Virginia Martínez: “Es bonito volver a la ciudad donde has crecido y aprendido tanto”

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Virginia Martínez Fernández| Fuente: Silvia Ferrer
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Virginia Martínez Fernández, la mujer que con 13 años se hizo cargo de la dirección de un coro y que con 24 se graduó en el conservatorio de Viena en 2003 como directora de orquesta con Matrícula de Honor con Mención Especial. 

Murciana, amante de su familia, del deporte y actualmente, directora titular de la Orquesta Sinfónica y de la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia, en la que se sitúa también el auditorio que lleva su nombre.  

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Ha dirigido como invitada en orquestas de todo el mundo como Singapur, Chicago, Madrid y Barcelona. Sin embargo, no olvida sus orígenes. Y es que, Virginia es Murcia y música. Y en Murcia, la música es Virginia. 

Virginia Martínez Fernández | Fuente: Silvia Ferrer

Pregunta: Una de las señas de identidad más importantes de un país es su música. Virginia, usted que ha dirigido en muchas ciudades: ¿nota diferencia en la recepción del público? Si es así, ¿cuál cree que es el motivo de estas diferencias? 

Respuesta: La reacción del público depende de muchas cosas: el clima, el carácter de la gente… Y eso se va a reflejar también en la sala. Si es un país de tradición musical puede ser más exigente. En otros países donde no hay tanta tradición, el público es más agradecido.  

En España, sí noto especialmente el cariño del público de Murcia. En otras ciudades, lo normal es un público respetuoso, pero como el de Murcia ninguno, claro. 

P: En otras entrevistas ha admitido que la mejor escuela de dirección era la de Viena. ¿Es necesario buscar la calidad de la enseñanza musical fuera de nuestro país?   

R: En mi época uno tenía que salir fuera para formarse correctamente no solo a nivel académico sino de experiencias vitales. A día de hoy, la escuela de Viena sigue siendo una escuela de referencia a nivel mundial.  

Pero, afortunadamente, el panorama ha cambiado y hoy día tenemos conservatorios públicos en España con un altísimo nivel y también escuelas privadas como la ESMUC o Musikene.  

P: ¿Cómo se siente un director invitado en otras orquestas? ¿Cree que es posible establecer un vínculo con músicos a los que no suele dirigir?   

R: Es complicado porque el vínculo se establece también a través de experiencias vividas. La conexión más fuerte es la que se establece entre un director titular y su orquesta porque trabaja con ellos más a menudo.  

Pero, si desde el principio uno es honesto con la música que hace existe un vínculo musical muy fuerte. Y, al final, así debe ser porque si no la música no sería verdadera. 

P: ¿Cómo es preparar una obra con una orquesta profesional? ¿Siguen su criterio o hace una puesta en común de las ideas interpretativas?   

R: La preparación de una obra es exactamente igual con una orquesta que con otra. Primero analizo la obra desde muchos puntos de vista (estructural, melódico, armónico, melódico…) para ver qué es lo que quiero resaltar. Después, trabajo la técnica de dirección (cómo movemos los brazos): me coloco delante de un espejo o me grabo para ver lo que puedo mejorar. 

En cuanto al criterio musical que se sigue: aunque la figura del director se entiende como alguien democrático, una orquesta es una estructura piramidal y el criterio que debe prevalecer es el del director. 

Virginia Martínez Fernández dirigiendo la OSRM | Fuente: Facebook de Virginia Martínez Fernández

P: ¿Cree que, es necesaria una mayor atención psicológica a las personas que se dedican a la música profesionalmente? 

R: Es indudable que todo el mundo necesita una atención psicológica. Además, la orquesta es un grupo complejo, hay que gestionar muchos egos, ansiedad e inseguridades escénicas. Incluso, existen enfermedades como la “distonía focal” que no tiene cura. Entonces, dado que existen ciertas patologías es evidente que existe una problemática   

La atención psicológica es algo que hay que cultivar desde los conservatorios. Enseñar a los músicos cómo se tienen que enfrentar a un concierto o a un ensayo con un director menos amable. Por eso, el director tiene que tener cierta inteligencia emocional para realizar bien su trabajo. 

P: La OSRM siempre ha apostado por utilizar la música con fines positivos como en los Conciertos en Familia. ¿Cuál es el objetivo de estos? 

R: Los conciertos en familia son un pilar fundamental en nuestra orquesta. Es una labor casi obligatoria acercar la música a los niños desde muy pequeños porque si no llega una edad en la que no podemos competir con el fútbol o con los cantantes de pop. Si un niño ha tenido la experiencia de ver una orquesta en directo, a lo mejor el día de mañana le pica la curiosidad de ir a un concierto. 

 P: En estos conciertos intentan acercar la música al público. En qué situación disfruta más: ¿dirigiendo un programa más accesible o uno más erudito? 

R: Yo disfruto siempre que estemos hablando de música. Es verdad que los conciertos en familia es un entorno mucho más desenfadado. Creo que nos sirve un poco de distensión del panorama más estricto de los conciertos sinfónicos que nos constriñen un poco a veces.  

Estos conciertos rompen todo tipo de regla, nos lo pasamos bien y el público también. Es otro tipo de disfrute, pero claro me pones la séptima (sinfonía) de Beethoven y disfruto igual. 

 P: Además, esta semilla musical germina también en los colegios: ¿qué opina de la reducción de horas de la asignatura de música en las escuelas e institutos? 

R: No puede ser que cada vez haya menos horas de arte en general. Es un medio de expresión a través del cual no hace falta las palabras y muchas veces los niños no tienen los medios orales necesarios para expresar lo que sienten. El arte sensibiliza mucho a una sociedad y tiene muchos beneficios que están demostrados. Reduciendo las horas estamos dando pasos hacia atrás. 

 P: Ocupa un puesto de tradición masculina: ¿Ha notado algún comportamiento discriminatorio por ser mujer? ¿Siguen existiendo comportamientos machistas en el ámbito musical? 

R: Yo no he tenido más que dos experiencias machistas en 20 años casi de carrera. Por lo tanto, solo puedo hablar del cariño que he recibido. Y, fíjate, una fue por parte de una mujer. En mi caso he tenido más problemas por ser joven que por ser mujer.  

Sí que pienso que sigue habiendo machismo en la música, pero se está avanzando. También existen dinámicas que nos llevan hacia atrás y la solución no es ir al otro extremo sino encontrar siempre el equilibrio. Hacer partícipe al hombre y no excluirlo para que nos ayude a llegar a ese punto de igualdad. 

 P: En ocasiones ha dicho que considera un logro ser referente para algunas niñas que quizás quieran ocupar un puesto como el suyo en un futuro. ¿Quién ha sido su referente durante su carrera?  

R: Durante mi carrera como pianista, mi referencia ha sido siempre Pilar Valero que fue mi profesora de piano, mi madre musical y la persona que me impulsó a dar el salto a Viena. Yo, a Pilar le debo todo musicalmente. 

Como directora de orquesta, mis dos maestros han sido mis dos pilares: Reinhard Schawarz y Georg Mark. Eran el tándem perfecto: la técnica y la filosofía de la orquesta. Me enseñaron la dirección de orquesta en toda su dimensión.  

 P: [Se reproduce un fragmento de El pájaro de fuego de Stravinski] Escuchando esta melodía: ¿A dónde viaja con ella?  

R: ¡Uy! Me lleva indudablemente al año 2003, el día que me gradué con la Orquesta de la Radio de Viena. Has escogido una pieza dentro de la suite que fue muy significativa: “La Danza infernal”. Me acuerdo de que, en el primer ensayo, la orquesta que conocía esa obra de memoria y yo me vi muy pequeña. Mi maestro lo advirtió y me dijo al oído: “¡saca tu personalidad! Mañana a primera hora empiezas con la danza infernal”. 

Al día siguiente esa entrada de la danza infernal fue brutal, como decir “estoy aquí, quiero dedicarme a esto” y ahí, se acabaron las inseguridades.  ¡Qué bonito, qué bonito! 

 P: A los 20 años se marchó para estudiar en el extranjero y ahora ha regresado a Murcia: ¿diría que ha cerrado un círculo, o tiene pensado un futuro como profesional fuera de la Región? 

R: El círculo nunca se termina de cerrar. Quiero seguir avanzando y aprendiendo dónde sea. El día que acabe mi trabajo en Murcia sentiré que es una etapa que se ha cerrado, pero se abrirá otra, seguro. 

Sin embargo, es bonito volver a la ciudad donde has crecido y aprendido tanto para seguir haciéndolo y mostrar lo que has aprendido. Ese sí que es un círculo bonito y una manera de agradecer todo lo que he aprendido en esta tierra. 

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