El nuevo reglamento sigue sin convencer a pesar de los retoques de la FIA
La temporada 2026 de Fórmula 1 ha llegado al ecuador marcado por el parón de verano y lo cierto es que más de un aficionado que aún sigue esta disciplina se alegrará por ello. Esta situación hace que sea necesario analizar esta primera mitad de temporada para entender el por qué de este descontento generalizado.
Un reglamento destinado al fracaso
En 2022 se anunció un nuevo reglamento de motores que se implementaría en 2026. Esta nueva normativa se caracteriza por el uso de combustibles 100% sostenibles, la eliminación del MGU-H y un mayor peso de la parte eléctrica en el motor (50%). Dos años más tarde, salió a la luz la normativa técnica y aerodinámica, con coches más compactos y la introducción de la aerodinámica activa.

Tan solo han bastado tres carreras para que la FIA pactase con los equipos cambios que ya no solo afectan a la competición, sino a la propia seguridad de los pilotos. La mayoría de los pilotos mostraron su descontento al considerar que tenía más protagonismo la gestión de la energía y darle a un botón para adelantar que la propia habilidad de pilotaje.

En primer lugar, se implementaron medidas para limitar el despliegue de energía con el fin de disminuir los adelantamientos ‘artificiales’. Además, se aumentó la potencia de carga de la energía para evitar el famoso suppercliping. Por otro lado, se introdujeron cambios para mejorar la seguridad de los pilotos en las salidas ya que existe el riesgo de que un coche se quede parado o salga muy lento por un fallo eléctrico.

Estos cambios no han servido de mucho, y se ha creado un malestar que ha propiciado que en 2027 y 2028 vuelva a tener más protagonismo la parte de combustión en el motor (60%). Además, existe el rumor de la vuelta de los motores V8 con combustibles sintéticos y una electrificación mínima para 2031, cambios que a priori gustan a la mayor parte del mundo de la Fórmula 1.
Mercedes cede pero domina
Si hay algo que caracteriza al equipo Mercedes es su facilidad para sacarle el máximo provecho a los nuevos reglamentos, tal y como se ha visto este año. Los de Brackley comenzaron la temporada a años luz del resto, primero gracias a George Russell y luego a la revelación Kimi Antonelli. El italiano es el líder actual del campeonato y su rendimiento le está dando la razón a Toto Wolff por su apuesta en él.

Esta tendencia dominadora de Mercedes se ha visto reducida por el salto cualitativo de sus principales competidores. Tal es la igualdad a día de hoy que en la últimas cinco carreras han habido cinco ganadores distintos, siendo Ferrari la principal amenaza para el equipo alemán. En ambos campeonatos los de Maranello están recortando distancias con Mercedes, y todo parece indicar que hasta final de temporada no se decidirá ninguno de los dos títulos.
Sainz y Alonso contra las cuerdas
Antes de que comenzase la temporada, la palabra ‘ilusión’ resonaba entre los aficionados españoles. Carlos Sainz empezaba su segunda temporada con Williams tras acabar la pasada campaña como el mejor equipo del resto. Por su parte, la llegada de Adrian Newey a Aston Martin y el regreso de Honda a la categoría parecían indicar que el equipo de Fernando Alonso pelearía por cosas importantes. Sin embargo, esa ilusión se diluyó rápido.

Williams, aunque con un poco de sobrepeso, no empezó del todo mal la temporada con algunos fines de semana peleando por los puntos. Sin embargo, la falta de evoluciones sumada a los avances del resto de equipos ha propiciado que sea a día de hoy el penúltimo equipo, solo por delante del debutante Cadillac. Por su parte, Aston Martin vive una situación totalmente contraria.

El poco entendimiento entre Honda y el equipo supuso que hasta el Gran Premio de Bélgica fuesen los últimos de la tabla, con el peor motor y un chasis pobre y sin evoluciones. Sin embargo, la abundante cantidad de mejoras aerodinámicas introducidas en este último Gran Premio de Hungría les ha permitido pelear incluso por la Q2.

A pesar de este avance, el equipo aspira a más y ha anunciado un nuevo motor y más evoluciones en los dos próximos grandes premios. Sin duda, este será un parón de verano que servirá para reflexionar acerca de si la Fórmula 1 se encuentra en la dirección correcta.


