La superproducción de A24 será una de las grandes películas de este 2024
Alex Garland ha creado una obra audiovisual maestra que tiene a medio Estados Unidos con la mosca en la oreja. Tras su estreno en el pasado mes de abril, la película ha recibido un aluvión de críticas por la forma en la que el director británico ha plasmado una realidad dolorosa del país norteamericano.
Civil War nos presenta un Estados Unidos sumido en una cruda guerra civil en un futuro no muy distante. En esta, un grupo de fotoperiodistas de guerra tratarán de conseguir su misión: entrevistar al presidente de Estados Unidos antes de que las fuerzas rebeldes lleguen a La Casa Blanca para derrocarlo. Para ello, emprenderán un viaje en coche atravesando el país desde Nueva York hasta Washington D.C.
La película de A24 refleja un futuro utópico, pero nada alejado de la realidad. Es evidente que esta trama guarda relación con la actualidad política estadounidense. Garland pretende articular un discurso antibélico que rechaza los extremos políticos. No se habla de bandos, no hay rastro de ideologías políticas, hay guerra. Violencia en estado puro.
El presidente, ¿Trump enmascarado?
La primera escena de Civil War nos deja el primer sello de una situación real que podría ocurrir en cualquier país. Un presidente inseguro, titubeante en su presencia, enunciando frente a las cámaras un discurso triunfalista sobre el conflicto bélico instaurado en la nación. Trata de autoconvencerse de sus palabras, pero las mentiras no le dejan expresarse con claridad.
Un intercambio de planos marcados por un fuerte resplandor que emerge tras su rostro, la herramienta visual idónea para simbolizar la manipulación y engaño que residen en su dicción. Un comportamiento patético que le perseguirá durante toda la historia. Garland aseguró en una entrevista que ve un parecido del político Donald Trump en la caracterización del presidente.
Figuras dictatoriales que abusan de su poder para tener un control absoluto de todo. Si analizamos con detenimiento, se pueden detectar varias posibles analogías entre ambos.
Analogías con el personaje
Durante su etapa como presidente, Trump solía mostrar una visión optimista de la realidad incluido cuando esta no se correspondía con sus palabras. Durante la guerra de Afaganistán el exdirigente americano aseguró en repetidas ocasiones acabar con el conflicto bélico de una vez por todas. Sin embargo, su mandato acabó y las tropas estadounidenses seguían en tierras afganas. Más adelante, el gobierno de Biden sacó a la luz un informe que aseguraba la inexistencia de un plan de evacuación establecido para el batallón. Esto es solo un pequeño símil con el film.
La etapa presidencial de Trump estuvo marcada por constantes críticas ante su persistente falta a la verdad. Véase el memorable ejemplo de las elecciones de 2020. Donald Trump afirmaba públicamente su abrumador triunfo electoral a falta de confirmación oficial. A las pocas horas, Joe Biden se convirtió en el cuadragésimo sexto presidente de Estados Unidos. Una historia patética que dejó a Trump en completa evidencia delante del mundo entero.
Curiosamente, el estreno de la obra se efectúa en año de elecciones en Norteamérica. Un hecho que, si analizamos el mensaje que pretende transmitir el director con esta narrativa ficticia, pero no tan dispar de lo real, podría ser algo muy significante. ¿Y si Alex Garland estuviera lanzando un aviso de lo que podría suceder con una hipotética victoria electoral de Trump?
El cineasta británico ha dejado claro su propósito de hacer que las imágenes mostradas en pantalla hagan reflexionar al espectador. Garland ya ha explicado su preocupación con la situación política vigente en su país de residencia. Existe una fragmentación social notable que, si no se frena podría acabar en cosas mayores.
Las películas no predicen el futuro, Los Simpsons, sí, pero solo ellos. Alex Garland lo ha «intentado», el tiempo dirá si estaba en lo correcto. Eso sí, por fundamentos no será.

