Pearl Abyss muestra las posibilidades de Crimson Desert en una demo en la que el jugador debe enfrentarse a cuatro bosses únicos
Crimson Desert es un claro ejemplo de que el mercado de los juegos de rol-RPG necesita un juego que cumpla las expectativas demandantes por los jugadores. Se ha alcanzado un punto en el que la potencia gráfica puede no ser un problema. Es hora de centrarse en la jugabilidad, el combate, el diseño y las experiencias.
Hay algo que se está perdiendo en los juegos de acción y fantasía. Es tal vez la falta de esencia y propiedad que podíamos experimentar en títulos pioneros como los primeros Final Fantasy, el glorioso Skyrim, el Dragon Age, o sin irnos muy lejos, toda la saga Souls. Parece que muchas compañías se han rendido frente a la batalla de la originalidad. Los videojuegos son los mismos unos de los otros, y es muy complicado resaltar en un mercado en el que parece que está todo hecho. Pero hay excepciones.
Crimson Desert tiene esa chispa de originalidad, y me recuerda a la crudeza de la violencia tratada en los libros de Un poco de odio de Joe Abercrombie, donde la brutalidad de los combates y la moral ambigua de los personajes realmente calan en el jugador. Además, su protagonista, con sus poderes y habilidades, evoca la saga de Nacidos de la Bruma de Brandon Sanderson. Se siente como un retorno a esas historias originales que veíamos en los primeros títulos del género de fantasía. En lugar de seguir las modas actuales, el juego tiene ese toque que nos recuerda a los clásicos, cuando los mundos estaban llenos de mitos, personajes únicos y aventuras que realmente te atrapaban. Es como si te devolviera a esos juegos viejos donde cada combate, cada rincón del mundo y cada historia tenían un propósito claro.
¡Bienvenido a Pywel!
No es de extrañar que puedan surgir dudas acerca de cómo de bueno es Crimson Desert, y mucho más sabiendo qué tipo de trailers han mostrado al público. Cuando vamos a probar la demo, una parte pequeña del equipo de Pearl Abyss nos enseña qué es lo que nos vamos a encontrar. La mecánica de la demo es básica: cuatro bosses en orden ascendiente de dificultad, más una zona previa de arena de batalla al inicio. Tras completar el visionado del tutorial de movimientos (que algo de overwhelming controls había, pues es un juego con muchos combos), comenzamos a jugar como Kliff.

Nos tiran a una arena con una banda de enemigos que tenemos que derrotar, y al principio los controle son difíciles (overwhelming controls, lo dicho). Y no es solo eso: cada impacto que recibimos deja sensación de súbito. «A lo mejor no soy tan buena en estos juegos», pienso. Cuando veo la barra de vida estar casi llena, me inclino un poco sobre el asiento. Los golpes dan sensación de ser súbitos para llenarte de adrenalina. Paso de pensar «Me van a matar de una» a «Esto es interesante».
Mientras que recorremos las fases de la arena, el juego presenta a los acompañantes de Kliff. Sin embargo, las presentaciones son tan rápidas que no da tiempo a asimilar quiénes son tus compañeros. Estaba tan centrada en no morir que no había tiempo para los secundarios. Y en realidad, la arena inicial es eso: una zona de batalla en la que el jugador se tiene que aprender los comandos. Tampoco esperaba detalles reveladores de la historia, y en realidad, me basta con saber que el protagonista de Crimson Desert se llama Kliff.

Es cierto que, si al principio los controles dan «susto», a medida que va avanzando la cosa me siento mucho más suelta. Me divierto combinando ataques físicos con ataques con espada, y los combos se van haciendo más livianos. Me vuelvo a reclinar sobre la silla. Cuando llego al final de la arena, nos transportan a un lugar «etéreo» y empezamos con los bosses.
El Rey Ciervo: un desafío fulminante de cuerpo a cuerpo
Seguimos con las mecánicas cuerpo a cuerpo, esta vez, con el primer boss que nos enfrenta Crimson Desert: El Rey Ciervo, antiguo soberano de un reino ahora reducido a cenizas, permanece en el trono de un castillo derruido, sin nadie a quien proteger. Armado con su espada, vigila en soledad los restos de su dominio, dispuesto a castigar con severidad a cualquiera que intente apoderarse del tesoro que representa la esperanza de reconstrucción de su reino.

Vuelvo a inclinarme sobre el asiento porque sé que este va a ser duro. Este enemigo, con apariencia de humano, lucha con una espada y se defiende con un escudo imponente (que luego podremos lootear). Aunque la mayoría de sus movimientos son fáciles de anticipar, ataques como sus embestidas y agarres pueden causar un daño letal. «Para enfrentarlo, lo más sensato es mantener una estrategia defensiva, enfocándose en bloquear sus ataques», me dijeron, e intenté hacerlo. Pero el paso de una aren a un boss que no para de atacar fue difícil, y de hecho, El Rey Ciervo fue el boss con el que más tiempo estuve en toda la demo de Crimson Desert.
Recibo más que doy y empiezo a desesperarme porque esta vez la barra de vida baja demasiado rápido. Vuelve el sentimiento de no ser lo suficientemente buena para estos juegos (¡y pensar que tengo que escribir sobre una demo que tal vez no terminaba!). Pero mantengo la calma y bloqueo, esquivo (desde la medida de lo posible) y, con mucho esfuerzo, al final, consigo vencerle.
Mientras que looteo sus armas, pienso acerca del combate. Aunque desafiante al principio, se fue volviendo más manejable a medida que avanzaba el enfrentamiento. Reflexionando sobre la dificultad del juego, puedo decir que, aunque plantea un reto inicial, la práctica con los controles marca una diferencia enorme. Con el tiempo, me sentí más segura en el terreno. La experiencia de juego es entretenida y frenética, te mantiene alerta en todo momento, exigiendo un equilibrio entre estrategia y reflejos rápidos. Sin embargo, no llega a la dureza de un Dark Souls, lo cual, sinceramente, agradezco. La dificultad de Crimson Desert está bien calibrada para desafiar sin frustrar en exceso, ofreciendo un aprendizaje constante que premia la paciencia y el esfuerzo. De nuevo, pienso «esto es interesante».
El Demonio del Junco: el espantapájaros de El Mago de Oz si le hubiesen negado la entrada a Ciudad Esmeralda
El Demonio del Junco nació marcado por una estrella adversa, condenado en un principio a vivir y morir como un marginado. Sin embargo, su destino dio un giro radical al colocarse la máscara que lo transformó en un símbolo de terror para los habitantes de Hernand. Su aspecto, similar al de un espantapájaros, le valió el temido apodo. Aunque de baja estatura, compensa con una movilidad impresionante que le permite ejecutar ataques sorpresa con precisión.

Este jefe cuenta con la capacidad de atacar desde cualquier dirección, utilizando tanto su espada como proyectiles. A medida que avanza el combate, se vuelve más impredecible, invocando copias fantasmales de sí mismo y adoptando un estilo de lucha más agresivo. Estos fantasmas añaden un nivel de dificultad mayor, por lo que es crucial priorizar su eliminación para poder volver a dañar al Demonio del Junco.
Bien. Esto se diferencia de El Rey Ciervo de manera significativa. Mientras que uno era un peso pesado que daba golpes demoledores, El Demonio del Junco es ese guerrero que se mueve rápido y tiene ataques que, aunque son poco dañinos, te hacen sentir un ridículo enorme al no poder prevenirlos. Pero esto no es El Rey Ciervo, y los controles estaban más claros. Eliminar a los tótems no fue un desafío, de hecho, me compliqué la vida yo sola, pues aquí recomendaban empezar a utilizar el arco para ataques de larga distancia y sufrir menos daño. Y aunque mis decisiones pueden sonar torpes, las personas que solo atacan cuerpo a cuerpo me entenderán: derroté a los tótems con espada, carrerilla y patadas. No había una forma obligatoria de pasarse el boss, así que aprovechar una de las posibilidades de Crimson Desert tampoco estaba tan mal.
No pasé con el Demonio del Junco ni la mitad de tiempo que pasé con El Rey Ciervo. Si bien es verdad que la dificultad es un reto, una vez se aprende a esquivar y a bloquear esta dificultad se hace fácil. Aunque sus movimientos rápidos y su habilidad para atacar desde cualquier dirección pueden resultar intimidantes al principio, una vez que entendí sus patrones y mantuve un enfoque claro, fue cuestión de tiempo derrotarlo. Sin embargo, no lo derrotamos definitivamente: te asegura que «os volverías a ver.»
Maléfica Marie: ‘La Llorona’ de Crimson Desert
Maléfica Marie, una devota de la oscuridad, desafió las leyes sagradas del santuario en su búsqueda incesante de poder. Fascinada por las sombras, no dudó en romper los tabúes más estrictos, llegando incluso a corromper a su propio descendiente con su ambición desmedida. A pesar de los esfuerzos de muchos por detener sus planes, ella permanece en su santuario, un lugar saturado de ira y maldiciones, esperando la llegada de un falso paraíso.

De alguna manera, Maléfica Marie evoca la tragedia de figuras como La Llorona, ya que, en el fondo, su vínculo con sus hijos es una pieza central de su historia. Aunque sus actos están marcados por la oscuridad y la corrupción, en el trasfondo se percibe un dolor y un deseo profundo de proteger lo que ama, incluso si sus métodos son terribles y sus decisiones irreparables. Su historia es un recordatorio de cómo el amor, cuando se distorsiona por el poder y la obsesión, puede convertirse en su propia maldición.
La estrategia ideal habría sido mantener la distancia, aprovechar las alturas y lanzar ataques con el arco para controlarlos desde lejos. Sin embargo, fiel a mi estilo, decidí enfrentar todo cuerpo a cuerpo, espada en mano y sin contemplaciones. Tal vez sea cuestión de práctica, pero incluso con su desafío y el caos de los enemigos que la protegían, Maléfica Marie tampoco se me hizo especialmente difícil.
Noté algo interesante en su dinámica: muchos de sus poderes y movimientos guardan cierta similitud con las habilidades de Kliff. Esto, junto con su obsesión por poseerlo, añade un matiz muy inquietante a su personaje. Lo más intrigante es que no fue una victoria definitiva; Maléfica Marie tampoco muere por completo. Sé que volveré a verla, y eso le otorga un peso especial como antagonista recurrente. De diseño, es probablemente la mejor del juego hasta ahora: su figura, entre trágica y amenazante, transmite perfectamente su naturaleza como un ser corrompido por el poder y la ambición. Su presencia deja una impresión poderosa, y aunque el combate fue manejable, su historia y su relación con Kliff hacen que su amenaza trascienda más allá de la batalla.
Reina Rocangrejo: el boss más entretenido de Crimson Desert… pero el que más «fallos» sufre
La Reina Rocangrejo (hay que felicitar al equipo de traducción al español), cubierta de piedras preciosas que adornan su lomo, se alza en silencio como un imponente símbolo de riqueza y poder. Su brillo fascinante actúa como un faro para los codiciosos, atrayéndolos hacia una colina aparentemente inofensiva. Sin embargo, lo que les espera no es el tesoro que anhelan, sino una roca viviente que desata destrucción y muerte.

Este colosal jefe es el más grande de los cuatro disponibles en la demo, dominando la pantalla con su abrumador tamaño. La batalla transcurre sobre su lomo con forma de cangrejo, un terreno inestable y peligroso donde cada paso puede lanzarte por los aires si no tienes cuidado. Derrotarla requiere una estrategia precisa: los jugadores deberán localizar y destruir puntos críticos en su espalda mientras lidian con su inmenso poder y el constante riesgo del entorno… y este es, precisamente, uno de los fallos en el enfoque del boss por parte de Crimson Desert.
Pero primero lo bueno. La Reina Rocangrejo es, perfectamente, un coloso de Shadow of the Colossus, con esa sensación de peligro constante mientras escalas su gigantesco cuerpo. La experiencia es muy frenética, una sensación de tensión pura que te mantiene alerta en cada movimiento. A diferencia de los Petraroks de Zelda, que no transmiten la misma urgencia y peligro y se quedan muy distantes de ser considerados «colosos».
A pesar de la enorme presencia de la criatura, su mecánica es relativamente simple. Escribo «relativamente» porque la mecánica que el jugador debe hacer para derrotarla no es, para nada, intuitiva: se trata de una serie de comandos que aprendí en el mismo espacio en el que jugué la demo, y no in-game. Esto puede ser o bien un fallo de Crimson Desert (que lo dudo, pues lo más probable es que la mecánica se aprenda a lo largo del juego), o bien un fallo de la propia demo. Aunque tedioso, el cómo vencerla es una mecánica simple, de escalada, estocadas, y golpes finales que no debe durar más de siete minutos. Que se plantee como algo mayor es un fallo. Pero ningún otro boss gigantesco ha podido recordarme a Shadow of the Colossus nunca. Supongo que, para ella, la valoración final tan solo se encontrará en el propio juego.



