Bélgica acoge este fin de semana la primera cita del último doblete antes del parón de verano
Si en este preciso momento alguien saliese a la calle para preguntarle a la gente qué circuito de Fórmula 1 se le viene primero a la cabeza, casi seguro que Spa-Francorchamps sería el más mencionado. Historia, curvas míticas, encontronazos, clima impredecible, vistas espectaculares… Básicamente este trazado reúne todas las características que definen al circuito de Fórmula 1 ideal. Al terminar este artículo, y tras repasar una pizca de la larga historia que tienen estos 7004 km, será entonces cuando la gente comprenda por qué estamos ante el mejor circuito del calendario.
La famosa Eau Rouge
En un deporte donde se alcanzan velocidades superiores a los 300 km/h, las curvas son necesarias no solo para refrigerar los coches, sino además para proporcionar zonas de adelantamiento. Pues bien, las curvas 2 (Eau Rouge), 3 y 4 (Raidillon) se hacen completamente a fondo. Pero lo que las hace especialmente peligrosas es su característica pendiente, haciendo que el piloto encare Eau Rouge prácticamente a ciegas.

Aunque todos los pilotos cuentan con una preparación sensacional y hacen la misma curva una y otra vez en los simuladores, esto no deja de ser un deporte de riesgo. Es por ello que Eau Rouge y Raidillon han sido testigo de accidentes fatales como el de Anthoine Hubert en 2019 o más recientemente el de Dilano van’t Hoff en 2023. Aún sabiendo a lo que se enfrentan, es esa adrenalina la que mueve a los pilotos a subirse al monoplaza cada fin de semana.
El milagro del halo
La FIA ha sido muchas veces cuestionada por sus decisiones en contra de la voluntad de los pilotos y el espectáculo. Uno de los temas que más polémica levantó fue sin duda la implementación del halo a partir de la temporada 2018. El halo es un sistema de seguridad que consiste en una estructura de titanio que rodea la cabina del monoplaza para proteger la cabeza de los pilotos. Aunque al principio supuso un gran cambio tanto por la reducción de visibilidad del piloto como por el diseño de los monoplazas, el tiempo y los hechos le han dado la razón a la FIA.

En 2018, un accidente tras la salida pudo acabar en tragedia de no ser por el halo. Antes de la primera curva, Nico Hulkenberg se llevó puesto a Fernando Alonso, haciendo que el McLaren MCL33 del español sobrevolase el Sauber de Charles Leclerc. Muchos años atrás este accidente hubiese terminado fatal para el monegasco. Sin embargo, salió ileso gracias al halo. Desde entonces, este sistema de seguridad se considera uno de los elementos imprescindibles de la Fórmula 1 moderna.
Del sol a la lluvia
El circuito de Spa-Francorchamps tiene la costumbre de regalar carreras que son puro espectáculo gracias a un factor que viene dado por su localización única: el clima impredecible. En la Fórmula 1 actual, además de animar a su piloto favorito, el espectador promedio quiere ver caos, emoción y que pasen cosas inusuales. Desafortunadamente esto solo se puede conseguir con lluvia, y la zona de las Ardenas es experta en pasar de un día soleado a obligar a sacar los paraguas en cuestión de minutos.

Sin embargo, en 2021 la FIA privó a los espectadores de ver puro espectáculo bajo la lluvia, pasando a considerarse uno de los peores grandes premios de la historia. Se dieron un total de 3 vueltas completas dentro de las 4 horas que duró el gran premio, y todo con el objetivo de poder repartir oficialmente los puntos. Esta pésima gestión por parte de la FIA puso en evidencia lo débil que es el deporte cuando llueve, ya que los neumáticos de lluvia extrema carecen de uso si no se deja correr en estas condiciones.
Un gran premio para la historia
Desde su debut en 1925, el circuito de Spa-Francorchamps ha dejado momentos imborrables y que son parte de la historia de este deporte. Uno de ellos y seguramente el más recordado sea el gran premio de 1998 por varios hechos acontecidos en esa cita. En primer lugar, se produjo seguramente la salida más accidentada de la historia de la Fórmula 1, donde se vieron involucrados hasta 13 monoplazas.

El responsable de este accidente fue David Coulthard al pasar por una rejilla de drenaje, lo que le hizo perder el control. No obstante, el escocés tuvo que enfrentarse además al carácter del heptacampeón del mundo Michael Schumacher cuando este fue a su garaje a recriminarle por colisionar con el alemán cuando intentaba doblarle. Este gran premio supuso la última victoria de Damon Hill en la Fórmula 1, regalando a todos los espectadores un gran premio a la altura de este circuito.

