El extraordinario músculo económico del país ya no solo atrae a jugadores al borde de colgar las botas, la fuga de los jugones no tan experimentados ya es una realidad.
China en su día, Japón recientemente, Estados Unidos en la actualidad. Todos son destinos exóticos que los futbolistas eligen al llegar a una cierta edad que no les permita competir al máximo nivel en las mejores ligas del mundo. Jugadores con trayectorias de peso que pretenden desinhibirse de la máxima competición para vivir de manera más relajada cobrando sueldos realmente notables. Sin embargo la apabulllante irrupción de Arabia sobre la mesa, parece haber roto todos esos tópicos y esquemas que los aficionados al fútbol tienen interiorizados.
Un cambio de perspectiva inédito
Los futbolistas no tan veteranos han cambiado su visión respecto a marcharse a jugar a la nación Saudí. Es cierto que la mayoría prioriza quedarse en Europa por encima de todas las opciones, pero ya no son reticentes a contemplar ofertas millonarias para irse a jugar a otro continente. El último caso ha sido el de Rubén Neves, jugador de 26 años que militaba en las filas del Wolverhampton (club de la Premier League) y que era uno de los objetivos de mercado para el FC Barcelona entre otros equipos. Un perfil de centrocampista interesante con nivel para jugar en los mejores clubes del mundo. No obstante, Arabia tocó su puerta y el luso no dudó un segundo en aceptar la propuesta para cambiar de aires. El fichaje se cerró cerca de los 55 millones.

Los atractivos de la liga
El dinero está retando a la competición de élite. El factor económico juega un papel crucial y determinante en esta partida de ajedrez. Las directivas de los clubes saudíes están consiguiendo que los futbolistas valoren una hipotética salida hacia su liga poniendo toda la carne en el asador. Los equipos árabes han invertido sumas significativas en la contratación de jugadores de renombre mundial como Cristiano Ronaldo, ofreciendo salarios excepcionales y contratos lucrativos. Este nuevo panorama financiero, ha convertido al país de oriente en un gran paraíso económico que llama la atención a los futbolistas.
Paralelamente, este fenómeno comandado por el sistema capitalista está acelerando el crecimiento interno de la Liga Árabe como competición nacional. La llegada de jugadores del calibre de Cristiano, Benzema, Neves, Kanté, más los que faltan por llegar, suponen un gran salto cualitativo a nivel futbolístico que también contribuyen a generar expectación y a incrementar las ganas del deportista para abandonar el viejo continente y explorar nuevos horizontes lejos del fútbol europeo. Los ojos del mundo se han vuelto hacia Arabia provocando un aumento en la atención mediática y la visibilidad global de los equipos y jugadores involucrados.
El mercado de traspasos acaba de comenzar y ya se ha hecho notar con algún bombazo que otro. Restan dos meses y medio en los que se esperan muchos movimientos millonarios en todo el panorama futbolístico que no dejarán indiferentes a nadie. De momento, Arabia ha mostrado sus armas y precisamente, no parece que las vaya a retirar, sacarán más a la palestra seguro. A finales de agosto, a expensas de lo que suceda, quizás estemos hablando del cambio definitivo hacia un nuevo paradigma en el fútbol mundial.


