Las elecciones alemanas de 2025 no serán como las anteriores. En primer lugar, porque se trata de elecciones adelantadas debido a la ruptura del gobierno anterior. En segundo lugar, porque con ellas entrarán en vigor las nuevas reformas del parlamento.
El semáforo se apagó
La coalición semáforo que gobernó la república alemana desde diciembre de 2021 se rompió el pasado mes de noviembre. Ahora, después de semanas intensas y de presión exterior, el canciller alemán, Olaf Scholz, presentó la moción de confianza en el Reichstag (el parlamento alemán).
Desde el 16 de diciembre sabemos que el parlamento no puso su confianza en el canciller. Debido a esto, solo habrá un único sendero para los alemanes, hacia las urnas el 23 de febrero, cuando se celebrarán las reelecciones nacionales.
La ruptura de la coalición semáforo era de esperar y se hizo sentir desde hace meses en la esfera política alemana. La razón por ello fue la política impopular tanto en el interior como en el exterior por parte de la coalición. Sobre todo, los temas de inmigración y económica han sembrado mucho descontento en la sociedad alemana desde casi los inicios de este gobierno.
Así que, aunque no era de sorprender que se llegase hasta tal punto de no volver, sigue siendo un caso muy polémico en la historia del país germánico. En toda la historia del país solo hubo tres reelecciones: en 1972 bajo Willy Brandt, en 1983 bajo Helmut Kohl y en 2005 bajo Gerhard Schröder, todos ellos a raíz de una moción de confianza perdida.
¿Quiénes se presentarán?
Ahora los partidos con ambiciones de entrar en el próximo gobierno tendrán la oportunidad de presentar su candidato para el puesto de canciller en 2025. Entre los partidos más relevantes se encuentra el partido cristiano demócrata alemán (CDU), los socialdemócratas del canciller actual (SPD), los verdes (die Grünen) y la alternativa para Alemania (AfD).
Entre todos esos partidos, el candidato de la CDU, Friedrich Merz tiene actualmente las mejores posibilidades de ganar. El partido de centro-derecha se encuentra ahora mismo consolidado como el partido más popular. Actualmente, cuentan con un respaldo de un 32,2 % del voto según las últimas encuestas.
Mientras tanto, el partido socialdemócrata y actual líder del gobierno alemán parece haber caído en desgracia y se pronostica que obtendrán un 15,9 % del voto. Esto marca una pérdida de más del diez por ciento desde las últimas elecciones en 2021. Es muy de dudar que el SPD estará al mando del próximo gobierno en 2025.
Al mismo tiempo, los verdes, que decidieron seguir apoyando al curso de Olaf Scholz, se encuentran ahora mismo como la cuarta fuerza política del país. El partido cuenta con un 13,1 % del voto pronosticado y se halla muy alejado del auge de su popularidad. De todos modos, se debería mencionar que el partido se está recuperando del bajón que tuvo en septiembre, donde obtuvo poco más del diez por ciento del voto.
Por último, la derecha representada por la Alternativa para Alemania es actualmente la segunda fuerza política del país, adelantando con un 18,7 % incluso a los socialdemócratas. Ahora bien, desde el inicio del año han perdido casi 4 puntos del voto según las encuestas actuales.
¿Qué está por venir?
Lo que vendrá a por los alemanes antes de las elecciones es la campaña política de los partidos, con todos buscando obtener una posición consolidada en el gobierno. Ahora bien, es más que dudable de que la AfD entrará en el próximo gobierno alemán. Esto se debe a que todos los partidos han sido vocales de no querer cooperar con ella. Incluso la CDU, que se define como un partido conservador, ha apostado por pactar con los enemigos ideológicos de su partido en vez de ceder terreno a la derecha.
Para mejorar la posición de los partidos del centro, esos mismos han firmado un acuerdo de trato justo. En el «Acuerdo para una campaña electoral justa en el Bundestag», los partidos se comprometen a abstenerse de denigrar a las personas, a oponerse a las declaraciones extremistas y a no difundir afirmaciones deliberadamente falsas sobre los oponentes. La AfD ha sido excluida de la propuesta.
El futuro de Alemania todavía es impredecible, ya que todavía no se ha llegado a discutir sobre posibles pactos futuros y coaliciones. Con una economía en declive, un gasto social agotado y una sociedad cada vez más polarizada por la inmigración o el terrorismo, como en Magdeburgo, queda por ver qué rumbo tomará la república alemana.


