Antes de empezar el análisis de Persona 3, avisar de fuertes spoilers de la historia del juego, principalmente del final.
El día de hoy, 5 de marzo, es un día muy importante en el juego Persona 3, pues es el día en el que el personaje al que controlas a lo largo de todo el juego fallece. No son muchos los juegos en los que el protagonista pierde la vida, sin embargo, en este juego, este suceso es una forma maravillosa de culminar tanto la historia como el tema principal de esta.
Las caras de Persona 3
Persona 3 trata, a lo largo de toda la historia, los conceptos de la muerte, el sentido de la vida y la búsqueda de este. Primero, el tema de la muerte se ve enormemente representado en la historia mediante la trama de algunos personajes, el destino de otros, y un sin fin de simbologías que destacan las intenciones de la historia. Por ejemplo, vemos simbologías referentes a las distintas representaciones de la muerte, siendo el más significativo el Evoker, dispositivo que usa el equipo para invocar sus Persona, y el cual tiene forma de pistola, con la cual uno debe dispararse a sí mismo para liberar todo su poder.

También encontramos ejemplos en referencias a la mitología griega, como algunos Persona (Thanatos, Cerbero…) o el propio nombre de la mazmorra principal del juego, llamada Tártaro en referencia al inframundo griego por el que vagan las almas tras su muerte en el mundo terrenal. Por otro lado, hay distintos personajes cuyas historias personales muestran de cerca las secuelas que deja en las personas la muerte de alguien cercano a ellos. Algunas de estas muertes las vemos en el propio juego, durante la historia, lo que da una mayor sensación de cercanía, y, por consecuencia, que estos sucesos se sientan lo más real posible.

En cuanto al tema del significado de la vida, este aparece en gran parte gracias a la importancia de la muerte en el juego. Varios personajes muestran una evolución a lo largo de la historia donde ganan una nueva visión de la vida, una visión que les motiva a vivir cada día de sus vidas. En ambos casos, uno de los personajes que mejor representan los temas en el juego es el propio protagonista, Makoto Yuki, a quien controlamos durante todo el juego. Este personaje hace el papel de conductor de los temas a tratar de una forma impecable, siendo el foco central, no solo de la historia, sino también de simbologías y metáforas que cargan aún más de significado todo lo que sucede en la trama principal.
Conociendo al protagonista
Makoto Yuki es un joven japonés, huérfano desde una temprana edad, que se cambia de ciudad al principio del juego, mudándose a la ciudad de Tatsumi Port Island, más concretamente, a la Residencia Iwatodai, donde convive con un selecto grupo de personajes que, a medida que pasa el tiempo, se irán convirtiendo en sus amigos, cambiándole así la vida para siempre.
Desde el principio del juego, Makoto parece mostrar una fuerte indiferencia hacia su vida y su muerte. Esto se aprecia en muchas de las opciones de diálogos que muestran “no me importa” como una de las respuestas a elegir, por lo que podemos entender que, tras la muerte de sus padres, ha permanecido en un estado de apatía por los últimos años.

Sin embargo, a medida que la historia avanza, el protagonista se va mostrando más vivo alrededor de sus amigos. Esto se aprecia perfectamente al interactuar con el espejo, donde el diálogo resalta la apariencia del protagonista. Al comienzo del juego, el protagonista se ve cansado, sin emoción en sus ojos, siendo descrito incluso como triste. Con el paso del tiempo, el diálogo cambia, siendo que ahora se ve rejuvenecido, feliz, con una sonrisa en la cara.
El motivo principal de este cambio es la aparición de sus amigos en su vida, quienes, acompañándolo en su aventura por salvar el destino de la humanidad, le ayudan a ver la importancia de la vida.
La muerte como destino
El desenlace final del juego sirve como culmen de todos los temas que la historia trata. Al haber controlado a un personaje cuya vida carecía de sentido al comienzo del juego, el jugador ha podido ver una progresión en la percepción del mundo. Hay varios factores que hacen de motor de estos cambios. Uno de esos motivos es el concepto de tener un cometido, el cual es el de derrotar las sombras durante la hora oscura para poder salvar al mundo. Sin embargo, esta misión tendría un final, por lo que el protagonista cuenta con otro motor, mucho más potente, que le lleva a vivir, sus amigos.
La saga Persona se caracteriza por la función de los vínculos sociales, eventos que hacen pasar el tiempo durante los cuales conoces y comprendes a los personajes del entorno del protagonista. Esta función siempre es utilizada para sumarle capas extra a la historia del juego, y en este caso, es uno de los principales motivos por los que el protagonista pasa a querer vivir su vida. Gracias a sus relaciones interpersonales, su vida se ilumina, cobrando un sentido que siempre estuvo ahí, solo que oculto por las sombras de la depresión.
La belleza del camino
Al final del juego, controlamos un Makoto Yuki que aprecia la vida, al igual que a sus amigos. Es por esto último que el protagonista decide sacrificar su vida con el objetivo de salvar a todos aquellos que le importan y que le han aportado, con su presencia, sentido a su vida.
Aquel chico que no tenía motivo alguno por el que seguir vivo, tan solo un año después le da un significado a su vida y decide continuar con esta. Es justo en este momento en el que pierde la vida, sacrificándose para que las personas importantes para él puedan tener un futuro. La muerte del protagonista sirve mucho más que como el final del juego. Es el culmen, no solo de una historia, sino de una vida que no quería ser vivida. Una vida que ha guiado, ayudado y salvado a otros. Una vida que cuando por fin comenzó, tuvo que marchar, no por gusto, sino por necesidad.

La filosofía detrás de Persona 3
La vida es conceptualmente compleja. Es una novela que sabemos cómo acaba desde la primera página, pero, por algún motivo, seguimos leyendo; Una película de la que nos han destripado el final, pero que aún así, vamos a ver. La belleza de la vida es experimentarla; es ver qué nos depara, y qué clase de experiencias podemos vivir. De esto nos habla Persona 3, pues a lo largo de todo el juego, el amor, la amistad, todo ello repercute, no solo en nuestro estado de ánimo, sino también en nuestra percepción de la vida.


