El 7 de octubre de 2023, el conflicto Israel-Palestina entró en un trágico nuevo capítulo
Militantes de Hamás penetraron en diversas localidades israelíes, provocando una respuesta militar inmediata de Israel y desencadenando una nueva ola de violencia en la región.
Aunque el ataque de Hamás fue el detonante reciente de esta escalada, el conflicto entre Israel y Palestina tiene raíces mucho más profundas. La guerra se remonta a décadas de ocupación israelí en territorios palestinos. Desde 1967, tras la Guerra de los Seis Días, Israel ha mantenido un control militar sobre Gaza y Cisjordania, una situación que las Naciones Unidas han declarado ilegal en repetidas resoluciones, instando el fin a la ocupación.
El ataque coincidió con el 50 aniversario de la Guerra de Yom Kipur (1973), donde Egipto y Siria lanzaron una ofensiva contra Israel. Este hecho provocó una respuesta inmediata y masiva del gobierno israelí.
El ataque de Hamás y el inicio de la Operación «Espadas de Hierro»
En respuesta al ataque de Hamás, Israel lanzó una operación militar a gran escala denominada «Operación Espadas de Hierro». El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, condenó el ataque de Hamás, prometiendo «aniquilar» a la organización que Israel condena terrorista. Este despliegue ha involucrado una campaña por tierra, mar y aire en la Franja de Gaza, un territorio de apenas 365 kilómetros cuadrados, densamente poblado con 2,2 millones de personas y sometido a un bloqueo por parte de Israel desde 2007. Los bombardeos israelíes han alcanzado objetivos militares, pero afectando a infraestructuras civiles, incluidas escuelas, hospitales y redes de suministro básico.
Devastación en Gaza: crisis humanitaria y violaciones del derecho internacional
Se ha cortado el acceso al agua, electricidad y combustible en Gaza, exacerbando una crisis humanitaria que ya era crítica. Estas acciones han suscitado críticas a nivel internacional, ya que diversos organismos y defensores de derechos humanos señalan que Israel estaría incumpliendo el derecho internacional humanitario. Las resoluciones de la ONU establecen que la ocupación de territorios palestinos debe cesar, exigen el derecho a los derechos humanos de la población civil, la cual esta sufriendo gravemente las consecuencias de la escalada militar. Según fuentes el conflicto ha dejado un saldo de más de 42.000 fallecidos y cientos de miles desplazados, siendo en su mayoría civiles.
A pesar de las resoluciones de la ONU que exigen el fin de la ocupación israelí en los territorios palestinos, las violaciones de derechos humanos continúan siendo una característica constante del conflicto. La comunidad internacional ha expresado preocupación, pero los esfuerzos por detener la violencia han sido insuficientes.
Es por ello que el bloqueo de Gaza y las continuas violaciones de derechos humanos han convertido la región en un lugar prácticamente inhabitable. Mientras tanto, el conflicto sigue cobrándose la vida de civiles, con un alto coste en destrucción de infraestructuras civiles. La comunidad internacional presiona para que Israel cumpla con las resoluciones de la ONU.
El apoyo internacional: Estados Unidos, Irán y el Líbano en el centro del conflicto
Irán, bajo Ebrahim Raisi, reafirmó el apoyo de su país a la causa palestina, calificando su lucha como legítima. Por su parte, Estados Unidos ha expresado su respaldo a Israel, brindando asistencia militar y diplomática. Este apoyo ha sido crucial para Israel, especialmente en un momento en el que la región parece estar al borde de una confrontación bélica a gran escala.
El conflicto también se ha extendido a otras zonas de Oriente Medio, con ataques de Hezbolá desde el Líbano, respaldados por Irán. Recientemente un ataque israelí en Beirut resultó en la muerte de Hassan Nasrallah, líder de Hezbolá, lo que ha provocado una escalada militar adicional en el Líbano. El ministro de Defensa israelí, Yoab¡v Gallant, advirtió que esta nueva fase del conflicto representa una «nueva era de guerra», afectando a más regiones más allá de Gaza.
Con la intensificación del conflicto, la posibilidad de una guerra a gran escala en Oriente Medio se vuelve más tangible. Los continuos ataques, la devastación de la infraestructura civil y las violaciones de derechos humanos han llevado a las poblaciones a una situación insostenible.

