El productor puertorriqueño anticipa su próximo trabajo discográfico convertido en fenómeno cultural
Hablar de Tainy es hablar del arquitecto sonoro de la música latina contemporánea. Su estatus como productor visionario, forjado tras años de trabajo con Bad Bunny o Daddy Yankee, quedó sellado en Data: un álbum debut que trascendió todas las métricas para marcar un punto de inflexión en la trayectoria del género urbano. Ahora, tras dejar madurar su obra magna, el puertorriqueño prepara el terreno para volver a reescribir las reglas del juego.
El preludio hacia la bestia
El primer paso hacia este nuevo ciclo creativo exigía romper con la pulcra estética ciberpunk de su anterior proyecto. Así llegaría Monstruo, una composición vampírica dominada por sintetizadores asfixiantes. Poco después, navegando entre la dulzura vocal y la melancolía instrumental, vería la luz Única. Ambos cortes, blindados por colaboradores estelares de la industria latina, han cimentado las bases musicales para un impacto mediático aún mayor.
Ese golpe de efecto se ha materializado explosivamente con Rosita, estrenada mundialmente el pasado viernes. Desde sus primeros compases, la canción se perfila como un clásico instantáneo. Producida íntegramente por Tainy, en ella se despliegan ritmos pesados de dembow, varios acordes envolventes y versos decididamente chiclosos: «Toma fuete, cuchi cuchi».
Sin embargo, el verdadero valor de esta pista radica en la innegable capacidad de convocatoria del productor: Rosita pasará a la historia por ser el escenario de la ansiada reconciliación entre Rauw Alejandro y Jhay Cortez. De esta forma, Tainy ejerce de diplomático definitivo, uniendo a los intérpretes tras años de disputas en un deslumbrante videoclip de claroscuros y neones.
Una antítesis musical
Si Data representa el nacimiento de un híbrido humano-androide, la codificación de emociones y la música a través de la tecnología, sus más recientes propuestas proyectan hacia el instinto puro, lo orgánico e indomable. Las primeras predicciones sugieren que su próximo álbum de estudio llevará por título Bestia, un trabajo donde se explorarán los cánones primarios del reguetón, fusionándolos con texturas analógicas y una sonoridad mucho más oscura.
Visualmente, el novedoso universo de Tainy se deja llevar por la fantasía narrativa, aunque no abandona su admiración por la cultura japonesa. En esta ocasión, sus portadas replican ser auténticas obras de pintura sobre lienzo, destacando el trazo del ilustrador japonés Yoshitaka Amano. Así, el artista construye una brillante antítesis conceptual respecto a su anterior proyecto, una reinvención creativa poco común entre las élites del panorama urbano.
Tanto público como crítica aguardan expectantes conocer fechas oficiales sobre nuevos lanzamientos, aunque lo cierto es que la Bestia acecha inminentemente: Tainy está listo para liberar las cadenas de su creación más salvaje hasta el momento.


