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‘Un día sin mujeres’: ¿y si un día desaparecieran las mujeres?

Laetitia Colombani retrata, en Un día sin mujeres, un sistema por todos conocido en el que las mujeres siguen pagando el precio de una desigualdad que atraviesa fronteras, culturas y generaciones

Desde que los hombres asumieron el poder de contar la historia, ha prevalecido un orden patriarcal que ha relegado a las mujeres a un segundo plano. Hemos leído, conocido y vivido cómo se las ha perseguido bajo el peso de la culpa, la vergüenza y la discriminación.

Nos arrebatan hermanas, madres e hijas; se les niegan derechos, se cuestionan sus decisiones y se derrama su sangre a manos de quienes ejercen violencia sobre ellas. Un día sin mujeres habla de cuatro mujeres de distintos lugares del mundo, con nombres, vidas y circunstancias propias, pero estoy segura de que cualquiera que la lea reconocerá en ellas el reflejo de miles de historias que ya conoce.

Portada ‘Un día sin mujeres’ | Fuente vía Penguin Random House

Un día sin mujeres

Un día sin mujeres nos cuenta la historia de cuatro mujeres de cuatro países distintos, pero con algo fundamental en común: todas viven en sociedades atravesadas por un sistema patriarcal que condiciona sus vidas y las expone a distintas formas de violencia e injusticia.

Katla, Islandia

La historia de Katla se sitúa en Islandia, país en el que ha nacido y crecido junto a su amiga Soffia. Más allá de una simple amistad, ambas se consideran hermanas: dos almas que un día se encontraron y decidieron compartir el camino de sus vidas.

Un día, las amigas deciden salir a un bar. Después de compartir varias copas con unos chicos a los que conocen esa misma noche, Katla se marcha con uno de ellos y deja a Soffia allí. A la mañana siguiente, su vida cambia por completo: su amiga, su hermana, su alma gemela, ha sido asesinada por su novio, después de que ella decidiera poner fin a una relación marcada por la toxicidad y la posesividad.

Al principio interpretaba sus celos como muestra de amor, pero ahora se da cuenta que no son más que necesidad de control.

A partir de ese momento, Katla decide tomar la iniciativa de evitar que ninguna otra mujer vuelva a sufrir una pérdida como la de Soffia y, de este modo, honrar la memoria de su amiga.

Inspirada por su abuela, integrante de la Medias Rojas islandesas (grupo feminista radical), y por todas las mujeres feministas que la precedieron, decide reunir a mujeres de todo el mundo y convocar una huelga mundial.

Redstocking Radical Feminist Group | Créditos: Shutterstock

Michiko, Japón

Michiko es una mujer trabajadora que encarna a la perfección el ideal de mujer japonesa: recta, callada y correcta. Sin embargo, deja de ser la empleada ejemplar cuando se queda embarazada, como si la maternidad fuera incompatible con su compromiso profesional. Tras una serie de humillaciones por parte de su jefe, Michiko se ve ante una encrucijada: continuar soportando el maltrato o renunciar a su trabajo.

Le aconseja que presente la renuncia, como hacen la mayoría de las mujeres en su situación, y ceda el sitio a empleadas más motivadas.

A través de su historia, Colombani retrata una sociedad que penaliza la maternidad de las mujeres trabajadoras y las enfrenta a una falsa elección entre su desarrollo profesional y su vida personal. La experiencia de Michiko pone de manifiesto cómo unas expectativas laborales pueden convertir el embarazo en un motivo de discriminación.

Mujer embarazada | Fuente vía Magnipic @rawpixel.com

Ana María, El Salvador

La vida de Ana María está marcada por la precariedad y la ausencia de derechos. Su trabajo como costurera es agotador, tanto física como mentalmente: jornadas interminables en condiciones inhumanas por un sueldo que apenas le permite cubrir sus necesidades básicas. Además, destina buena parte de lo poco que gana a visitar a su hija a la cárcel.

Esperanza es una adolescente que cumple condena por una acusación aún más injusta que las condiciones laborales que soporta su madre: se la acusa de homicidio tras sufrir un aborto espontáneo del que ni siquiera era consciente.

—La interrupción del embarazo está prohibida bajo cualquier circunstancia—Insistía el fiscal.

Eso quería decir incluso en caso de violación o de riesgo para la vida de la criatura o la futura madre.

A través de sus historias, la autora critica un sistema que antepone la protección de la vida prenatal a los derechos, la libertad y el futuro de una mujer, incluso cuando esta es apenas una adolescente. Un sistema que arroga la autoridad de juzgar y decidir sobre cuerpos que no le pertenecen.

Protesta feminista | Fuente vía magnific

Hawa, Senegal

Hawa, en cambio, es una médica negra que vive fuera de su país de origen. A las dificultades y discriminaciones a las que se enfrenta por ser mujer se suma el racismo: sus pacientes ponen en tela de juicio su capacidad para ejercer la medicina por su condición de mujer y por el color de su piel.

—Prefiero que me vea un médico.

hawa ha oído esa frase cientos de veces, a pesar que lleva prendida en la bata la acreditación roja de los médicos

La historia de Hawa también nos acerca a una realidad que va más allá de la discriminación que sufre: la violencia ejercida sobre el cuerpo femenino en nombre de determinadas tradiciones y creencias. Entre ellas se encuentra la mutilación genital femenina o la ablación. Práctica que, pese a estar prohibida en numerosos países, continúa realizándose en distintas partes del mundo. En algunas comunidades se justifica mediante ideales de pureza, así como la voluntad de controlar la sexualidad femenina y preservar la fidelidad. De este modo, una vez más, el cuerpo de las mujeres queda sometido a creencias sociales que coartan su libertad.

Mujer con traje de Senegal | Fuente vía magnific

Un día para gritar al mundo

Un día sin mujeres no se limita a poner sobre la mesa la discriminaciones y violencias que sufren las mujeres, sino a reivindicar la necesidad de poner freno a estas injusticias. Para ello, se reclama un día en el que todas alcemos la voz. Un día en el que se reconozcan nuestros derechos sin importar la raza, la clase, la cultura o nuestras diferencias. Porque, ¿qué pasaría si un día desaparecieran las mujeres?

Laetitia Colombani

Laetitia Colombani es una directora, actriz, guionista y escritora francesa nacida en Burdeos en 1976. Su trayectoria artística comenzó en el cine. Con tan solo 25 años, debutó con el cortometraje Le Dernier Bip. Desde entonces, ha continuado desarrollando su carrera en el mundo audiovisual.

En 2017, Colombani dio el salto a la literatura con su primera novela, La trenza, una obra que cosechó un notable éxito de crítica y por la que recibió diversos premios. A ella le siguieron otros títulos: Las vencedoras (2020) y El vuelo de la cometa (2022).

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