Tras un agónico empate a tres al término de la prórroga y a cinco en el global de la eliminatoria, los de Luis de la Fuente derrocan a la Orange en penaltis (5-4) y se clasifican para la final four de la Nations League por tercera edición consecutiva, donde aguarda Francia.
Frente a la ausencia de inicio de su amigo responsable Pedri, castigado sin salir no se sabe muy bien por qué, Nico Williams y Lamine Yamal rompieron toda clase de molde arropados a orillas de Mikel Oyarzabal, una suerte de hermano mayor, y también por los guantes de Unai Simón, pletórico ante las tardías y mordaces embestidas de Países Bajos. Estos dos imberbes amedrentan a todo defensa que se posa en su camino, o a todo centrocampista, o a todo portero, da lo mismo: nadie está exento de ellos. Tampoco Luis de la Fuente, cuyo exitoso y loable hacer hasta el momento al frente de la Selección no se entiende sin jugadores de este calibre, en realidad sin estos dos en particular. Lamine dejó escrito un golazo para el recuerdo en el minuto 103 y a Nico solo le faltó fintar a Ronald Koeman para meterse en la portería.

Resacón en Mestalla
A pesar de la resaca fallera o precisamente a consecuencia suya, Mestalla vivió una fiesta de camaradería en sus gradas, azuzadas también por el vertiginoso arranque de sus jugadores, o quizá fuera al revés. El temprano tanto de penalti de Oyarzabal abrió múltiples corredores a través de la zaga neerlandesa que solo Verbruggen y los fuera de juego lograron encauzar, mientras que Gakpo, Depay y compañía sucumbían en eso de atracar cerca de área española, cubierta en todo caso por su compaisano en otro universo, quién sabe cómo de lejano, Dean Huijsen. El ’14’, de expresión adormilada, esa con la que nos descubrimos echando la leche antes que los cereales, volvió a hacer gala de su amplísimo aparejo, sobre todo, con el balón en los pies. Antes, mucho antes de su magnífica asistencia a Lamine, regaló un mano a mano a Nico y se dedicó a jugar a la patata caliente frente a las líneas de presión de Países Bajos.

Tal y como el de Oyarzabal, el penalti sobre Memphis Depay se dio a los pocos minutos de arrancar la segunda mitad, y tal y como el de Oyarzabal, al transformarlo el mismo ’10’ sus compañeros se bañaron en alevosía y forzaron a Unai Simón a devolverle una por una las paradas a Verbruggen, oportuno en mandar al traste un hipnótico recorte y posterior disparo de Lamine desde la frontal del área, así como otro de Nico Williams en la misma línea de fondo. El 2-1 de Oyarzabal lo anuló Ian Maatsen minutos después tras un gran pase de Xavi Simons, autor luego en la prórroga del 3-3, de nuevo, desde el punto de penalti. Entre medias, paradas cuantiosas y, sobre todo, el cuadro de Lamine Yamal: impresionista por su deslumbrante control y posterior recorte, surrealista porque a su edad —a todas— todos soñamos con esa clase de jugadas y realista porque sí, porque efectivamente ocurrió y porque efectivamente acabó en gol.

Su anecdótico fallo en la tanda se vio amnistiado por los de Noa Lang y Donyell Malen, y Pedri transformó el penalti definitivo para coronar de rojo y amarillo el delirio de Mestalla y clasificar a España a la final four de esta Nations League por tercera edición consecutiva, donde ya aguardan Francia por un lado y Alemania y Portugal por otro.


