El periodista y técnico actualiza su obra para desgranar la histórica Champions del PSG y la madurez táctica y personal del entrenador asturiano
Once años después de su primera publicación, Lluís Lainz reedita El método Luis Enrique. Una obra que analiza la evolución del técnico, desde sus inicios hasta la reciente conquista de la ansiada Champions con el PSG, desmitificando su figura pública y profundizando en las cicatrices y la férrea filosofía que moldean a uno de los líderes más polarizantes del fútbol europeo. Desde El Generacional, el escritor y actual miembro del área deportiva del FC Barcelona, nos habla de las claves de esta última entrega.
Entrevista con Lluís Lainz
Pregunta (P): La primera edición del libro fue un éxito y ahora esta nueva versión llega en el momento cumbre de la carrera de Luis Enrique, como vigente campeón de la Champions League con el PSG. ¿Qué le motivó a retomar esta obra?

Respuesta (R): Me motivó una cosa muy sencilla. El encargo que yo recibí para escribir el libro me obligó a entregar los originales en enero de 2015, cuando Luis Enrique no había ganado todavía ningún título. En aquel momento hice un libro con la historia y el modelo del Barça, la parte biográfica y el método de trabajo que estaba utilizando. Pero luego lo ha ganado todo. Ganó nueve títulos de trece posibles en sus tres años en el Barcelona. Luego, su carrera como seleccionador estuvo muy afectada por la muerte de su hija Xana, y obviamente reemprendió la carrera con éxito en el PSG, consiguiendo lo que nadie, con todos los medios que puso a su alcance el presidente Al-Khelaïfi, había podido conseguir.
P: Han pasado muchos años y Luis Enrique ha pasado por diferentes banquillos. Desde que usted empezó a analizarlo, ¿en qué cree que ha evolucionado ese ‘Método Luis Enrique’?
R: El método, como explico en el primer capítulo del libro, es más que nada la forma de trabajar, y esta es un reflejo absoluto del carácter de Luis Enrique. Él es un hombre muy fuerte de carácter y muy trabajador. Cuando dejó el fútbol se dedicó a deportes de ultrarresistencia, y esa capacidad de trabajo, sacrificio y fortaleza mental es la que ha llevado a sus equipos. Ya utilizaba esa metodología de trabajo en el Barça Atlètic: tener un buen preparador físico, un buen analista, un buen segundo y un psicólogo que le ayudara a interpretar lo que pasaba en el equipo. Ha forjado sus éxitos a partir de su conocimiento del fútbol, pero sobre todo de ese carácter personal.
P: Martí Perarnau comentó en su momento que en esta obra se ocultan en la letra pequeña muchos detalles y verdades. Para los lectores que van a descubrir esta nueva edición, ¿cuál cree que es esa verdad sobre su carácter que más rompe con el estereotipo que se tiene de él?
R: El problema es que la imagen de un entrenador profesional se transmite a través de los medios, y él esa batalla la tiene perdida. Mantiene una distancia y una frialdad muy grande; es muy irónico en las ruedas de prensa a la hora de contestar. En cambio, en su vida privada no tiene nada que ver con esa sequedad. Es un tipo muy amigo de sus amigos, extrovertido y divertido.
Creo que la muerte de su hija Xana, una cosa absolutamente terrible que se la llevó en muy poco tiempo, le supuso un shock interno muy importante que le afectó en muchas decisiones de trabajo. A partir de ahí, se le deshicieron un poco en las manos algunos de sus equipos de trabajo, se marchó Robert Moreno, y el último fue Aitor Unzué en el PSG. Han sido episodios que no están lo suficientemente claros como para saber por qué motivos prescindió de ellos.
P: Llama la atención ese contraste. Mucha gente tiene la percepción de que está a la defensiva, pero luego en sus streams del Mundial de Qatar vimos a un Luis Enrique muy gracioso y abierto. ¿Cree que su distanciamiento con la prensa forma parte de una técnica para unir al grupo?

R: Que esa técnica le permite proteger mucho la puerta del vestuario hacia adentro es evidente. Pero yo sinceramente pienso que el auténtico Luis Enrique es el streamer del Mundial de Qatar. El hombre sencillo, afable y divertido. No es lo mismo el escenario de estar delante de una cámara haciendo sus comentarios, que afrontar una rueda de prensa. Ahí marca una distancia muy grande por su histórica mala relación con los medios y para proteger a su equipo. Además, tengo la impresión de que él cree que los periodistas no tenemos ni idea de fútbol. En mi caso, como soy entrenador nacional además de periodista, puedo entender el lenguaje de los entrenadores, pero a veces se le plantean preguntas que no tienen mucha relación con lo que ha pasado en el partido.
P: Usted coincidió con él en el FC Barcelona entre 1996 y 2010. ¿Cuándo se dio cuenta de que ese jugador de gran carácter tenía dentro a un líder metódico capaz de marcar una época en los banquillos?
R: Él ya era un líder en el vestuario. Son pequeñas anécdotas, pero él, por ejemplo, gestionaba las apuestas que los jugadores hacían en boletos de quinielas múltiples muy grandes. Era un tipo al que la gente en el vestuario escuchaba siempre con mucha atención. Era un líder aglutinador de esfuerzos. Le recuerdo temporadas espléndidas marcando 22 o 23 goles jugando como interior, algo que normalmente un centrocampista no hace.
P: En el libro también destaca su faceta de triatleta aficionado. Sabiendo que la natación no le gusta nada a pesar de ser de Gijón, ¿cómo cree que se transfiere esta autoexigencia individual a la gestión diaria de un vestuario?
R: Por una parte, explicando muy bien lo que él espera de cada uno de los jugadores y del equipo en su conjunto. Por otro lado, reprendiendo a los jugadores cuando no hacen las cosas como él quiere. Pero volviendo a esa autoexigencia, cuando él abandona el fútbol se aficiona a la bicicleta. Empieza a hacer recorridos de puertos, hace una Quebrantahuesos, pruebas de ultrarresistencia como la Titan Desert, y empieza a correr maratones donde consiguió bajar a las tres horas. Algo que, para alguien que ha dejado el deporte profesional y con cierta edad, no es nada habitual. Eso lo transfiere al vestuario tratando de sacar de los jugadores el 100% de sus capacidades o, en ocasiones, incluso el 120%.
P: Hablemos de su etapa en París, una de las grandes novedades del libro. En un club como el PSG, por el que han pasado tantas leyendas y donde han fracasado bastantes técnicos, ¿qué tecla exacta toca el método Luis Enrique que otros no supieron encontrar?

R: Hay una anécdota que lo explica perfectamente. Él quiere jugadores que entiendan el juego, que sepan asociarse y que pongan al equipo por delante de la individualidad. Cuando Mbappé se marchó al Real Madrid, él hizo una declaración de intenciones tremenda: «Yo hasta ahora no podía controlarlo todo, pero ahora que se ha marchado Mbappé, sí lo voy a poder controlar todo y vamos a ganar títulos». Y dicho y hecho. Le pidió a su presidente que dejara de hacer fichajes caros, empezó a trabajar con jugadores jóvenes y logró el triplete. Hay un secreto muy importante ahí: tiene un preparador físico, Rafael Pol, que es absolutamente excepcional.
P: ¿Considera que esta Champions del PSG es el examen final que convalida su figura como uno de los mejores entrenadores de la historia del fútbol europeo?
R: Obviamente. Es, junto a Pep Guardiola, el único que ha conseguido hacer tripletes en varios equipos (Barça y PSG). Eso no está al alcance de cualquiera. Hay que tener algo de genio, mucho carácter, conocimiento, mano izquierda para suavizar las cosas y una fuerte mano derecha para dar golpes encima de la mesa.
P: Sabiendo todo esto, ¿qué falló entonces con su método en el Mundial de Qatar 2022?

R: Creo que el equipo no estaba en las condiciones adecuadas para afrontar ese campeonato y había equipos mejores que el nuestro. Al final, el problema es que, por muy buenos jugadores que tengas, a partido único en eliminatorias te puedes quedar fuera por una actuación deficiente. En un Mundial puedes pasar la fase de grupos a trancas y barrancas, pero en las eliminatorias pierdes un día y te vas a casa.
P: Luis Enrique jugó en el Real Madrid y siempre surge el debate de si encajaría entrenando allí, especialmente tras la reciente crisis del club y el despido de Xabi Alonso. ¿Le vería en el banquillo blanco?
R: Yo creo que a él no le gustaría. Estoy convencido de que desde niño fue seguidor del Barcelona y cuando estaba en el Sporting de Gijón quiso fichar por el Barça, pero el Sporting negoció con el Madrid. Estuvo cinco años allí, generó buenas relaciones con la Quinta del Buitre, pero acabó muy cansado del trato de la prensa. Cuando se le abrió la puerta del Barça no dudó. De hecho, su sueño era entrenar con Cruyff, y su desgracia fue que un mes antes de llegar, el club despidió a Johan. Respecto a si sería un gran entrenador para el Real Madrid, tengo mis dudas. Ese vestuario tiene muchos egos. El entrenador que ha triunfado siempre allí es el tipo Del Bosque o Zidane: mano suave, carácter más pasivo y menos exigente. Cuando llega un entrenador con mano dura, como ha sucedido con Xabi Alonso, dura dos telediarios.
P: Es una figura que no deja a nadie indiferente, pasa un poco como con Joan Laporta en el Barça. ¿Cree que ese nivel de desgaste mental que exige su método le permitirá seguir entrenando en la élite muchos años más?
R: Son personas con un carácter fuerte, que van de cara y que dicen las cosas como las piensan. Eso genera mucha complicidad, pero también enemistades. Y hay que recordar un apunte fundamental en esta comparativa: Joan Laporta fue quien le dio la alternativa a Pep Guardiola y a Luis Enrique cuando ninguno de los dos había entrenado a ningún equipo, que los dos empezaron en el Barcelona Atlètic. Respecto al desgaste, creo que seguirá entrenando en la élite mundial sí, pero no estoy tan seguro de que fuera en el mismo club durante muchos años. El tiempo máximo que ha estado en un equipo han sido los tres años del Barça. Ahora me sorprende que se hable de que renueve un contrato de larga duración con el PSG más allá de 2030, porque creo que no encaja demasiado con su personalidad y sus rutinas.
P: ¿Y le ve buscando nuevos retos fuera del fútbol?
R: No lo creo. Cuando deje el fútbol seguirá con su amor a la bicicleta, con sus amigos, con su familia y con la Fundación Xana, que en este momento ocupa mucho de su tiempo. Le está llenando la vida que le quitó la marcha de su hija.

P: Para terminar, si pudiese definir el «Método Luis Enrique» en una palabra, ¿cuál sería?
R: Una palabra es muy poco. Yo diría: trabajo, sacrificio y disciplina.
¿Dónde comprar ‘El Método Luis Enrique’?
La nueva edición actualizada de El método Luis Enrique, escrita por Lluís Lainz, ya se encuentra disponible para todos los aficionados al fútbol. Puedes adquirir tu ejemplar, tanto en formato físico como en versión digital (eBook), en las principales cadenas como Casa del Libro, Fnac o El Corte Inglés, a través de plataformas online como Amazon, o encargarlo directamente en tu librería de barrio de confianza.


