Los hermanos Williams guían al Athletic a la gran final de Sevilla
El Athletic saca el rodillo en casa ante el conjunto de Simeone. No hubo opciones para un Atleti que pierde la vía más real de ganar un título. San Mamés fue una fiesta durante todo el encuentro.
Cuarenta y cinco. Cuarenta y cinco minutos bastaron para vaticinar con total seguridad que el próximo 6 de abril Athletic Club y Mallorca disputarían la final de la Copa del Rey. Salieron los colchoneros con mordiente en los primeros minutos tratando de igualar la eliminatoria. La presión de los visitantes generaba ligera incertidumbre en la grada del Nuevo San Mamés. Qué ilusos los pupilos del Cholo.
La dupla galáctica de Bilbao
Los equipos que aspiran a grandes cosas, los que meten miedo, imponen respeto, desatan furor sobre el verde. Todos. Tienen jugadores de élite total. El Athletic, aparte de tener un bloque de cemento terso y compacto, tiene dos. Los hermanos Williams. Vaya futbolistas. Es la combinación perfecta de habilidad técnica, vertiginosidad y desborde. Dos jugadores que han elevado el juego de su equipo a cotas impensables hace años atrás. Porque sí, este Athletic es top 2 equipos en forma en el fútbol español.
La defensa del Atlético de Madrid fue víctima de un roto histórico made in la Familia Williams. Hermoso, Witsel y Savic fueron espectadores de lujo en una auténtica exhibición de fútbol ofensivo. Cuando no era Nico deslumbrando en el uno contra uno, aparecía Iñaki haciendo gala de la potencia de un toro descosiendo el esférico. Su capacidad para desequilibrar las defensas rivales es asombrosa, convirtiendo cada partido en una exhibición magistral de creatividad y determinación. Un despliegue brutal de un repertorio de habilidades que fascina a propios y extraños. Artistas del balón, cada uno en lo suyo, gestos técnicos que parecen esculpidos por la mano de un virtuoso.
Atleti, así es imposible competir
Los desplazados confiaban en la épica, en sacar adelante una eliminatoria que se presuponía cuesta arriba por el injusto resultado de la ida. Los rojiblancos estaban ante una final donde la exigencia es máxima, donde no puedes dejarte nada en los vestuarios. El Atleti, como ya había hecho más veces, quería voltear la situación y plantarse en Sevilla como segundo finalista copero.
Los visitantes mostraron destellos de su potencial en los primeros 15 minutos. No bastó, el plan se desestructuró antes de lo previsto. Falló la contundencia en ambas áreas, y dos llegadas locales supusieron un mazazo irreparable directo al corazón. La segunda parte trascenderá en la historia de la era Simeone como un acto de absoluto desprestigio al escudo, a los valores de un club que, cómo mínimo, merece respeto y dignidad. Poco más que añadir.
A la cuarta va la vencida
Tres batacazos en finales de copa en diez años. Dos frente al FC Barcelona, y probablemente el más doloroso y reciente, aquella fatídica final vasca contra la Real Sociedad.
Ayer, el Athletic Club de Bilbao se volvió a meter nuevamente, en la final de su competición fetiche. Veintitres trofeos coperos adornan las vitrinas de San Mamés consolidando al equipo vasco como el segundo club más laureado de España por encima de Real Madrid (20) y Atlético (10).
El último trofeo de los Bilbaínos data en el año 2022, cuando se alzaron con la Supercopa en Arabia derrocando al FC Barcelona en la final. El Mallorca espera con ilusión y humildad al equipo del Txingurri Valverde. La revelación del torneo saldrá con la ambición de hacer historia en la Cartuja. El Athletic, a redimirse de los errores del pasado y premiar a sus aficionados con el mejor regalo del año.


