Victoria sufrida y desaliñada para los zuriqueses que a punto estuvo de no ser. Dormirán como segundos clasificados, aunque en realidad son líderes en coalición con FC Luzern y FC Lugano. A Rayo McQueen le suena esta instantánea.
El FC Sion visitaba Zúrich no con la simple y vana intención de pasear por las orillas del río Limago o de sacarle alguna foto a la Grossmünster. Recién ascendido de la Challenge League tras su fatídica caída en 2023 de la mano de Mario Balotelli, en realidad llegaba a la ciudad siendo el equipo menos goleado de la Swiss Super League. Buen arranque de temporada, sí, pero con esta ya suma cuatro jornadas consecutivas sin conocer la victoria después de sendos empates frente a Lugano y Basilea y una derrota a manos del Grasshopper Club Zürich en el mismo Stadion Letzigrund.

Ha sido una semana movida para el FC Zürich, por su parte. El anterior sábado se confirmaba como líder temerario de la Swiss Super League al imponerse por 0-2 al Basilea en el Klassiker suizo, pero el martes, al visitar el cantón vecino de San Galo para jugar un partido aplazado, cayó estrepitosamente por 4-1. Llegaba por tanto la clasificación apretada, con el Servette FC aguardando desde la cima después de ganar su partido y el FC Sion arrancando desde sexta posición. El encuentro se sucedió en pequeños e inocentes intervalos de peligro. El káiser argentino Mariano Gómez vio la Batseñal y trató de salir al rescate del espectador rematando a gol una falta lateral botada por su mayordomo Chouiar, pero más allá de eso el FC Zürich se mostró febril, falto de defensas, que no de defensores, y poco a poco fue cediendo tierra de cultivo a los jugadores visitantes en el latifundio del Letzigrund.

El jugador más lúcido del FC Sion, al menos durante la segunda mitad, fue el lateral derecho Numa Lavanchy. Testarudo y delicado, creó peligro a través de envíos en largo como el que le regaló a Miranchuk, cuyo globo ante la salida del portero Brecher resultó pasado de helio, y de internadas varias por su costado. Para sacudir el árbol de la picardía, el entrenador visitante Didier Tholot fue lavando paulatinamente la cara de su ataque hasta despojarla de su apariencia inicial. Así entraron, junto a otros, Théo Bouchlarhem y también el lateral izquierdo Cipriano, que a punto estuvo de anotar con un disparo desde la frontal a la salida de un córner, en una de esas secuencias a cámara lenta en las que el estadio enmudece mientras el jugador carga la pierna. Minutos después, en el 79′, Brecher desvió meritoriamente un tiro raso de Lavanchy.

Tras otro descuido de los zuriqueses, el centrocampista Costa empaló una volea desde fuera del área que el larguero escupió hacia atrás. El Sion achicaba. Un tímido intento de Emmanuel fue fácilmente atrapado por Fayulu, que se incorporó al último saque de esquina del partido. No participó, pero la prolongación al segundo palo de un jugador del propio FC Zürich le permitió a Bouchlarhem rematar con pierna izquierda, de nuevo, al larguero. El pitido final del árbitro hizo o bien de bálsamo o bien de todo lo contrario, y el aplauso del público local resultó tímido, así como las sonrisas y celebraciones de sus jugadores, quienes enfilan la próxima jornada como líderes en coalición de esta Swiss Super League. Su rival: el FC Lugano en el mismo Letzigrund. Casi nada.


