Midnights: una sucesión de noches sin dormir se convierte en un nuevo giro en la carrera de Swift
La cantante americana lo ha vuelto a hacer. Un nuevo trabajo compuesto por, en principio, trece canciones. Su sexto trabajo desde 2019. Y aún así, no parece estar cerca de agotarse. Midnights es sorprendente y honesto, intimidatorio y certero. Supone un exitoso regreso a al pop de una cantante que ya no puede limitarse a un género. Con su décimo disco, Taylor Swift sigue alcanzando un éxito que muchos artistas solo imaginan en su debut.
El pasado 21 de octubre, Taylor Swift estrenó Midnights, su décimo álbum de estudio. A pesar de la intensa promoción, plagada de videos de TikTok y ediciones limitadas, poco se sabía del disco que estaba presentando. Su sonido era un misterio, y los singles previos simplemente inexistentes. Sin embargo, los fans de la cantante confiaron en ella ciegamente, convirtiendo el debut de Midnights en el más exitoso en sus primeras 24 horas en la historia de Spotify. Un detalle irrelevante, pero que demuestra la habilidad de la cantante para aunar éxito comercial y calidad artística.
Trece noches en vela
Taylor Swift es una anomalía en el mainstream. Trabajo tras trabajo, no se centra en canciones que puedan aferrarse a los primeros puestos de las listas. La cantante americana crea álbumes completos, con una idea muy clara que sirva de eje, y Midnights no es la excepción. En este caso, el hilo conductor del disco es la medianoche, las trece noches sin dormir y todo lo que acecha entre las sombras cuando el reloj ya ha pasado de las doce. Un álbum conceptual que destaca en la era de los singles prefabricados.
No solo la idea es clara, también lo es su ejecución. Este trabajo está plagado de canciones completamente diferentes las unas de las otras. Sin embargo, todas ellas comparten una misma coherencia sonora. Fuerte presencia de sintetizadores, ritmos agitados y efectos vocales son los tres ingredientes clave. Con ellos, construye un entramado complejo. Una canción se sucede tras la otra, y aunque se nota el cambio, este no importa. Porque con cada paso Swift consigue que el oyente profundice más en el delicado universo que está tejiendo. Una delicadeza solo propia de una artista consagrada hace ya más de una década.
Anti-Hero, el primer single del disco, es la prueba de ello. Acompañado por un videoclip que casi es una película resumida en cinco minutos, muestra en qué consiste realmente Midnights. Un estilo puramente pop en lo musical que ignora las convenciones de su género a la hora de componer su letra. Lleno de inseguridades y de autodesprecio, con este tema Swift incluso menciona brevemente sus propias pesadillas acerca de su muerte. Compone en pocos minutos un mapa de su personalidad, de cómo se siente la villana de su propia historia, y lo hace con una sencillez que solo puede resultar sorprendente.
De amor, venganza e inseguridad
Trece noches de insomnio, sus esperanzas y temores pueden abarcar una amplia gama de temas. Y así ocurre, pero todas las canciones de Midnights podrían caer en una de estas tres categorías: amor, venganza o inseguridad. Midnights es definitivamente un disco romántico. Lavender Haze narra el estado de ilusión que necesita ser protegido. Snow On The Beach, colaboración con Lana del Rey, la magia de lo improbable. O Sweet Nothing, dedicada a la calma del hogar.
Pero donde hay amor, también hay espacio para las amenazas, o el deseo de protegerse de ellas. Vigilante Shit es la muestra perfecta de ello. Con este tema Swift se enfrenta a aquellos que la afrentaron, asegurando en todo momento su dominio maestro en el arte de la venganza. Bejeweled, en cierto modo, también profundiza en esta linea argumental. No de forma tan directa, pero sí que resalta las consecuencias que puede acarrear que alguien no preste la atención suficiente a su objeto de afecto.
El último punto central es la inseguridad, probablemente el pilar más sólido de un disco que desprende confianza por todos sus extremos. Prácticamente todos los temas del disco muestran las dudas de la cantante, ya sea hacia sus relaciones o hacia sí misma. Muchos de sus temas pertenecientes a otros discos ya habían tratado este tema, pero ninguno lo hacía con el descaro y el casi orgullo de Mastermind, canción que cierra la edición estándar de Midnights, y probablemente uno de sus puntos más interesantes.
Las estrellas más brillantes
Entre esta colección de 13 noches de insomnio, algunas de ellas parecen brillar de forma especial desde la primera escucha. El single Anti-Hero es sin duda una de ellas, pero no la única. El segundo tema del disco, Maroon, no se queda atrás. En una clara referencia a su disco de 2012, Red, y a su regrabación del año pasado, Red (Taylor´s Version), este tema profundiza en una relación que supone un verdadero desafío. Para hacerlo, narra diferentes tonos de rojo hasta llegar al más profundo, construyendo con ello su legado.
Por otra parte, la esperada canción número cinco (la eterna favorita del fandom), no decepciona. You’re On Your Own, Kid, es un alegato a la inseguridad pero también un desafío a lo establecido. Narra la sensación de sentirse incomprendida, el deseo de huir, pero también en la posibilidad de encontrar el valor en lo incierto. Porque con este tema, Swift da al mismo tiempo una buena y una mala noticia: estamos en esta vida por nuestra cuenta. Eso puede implicar soledad, pero también la capacidad de tomar las decisiones.
Mastermind, el cierre del disco, es impecable en este aspecto. Una vez más, rozando la parodia, Swift demuestra un profundo conocimiento de sí misma y de su personaje. Recoge las inseguridades de la infancia para hablar de su presente, sobre cómo manipula cuidadosamente todo a su alrededor para que una persona se enamore de ella. Y que parezca un accidente. Una vez más, Swift se adueña de las críticas que una vez le dirigieron, no las enfrenta, las acepta como parte de sí misma. Y confiesa una verdad muy simple: todo lo que hace es porque la otra persona le importa.
Tras Midnights, llega la madrugada
Taylor Swift, como sus seguidores bien saben, adora dejar pequeñas pistas para que el público descubra sus próximos movimientos. Pero también adora sorprender. Por ello, cuando anunció que tres horas después del lanzamiento del disco daría una «sorpresa loca», nadie sabía que esperar. Y aunque todo parecía apuntar a una gira mundial todavía por confirmar, el resultado fue bastante más inesperado: el lanzamiento de Midnights (3am Version). Una modalidad deluxe del disco con siete temas adicionales.
En ellos, destaca con creces la intervención de Aaron Dessner, figura crucial en folklore y evermore (2020). Con él, presenta temas que aunque no pertenezcan a las 13 noches originales del disco, fueron claves para llegar a ellas. Un claro ejemplo es The Great War, una canción en clave épica que sobre una relación que se siente como una batalla constante. Una batalla a la que, si sobreviven, entregarán todo su amor.
Otros temas destacados de esta versión de madrugada son High Infidelity, que ha hecho que millones de personas se pregunten alrededor del mundo qué estaba haciendo Taylor Swift un 29 de abril; o la delicada Would’ve, Could’ve, Should’ve. Con este tema hace referencia a una relación con una gran diferencia de edad que la marcó de forma profundamente negativa. Un verso es capaz de sintetizar todo su mensaje con increíble sencillez: «Give me back my girlhood, it was mine first» (Devuélveme mi niñez, fue mía primero).
Un constante desafío
Taylor Swift podría haber jugado seguro y permanecer en su línea más puramente alternativa. En sus historias de pseudo ficción descubiertas en la pandemia que tantos éxitos comerciales y de crítica le han traído. Sin embargo, mirando su discografía, estaba claro que no era algo que se pudiera esperar de Swift. Por ello ha decidido regresar al pop y, con todo lo aprendido en sus eras pasadas, ha reclamado una atención y reconocimiento que no veía en el género desde 1989, su primer intento en 2014.
Era un riesgo, pero se lo podía permitir. Porque Swift, tras 10 discos y tres géneros exitosos, en muchos casos no está compitiendo con nadie más que consigo misma. Y aun así, busca forzar sus propios límites y entregar un producto que satisfaga los más altos estándares: los de su público, los de la crítica… los suyos propios. En definitiva, Midnights es simplemente eso. Un disco con tal calidad que nos mantendrá en vela toda la noche, escuchando sus secretos, sueños y lamentos. Un disco que, incluso cuando amanezca, nos mantendrá atrapados en su eterna medianoche.


