Los madrileños vieron muy cerca el pase a la segunda ronda, pero la diferencia de calidad se hizo notar e inclinó la balanza para los almerienses
La primera ronda de Copa del Rey llegaba a San Sebastián de los Reyes y la afición era consciente de ello. Cientos de aficionados animaban desde el calentamiento al son de los aplausos, los gritos y banderas ondeando en las gradas del Nuevo Matapiñonera. La afición visitante tampoco se quedaría atrás, desplegando banderas e iniciando cánticos apoyando a los indálicos.

Unos frenéticos 45 minutos
Tras el pitido inicial del colegiado, los locales propusieron un fútbol elaborado, teniendo la posesión y mostrando su verticalidad. El Sanse dominaría los primeros 20 minutos, consiguiendo el primer gol tras un córner. Alberto pondría el balón en la cabeza de Tito, que con un remate potente consiguió lo que tanto anhelaban. Este tanto supondría la euforia de la afición local, pero sería un golpe de realidad para el Almería.
Los visitantes reaccionaron y empezaron a tener más posesión después del gol. Arribas apareció entre líneas y, tras mostrar grandes destellos de calidad, el Almería arrinconó al Sanse. El portero local, Pablo Brea, protegió la portería con varias paradas consecutivas que levantaron al público del asiento, manteniendo vivo el sueño de la Copa

Pero, en el minuto 38 Arnau adelantaría al conjunto visitante tras un centro lateral de Centelles. Tres minutos después, Arnau volvería a anotar gracias a un potente disparo con su pierna izquierda. Tras dos goles en 4 minutos, la grada almeriense coreaba al unísono: ¡Arnau balón de oro!

Segundos 45 minutos en los que el sueño de la Copa seguía vivo
La segunda parte arrancaría con un Sanse distinto. Pese a encajar dos goles, no se vinieron abajo y plantearon su fútbol. Sin precipitarse, elaborando la jugada desde atrás y sin rifar ninguna posesión. Tras unos buenos minutos del Sanse, Rubi decidió hacer cambios para que el Almería no se viniese abajo, entrando en el minuto 64 Nico Melamed. El delantero sería la referencia de los almerienses durante el resto del partido.

Los últimos 20 minutos del partido no dejaron indiferente a nadie. La presión se respiraba en el ambiente y el Sanse se volcó al ataque, dejando espacios a la espalda. Pablo Brea volvía a salvar a los locales hasta en tres ocasiones con grandes paradas. A partir del minuto 80 la posesión fue de los madrileños y en la grada se creía en la remontada. Pero, pese al esfuerzo de los aficionados y de los jugadores, no llegó el tan ansiado gol.
El árbitro pitaba el final del partido y la afición se quedó con ganas de más. Entre aplausos y gritos la grada local recompensaba el esfuerzo de los jugadores. Sin embargo, se podía escuchar en algunas conversaciones entre aficionados frases como: «lo hemos tenido ahí» o «ha estado muy cerca».


