El número de víctimas en Siria y Turquía sigue aumentando después de que los dos países fueran sacudidos por uno de los mayores seísmos de la historia
Turquía y Siria se despertaban la madrugada del pasado lunes bajo los estruendos del terremoto más mortífero de la última década en este territorio. A pesar de los innumerables esfuerzos por sacar de los escombros al mayor número de personas posible, la cifra de fallecidos asciende a los 11.200.
Los servicios de rescate no han parado de trabajar desde que el país se viniera a bajo, y es que, tanto el epicentro del seísmo como los alrededores de este se han convertido en una verdadera película de terror, donde miles de vidas intentan sobrevivir atrapadas bajo las ruinas y escombros de los edificios, los cuales se han desplomado como si de castillos de arena se tratasen. Inmersa en la pesadilla, se encuentra también el resto de la población, que intenta por todos los medios ayudar en las labores de rescates y aportar toda la ayuda posible.
Comparecencia del presidente turco
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha comparecido en una rueda de prensa en la que ha admitido las dificultades a las que se están enfrentando los servicios de emergencia para intentar paliar los efectos del devastador terremoto, a los que se le suma el gélido clima, protagonizado por temperaturas bajo cero y la lluvia. Además, ha asegurado que el Estado está actuando con todos los medios posibles y pide paciencia a la ciudadanía.
Ayuda internacional
El mundo entero se ha volcado con las víctimas del seísmo. El gobierno australiano autorizó el envío de rescatistas a las zonas más afectadas por el terremoto. También el primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, ha asegurado que ayudará al país de Erdogán en todo lo que pueda, y que por ahora ha enviado un equipo compuesto por 77 rescatistas, además de perros especializados en la búsqueda de personas. La ayuda europea suma más de 1.500 rescatistas enviados a las principales zonas devastadas.
La administración talibán, la cual gobierna Afganistán desde el 2021, después del abandono del país por parte de las tropas estadounidenses, ha anunciado el envío de 165.000 dólares destinados a la ayuda necesaria para Siria y Turquía.
Bachar al Asad, presidente sirio, ha pedido la interrupción de las sanciones hacia su país para así poder facilitar la llegada de suministros a Siria.
Ayuda de España
500 infantes de marina abordo de cuatro buques de la Armada Española llegarán esta tarde a Turquía para ayudar con las labores de levantamiento de escombros y búsqueda de supervivientes. Además, dotarán al país de provisiones, helicópteros y asistencia sanitaria.
Son varios los puntos españoles que se han habilitad para la recolección de suministros. Como es el caso del hotel Hard Rock de Madrid, donde desde las 09:00 am no han parado de llegar abrigos, alimentos, baterías, cargadores y linternas, estas últimas muy necesarias en la zona de la catástrofe.
La llegada de varios perros especialistas en la búsqueda de personas vivas han facilitado los trabajos de rescates, ya que estos perros solo rastrean supervivientes, según ha dicho el portavoz de la UME.
Factores externos al terremoto
Turquía y Siria se encuentran en una de las zonas con más actividad sísmica del planeta, ya que sus territorios se encuentran sobre diferentes placas tectónicas.
A pesar de haber registrado 20.000 temblores en 2022 y haber sufrido uno de los seísmos más devastadores que se recuerdan, el terremoto de 1999, Turquía ha hecho oídos sordos a las recomendaciones de los expertos, y ha seguido construyendo de manera masiva y desordenada. Por otra parte, al hecho de compartir zona territorial con Turquía, a Siria se le suma la Guerra Civil en la que ha estado inmersa y la desconexión a escala mundial que esto supone, dificultando así el recibimiento de ayuda humanitaria. La ONG instalada en el país, acoge estos días a más de 400 personas que se han quedado sin hogar.
Un hilo de esperanza
A pesar de todo lo que está suponiendo esta catástrofe, aún queda espacio para la alegría y esperanza. Y es que los llamados ‘niños milagro’ son los encargados de arrojar algo de luz a la situación. Es el caso de una bebé recién nacida, tenía apenas tres horas de vida cuando aparecía llorando bajo los escombros, una vecina incluso le tuvo que cortar el cordón umbilical. Sus padres y sus hermanos no han tenido la misma suerte. En estos momentos la bebé, sin nombre ni familia, se recupera en el hospital.


