«El desempleo juvenil debe ser una prioridad para la Unión»
El jueves 17 de febrero el Parlamento Europeo se mostró tajante ante la violación de los derechos de la juventud europea. En el texto aprobado durante la jornada, se expresa la profunda preocupación de los eurodiputados por la difícil situación laboral que deja la pandemia y se persigue una recuperación tangible.
Consideraciones previas
La COVID-19 ha tenido un efecto socioeconómico devastador que se traduce en pérdida de empleo y contratos temporales. Así como en la «paralización temporal de oportunidades de desarrollo personal», tal y como reconoce el texto aprobado por el Parlamento Europeo con 580 votos a favor, 57 en contra y 55 abstenciones.
Los eurodiputados afirman comprender la gravedad de la situación en la que se encuentra la juventud europea en su entrada al mundo laboral. A la vez que fijan sus ojos en el actual desempleo: «La tasa de desempleo juvenil es del 15,9 %, lo cual es 2,5
veces superior a la tasa general».
Reciben también atención las personas jóvenes que ni estudian ni trabajan tras finalizar los cursos de enseñanza obligatoria, conocidas como «ninis». Se propone una mayor inversión y la optimización de vías de aprendizaje amparadas en que «la probabilidad de convertirse en un nini sigue disminuyendo a medida que aumenta el nivel educativo».
Objetivos señalados
La ocupación principal de los eurodiputados en este texto es la persecución de una recuperación económica progresiva que garantice los puestos de trabajo de la juventud europea. Siempre que sus derechos queden salvaguardados y las condiciones y el salario que reciban a cambio de sus ocupaciones sean dignos.
Entonces, los eurodiputados recuperan su Resolución de 8 de octubre de 2020, en la que el Parlamento subrayó que «los períodos de prácticas […] deben ser
remunerados y limitados en términos de duración y cantidad, de modo que los jóvenes
no queden atrapados en una sucesión interminable» y evitar así que «sean explotados como mano de obra barata o incluso gratuita».
La salud mental es otra protagonista del pasado jueves. Los eurodiputados muestran su desazón, sobre todo si se tienen en cuenta los datos que deja la pandemia: «El 64 % de los jóvenes del grupo de edad de 18 a 34 años corrían el riesgo de padecer depresión en la primavera de 2021″.
Consciente de la importancia de la salud de la ciudadanía, el Parlamento Europeo insta a la Comisión Europea a «priorizar también la salud mental en la próxima estrategia de la Unión en materia de cuidados».
El texto recuerda la necesidad de la asistencia por parte de las organizaciones juveniles y empleadores para que los jóvenes y los solicitantes de asilo tengan conocimiento de las opciones que tienen a su alcance y evitar que se abandone de manera intencionada la educación, la formación y el empleo prematuramente.
Además, se hace un guiño a la alfabetización digital con una firme propuesta de integración en los planes de estudios. Se resalta la importancia de no olvidar a nadie por el camino: «Todas las generaciones deben recibir formación para que sepan llevar a cabo con seguridad sus actividades en la red».
Von der Leyen: «2022, Año Europeo de la Juventud»
Para la presidenta Ursula von der Leyen, 2022 debería impulsar a la ejecución pertinente y plena de los retos a los que se enfrentan los jóvenes, «en particular los efectos negativos de la pandemia de COVID-19 en curso». Para ello se destaca el papel de herramientas ya existentes, como la Garantía Juvenil reforzada.
Como apoyo, ruega por la colaboración de la Comisión y el Consejo para garantizar el carácter interseccional de las políticas, una vez entendida la diversidad de los jóvenes de Europa y sus necesidades.
En cualquier caso, 2022 podría ser un año en el que se empezase a labrar un cambio: «En 2022 y 2023 se prevé la creación de 3,4 millones de puestos de trabajo», señala el Parlamento Europeo. «Será esencial garantizar que los jóvenes aprovechen estas nuevas oportunidades«, han insistido los eurodiputados en el desarrollo textuali.


