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Bodine, a la conquista del género urbano

La puertorriqueña-holandesa promete consagrarse como una de las figuras más relevantes del panorama musical contemporáneo

El consumo de música latina alrededor del mundo ha aumentado exponencialmente durante la última década, lo que ha permitido el ascenso meteórico de múltiples rostros femeninos como Tokischa, Bad Gyal o Judeline. Ahora, tras seis incansables años desde la publicación de su primer sencillo, ha llegado el turno de Bodine: capitana de una nueva ola de prometedoras estrellas que enamora gracias a su catálogo de sonoridad caleidoscópica, efusiva y elegante.

Música y pasarelas

Bodine Koehler Peña nació el 30 de septiembre de 1992 en Ámsterdam (Países Bajos), en el seno de una familia humilde. Hija única de padre holandés y madre dominicana, la artista se nutrió desde bien pequeña de una crianza multicultural que ha definido su tan singular propuesta artística, así como su curioso spanglish.

Durante su breve infancia en el continente europeo, Bodine ya desarrolló un profundo interés por las artes escénicas en contacto con los mayores fenómenos pop de los 90: Madonna, Britney Spears y las Spice Girls. No obstante, sus padres decidieron cruzar el charco para instalarse en Puerto Rico cuando ella tenía tan solo ocho años, por lo que la joven acabó educándose en San Juan mientras Wisin, Yandel y Daddy Yankee ponían a bailar las calles con Paleta, No Me Dejes Solo o Gasolina.

Habiendo jugado de manera irracional con el piano de la familia, su madre decidió matricularla en el Departamento de Arte y Cultura de la capital puertorriqueña, donde desarrolló un talento hábil por el instrumento. Posteriormente, accedió al Conservatorio de Música de Miramar (Santurce) por la rama de composición. Aquellos años adquirió unos conocimientos sólidos sobre musicalidad, pero se vio obligada a abandonar los estudios para respaldar la economía doméstica.

Así fue como se adentró en el mundo del modelaje, un entorno que recuerda hostil, superficial y extremadamente exigente. Logró labrarse un hueco entre modistos respetados e incluso se coronó Miss Universe Puerto Rico en 2012, representando al país boricua en la máxima competición. Pese a todo, se alejaría eventualmente de la toxicidad desprendida entre bastidores para reencontrarse con su verdadera pasión: la música.

De los Celos a la venganza

Pero el camino hasta transformar definitivamente la suerte de aquellas modelos con aspiraciones que van más allá de las pasarelas resulta complejo: tratar de incursionar en la industria musical tras un mediático paso por los certámenes de belleza se presenta cargado de críticas, estereotipos y objetivaciones. Así, Solo Pa Mi y Latigazi, ambos sencillos primigenios de una debutante Bodine, estuvieron marcados por la inhabilitación creativa, la subordinación contractual y la cosificación.

La nula libertad compositiva, que incluso reprimía su característica pronunciación del español, provocó que la solista rompiera vínculos con su sello discográfico para lanzarse al mercado como artista independiente. En este proceso motivado por la búsqueda de una esencia propia e identitaria, aparecieron dos grandes pilares creativos que componen su actual equipo: los productores Blvck95 y Xay (ganador de un Latin GRAMMY). «Con ellos se formó un revolú bueno», afirma ella.

Bodine xay
Bodine y Xay en el estudio | Fuente: @bodine.x en Instagram

Compatibilizando el networking con sus intensas sesiones de grabación, donde la complicidad entre compañeros era más que evidente, nació Celos, un sólido primer proyecto de corta duración que reflexiona sobre el proceso de duelo que supone atravesar una ruptura emocional, la devastación, el éxtasis y la venganza.

Musicalmente, cortes como Cancelado o Por Eso Lloro establecen la línea general de un trabajo que bebe de la instrumentación sintética, las oscuras librerías de trap y los patrones de reguetón. Sin embargo, la implicación directa de Bodine en la composición de progresiones y melodías (o hooks) hace del piano un elemento igualmente indispensable, capaz de añadir interesantes texturas.

Destaca la minimalista Brincando, en colaboración con Fuego, que incluye bases brasileñas en su producción. Pese a ello, Celos, canción homónima, se corona como la más llamativa —al menos la más experimental— con un beat que transiciona mágicamente de los hi-hats y 808s a las guitarras eléctricas del garage rock más frenético y distorsionado: toda una declaración de intenciones de ahondar en géneros alejados de aquellas imposiciones que un día dirigieron su obra.

La simbiosis de Quemo Lento

Esta ambición por devorar territorios musicales desconocidos, comúnmente menospreciados entre las élites del género urbano, se convertiría en el principal mantra a lo largo del desarrollo de Quemo Lento. Determinado por una visión artística consolidada y mucho más sofisticada, Bodine decide experimentar en este segundo proyecto con una extensa paleta de ritmos originales que van del amapiano al reggae, pasando por el jersey club o la instrumentación caribeña. La evolución también es perceptible en el delivery de la intérprete —la forma en que entrega una letra o rima— que generalmente discurre alrededor de «la dualidad de quemarse lento, el placer y el dolor».

Bodine nalgaje
Bodine en ‘Nalgaje’ | Fuente: Ana Sting

Por lo que se refiere a la simbiosis musical, predominan las influencias del afrobeat en Gistro Mojao, un tema refrescante y divertido, mientras que Rayos de Sol recuerda al dance hall jamaicano. Todas las composiciones, incluidas Lo Nuestro o Timidez, se distinguen por una selección de ingredientes específica y una producción muy acertada. Aun así, el interludio Bambi, que se constituye apenas de piano y cuerdas, acaba siendo la pieza más especial de todas: un minuto gestado de principio a fin por la cantante que consigue erizar la piel.

Más allá de lo estrictamente audible, cabe poner de relieve el fantástico material audiovisual que engalana el universo Quemo Lento con una sensibilidad estética admirable. Destaca el videoclip de No Me Quiere Más Na’, donde la vocalista se caracteriza de Iris Chacón, una reconocida vedette puertorriqueña, mientras entona sus versos de merengue pop. Asimismo, el clip de Nalgaje, dirigido por Ana Sting, resulta imprescindible en lo que se trata de una celebración de los atributos de la mujer desde la aceptación e inclusividad, libre de perspectivas superficiales.

Al estreno de Quemo Lento el 22 de marzo de 2024 le siguieron cuatro presentaciones enmarcadas dentro del SXSW Music Festival, donde la vocalista dominó los escenarios de ciudades estadounidenses como Miami o Austin. También protagonizó varias apariciones estelares en la New York Fashion Week.

Promesa del reguetón

Aunque la puertorriqueña ha demostrado tener una enorme capacidad para entrelazar eficazmente influencias musicales de todo tipo, sus más recientes sencillos parecen augurar una transición sonora hacia ritmos urbanos mucho más contundentes. A pesar de no abandonar por completo aquella temprana producción con una vena ligeramente más experimental, tal como corrobora en la hipnótica X en la espalda X en el cuello, Bodine recurre a la omnipresencia del reguetón con el objetivo de posicionarse —bien merecidamente— en la cúspide de la escena latina contemporánea.

Bodine no se me nota
Bodine en ‘No Se Me Nota’ | Fuente: @bodine.x en Instagram

Y lo cierto es que, así como profieren los boricuas, la intérprete ha logrado encadenar un palo tras otro valiéndose de un amplísimo abanico de recursos divergentes. En Agresivo, por ejemplo, se incluyen sintetizadores etéreos, plucks heredados del reguetón más primitivo, además de acordes de gran luminosidad. En contraste, composiciones como Tu Mujer o No Se Me Nota despliegan poderosas secciones de cuerdas junto con percusiones sombrías, mientras que Pastillas de Colores consta de unos tintes más electro-pop, nostálgicos pero veraniegos.

Con todo, la auténtica joya de la corona está en Titerita, donde Bodine rinde homenaje a Ivy Queen, la reina del reguetón, a través de un videoclip estéticamente impecable que cuaja de manera sublime con un estribillo tan adictivo como percutivo: «Porte titerita, gata gangster, fiera». El tema aún pervive entre algunas colaboraciones con varios perfiles emergentes, entre ellas Rota Nunca Queda II, una primera incursión a la bachata en compañía de Mória, o Stone Cold, de la mano de Vei Habache, fantasioso trap con melodías vocales sorprendentes.

Se rumorea que Bodine podría editar su tan esperado tercer proyecto de corta duración, Candy Completa, este 17 de octubre. En él, la cantautora estaría explorando sonidos clásicos de reguetón acompañados de un concepto fitness ochentero. El público, por su parte, ya se muestra ansioso por conocer los próximos movimientos de la nueva promesa de la música latina.

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