías haber hecho el libro sin haber estado enamorada?
R: No sería ni parecido. De hecho he escrito muchas cosas sobre el deseo, pero hay algo muy alegre en este libro que creo que no hay en ningún libro mío anterior. La alegría que hay en este libro no la encuentro en nada que haya escrito.

No lo había pensado hasta este momento que te lo estoy diciendo. Siempre hay vitalidad en los libros. Lo que hay es una novela triste y de duelo, pero hay una vitalidad, hay una resistencia también del cuerpo vivo, hay deseo. Pero creo que esta es otra alegría.
Es una alegría donde apetece quedarse más rato. Ojalá.
Lesbos
P: Al final del libro añades que esa parte la escribiste en la isla de Lesbos, ¿cómo fue ese viaje?
R: El final del libro lo terminé en Lesbos. Todas las partes de Safo me las dejé para el final. Nunca había ido y llevaba muchísimos años queriendo ir. Porque, a través de todo ese estudio de autoras del pasado, había visto cómo muchas de mis poetas favoritas habían tenido Lesbos como lugar de visita a hacer preguntas. Preguntas poéticas, preguntas políticas.

Esperé y fui por primera vez este verano. Una vez que estuve allí empecé a viajar con Carmen (Rojas) por los pueblos. Empecé sobre todo a pasar muchas horas en el mar, en la naturaleza y se llenó de imágenes el libro, que son imágenes naturales de la isla y también se llenó un poco del testigo de otras mujeres que viajaron y que siguen viajando a Lesbos a hacer cosas bellas.

Hay un montón de actividades que organizan las mujeres, pero no hay tantas mujeres jóvenes. A la isla han ido muchas mujeres que empezaron a ir en los 60 y 70 y han seguido yendo. Van muchas mujeres de distintas edades, pero no tantas de los 2000. Yo creo que porque nosotras generamos nuestras pequeñas islas ya en las ciudades y en los pueblos donde vivimos.
Lesbos, como espacio imaginario, las lesbianas lo construimos en cualquier parte.
Lo podemos construir en el salón de un piso compartido con nuestras compañeras, y de pronto eso es Lesbos también. También es bonito pensar que el libro puede llevar Lesbos a esas otras islas que tenemos en nuestras ciudades, en nuestras casas, en nuestros pueblos.
La importancia de conversar
P: Siempre has hecho más textos académicos, pero nunca que te habías atrevido a hacer un ensayo. ¿Por qué ahora?
R: Porque tuve tiempo. Al final es una cuestión de tiempo. De tiempo y de deseo, hacen falta las dos cosas. Y tenía tiempo y tenía deseo. Fue después de La seducción porque es una novela que moviliza muchas ideas. No es un ensayo, podría ser hasta un guion de cine. Es un libro que moviliza imagen e idea.
Había muchas ideas que quería desarrollar con más detalle. Hubo conversaciones muy interesantes que se dieron después de la publicación del libro. A mí me gusta mucho el oral, como el pensamiento que está sucediendo ahora entre nosotras, yo sola no lo pensaría. Hace falta que alguien diga algo par que de pronto el pensamiento sea posible. Todas esas conversaciones después de La seducción también generaron que hubiese muchas ganas de seguir desarrollando ese pensamiento. Y, como tenía tiempo, lo cogí ahí.
Hubo un momento que dejé de hacer apariciones públicas y con la prensa durante una temporada larga, y en esa temporada hice el trabajo de estar atenta a la escritura. Para mí es más exigente que una novela o un poema. Este libro para mí fue muy exigente. Aunque también muy agradable y en muchos momentos muy mágico. Porque hay momentos de poesía donde yo descansaba de la teoría en la poesía del libro e imaginaba que la lectura también descansaba. Me estoy dando un descanso para darte un descanso; vamos a darnos juntas un descanso.
Creo que el cuerpo necesita estar bien lleno de belleza para seguir aprendiendo de forma sensible.
Yo quería seguir dando belleza para que la tensión estuviese viva, para que el pensamiento no se deprimiese, sino que estuviese vivaz y alegre.
La tensión del eros
P: ¿Cómo fue la elección de la cubierta? Porque hicisteis esta imagen específicamente para la cubierta, ¿no?
R: Yo encontré en el Instagram de Carla Cervantes, que es una bailarina increíble, una foto que había hecho con su pareja, que es fotógrafa, que se llama Mónica Figueras. Era una fotografía bastante similar a esta, que sale dentro del libro, donde Carla está tirando con un arco. Hay algo precioso en la posición que es que no tira como a un objetivo, no está concentrada en darle un objetivo, sino que la mirada parece que apunta hacia un lado y la flecha hacia otro. Y yo pensé «este es eros, para mí este es el eros sáfico».

Hay algo obcecado que está direccionado y yo ni siquiera soy consciente que me estoy preparando para eso que se lanza. Entonces hablé con ellas, y ellas son increíbles y les apeteció muchísimo coger el proyecto de hacer versiones de esa imagen porque el desnudo es un problema ahora en las portadas porque te lo censuran. No podía ser un desnudo total, pero yo necesitaba que saliese la espalda de Carla porque pensé la tensión de eros es la tensión que se veía en esa imagen inicial del cuerpo tenso con los músculos de la espalda.

Construyeron un arco con un carpintero, con el mismo con el que habían construido una pequeña lancha que tienen ellas para salir a la mar juntas. Este carpintero les ayudó a construir un arco y llegaron a esta imagen donde hay un horizonte, donde está el mar y donde también se preserva esta mirada que no está tan buscando un objetivo aquí, sino que está atenta también a otras cosas.
Próximos proyectos
P: ¿Ahora te atreverías a hacer otros ensayos? ¿Sobre qué lo harías?
R: Ahora me apetece otra vez una novela. Había una novela que ya me apetecía mientras estaba escribiendo esto y estaba esperando para tener tiempo también para escribirla. Porque es una novela que necesito escribirla desde el sur, entonces tengo que encontrar el tiempo para estar en el sur suficiente rato.
Entonces, si las diosas quieren y me protegen, seguro que va a ser una novela lo siguiente. Pero me apetece mucho seguir pensando también en conversación, y poner a prueba ideas que hay en este libro, ver qué pasa con ellas. No tengo ninguna urgencia de teorizar sobre más cosas, tengo más una urgencia en practicar lo que pone en este libro.
Los libros en conversación
P: También has estado conversando en las presentaciones de la nueva edición de El revés del fuego de Anne Dufourmantelle, ¿no es así?
R: Sí. La verdad que es una maravilla que hayan venido Fernanda y Karina porque poder estar conversando con personas que saben tantísimo sobre la vida y la obra de Anne Dufourmantelle para mí ha sido fundamental en la escritura de este libro.
Fernanda Restivo, que es la editora, para mí ha sido fundamental porque tiene textos filosóficos-poéticos que nunca sabes si estás entendiendo aunque tengas una intuición apasionada sobre el sentido de las cosas.
Estos libros, que no proponen ideas fijas sino vías de pensamiento, siempre necesitamos ponerlos en conversación. Necesitamos ser grupos de personas hablando sobre ellos. Y ahí es donde surge la verdad de los libros, en contacto con la vida, con las distintas vidas. Entonces han accedido a venir de Buenos Aires, generosísimas, y estos días hemos estado charlando un montón.
La importancia de los detalles
P: ¿Y también harás presentaciones de El pensamiento erótico?
R: Sí, sí. A mí es verdad que me encanta conversar. Entonces lo veo como un regalo. Pero es cierto que hay que recordar siempre que tienes que estar bien colocada cuando vas a compartir cosas, hay que cuidar mucho la energía y con qué llegas a los sitios. Porque cuando vienen temporadas largas de presentaciones o de entrevistas, si tú no cuidas la energía que traes, vas haciendo intercambios de cualquier manera y los intercambios son cosas muy importantes. Intento como poner el cuerpo casi en una meditación o algo así.
No tenemos tiempo que perder. Es muy difícil a veces encontrar espacios donde se le da importancia al detalle. Cualquier persona que me explica algo y me explica los detalles se lo agradezco tantísimo, como una vida con matices, poder señalar los matices. Cuando todo llega al detalle, llega a la vía poética donde, para mí, se transforma en conocimiento. Entonces yo intento dar detalles porque también los busco.
P: También me gusta mucho la bibliografía que nos dejas aquí, todos esos detalles y todos esos libros de referencia con los que podemos aprender e investigar más.
R: Yo sí que lo siento o me gustaría que para las otras fuese como un libro para toda la vida. No necesariamente un libro que empiezas hoy a leer y te lo terminas, sino como un recurso para la vida. Y para seguir investigando a partir de ahí en lo que te interese.
De verdad que no creo que sea un libro que te sientas el sábado por la mañana a leerlo y por la tarde lo terminas, es que hay mucho contenido ahí dentro. Pero hay mucho contenido a propósito, para que dure, que no entretenga, sino que te pueda durar.
La atención disciplinada
P: ¿Qué quieres transmitir a los lectores o con qué quieres que se queden cuando lean El pensamiento erótico?
R: Con que no nos tenemos que conformar con una versión de la realidad dada. Que la narrativa sobre la realidad está siempre en negociación y que además no tiene por qué ser una narrativa cerebral, ni racional, ni productiva, sino que tenemos que poder hacer contranarrativas donde lo que guía es el afecto. ¿Qué sabe tu cuerpo y por qué lo sabe? Hay una cita inicial de Audre Lorde, que para mí es superimportante, que es justo cuando dice lo de:
«No estoy hablando de vanas fantasías, sino de una atención disciplinada al significado de la frase «me hace sentir bien»».
Me encanta como ella frasea esto diciendo «una atención disciplinada al significado de «me hace sentir bien»«. Para mí esto es lo más radical que me puedo imaginar. Yo no necesito nada más como como motor de vida. Si yo no desarrollo la práctica de la atención disciplinada al «me hace sentir bien», yo voy a estar constantemente comprando productos, luchando por llegar a lugares, sacando un clavo por otro clavo, entreteniendo mi deseo y pensando que tengo que mantener una especie de estado de bienestar sobre el cual no he podido reflexionar.
Ahora, si yo bajo las revoluciones, me salgo de esa cadena y me empiezo a concentrar en entender qué es lo que necesita un cuerpo, no solamente cuido mi vida, sino que soy capaz de atender a lo que necesitan los otros cuerpos.
No les doy tampoco lo que no necesitan. Porque muchas veces nos hacemos constantemente un intercambio de lo que no necesitamos y no sabemos qué es lo que nos podría hacer sentir bien. Así que yo con esa frase me quedo muchísimo. Audre Lorde es increíble, es infinita, su obra es infinita.

