El país galo permaneció más de cuatro décadas fuera de la organización atlantista y no regresó a la alianza hasta el 2009
Era el 4 de abril de 1949. Ante el comienzo de la Guerra Fría y el expansionismo de la Unión Soviética, doce países crearon la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Washington D.C. Entre los estados fundadores se encontraban Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Países Bajos o Canadá. Pero, el principal causante de las primeras fricciones en el seno de la OTAN fue Francia.
El país galo no permaneció en la alianza ni siquiera quince años. Las disputas del presidente francés Charles de Gaulle con Estados Unidos y Reino Unido, y el deseo de un desarrollo nuclear independiente propiciaron que Francia abandonase el Comando Militar de la OTAN el 7 de marzo de 1966. Esta ausencia del estado francés se prolongó por más de cuarenta años.

La estructura jerárquica de la OTAN, origen de las tensiones
Desde el momento de su fundación, la OTAN era una organización dirigida por Estados Unidos. Por medio de la figura del Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR), el país norteamericano ejercía un control claro sobre el resto de sus miembros. Este cargo siempre ha sido ocupado por un general de cuatro estrellas del ejército estadounidense y se encarga de coordinar las operaciones militares de la OTAN. Además, Estados Unidos también sostenía la mayor parte del gasto militar de la organización y financiaba la reconstrucción de los estados de la OTAN tras la Segunda Guerra Mundial (por medio del Plan Marshall).
Además, Reino Unido también contaba con un fuerte peso en la alianza. El primer secretario general de la OTAN fue el británico Hastings Ismay. Otro aspecto relevante es que el Reino Unido poseía arsenal nuclear propio desde 1952. Por aquel entonces, solo Estados Unidos y la Unión Soviética contaban con este tipo de armamento.
El presidente francés Charles de Gaulle reaccionó ante el dominio británico-estadounidense con el envío de una carta a Dwight Einsenhower (presidente de Estados Unidos) y Harold Macmillan (primer ministro británico) en septiembre de 1958. De Gaulle proponía establecer una dirección tripartita de la OTAN y aumentar el peso de Francia en la alianza. Asimismo, el dirigente galo temía que las tropas francesas no aceptasen el liderazgo de una organización dirigida por militares extranjeros. A pesar de esa petición, Estados Unidos y Reino Unido no cambiaron el sistema jerárquico de la OTAN.

El camino hacia la puerta de salida
La tensión entre Francia y la OTAN comenzó en marzo de 1959. El ejército francés retiró sus buques militares de una misión de la OTAN en el Mar Mediterráneo. Tres meses después, Francia se negó a almacenar armas nucleares extranjeras en su territorio y Estados Unidos tuvo que evacuar más de 200 aviones militares del país galo. Incluso, en junio de 1963, Francia volvió a desobedecer a la OTAN con la retirada de sus flotas del océano Atlántico y del Canal de la Mancha.
Más allá de la OTAN, la Comunidad Económica Europea (futura UE) fue otro motivo de conflicto entre Reino Unido y Francia durante esos años. Francia fue uno de los seis fundadores de la organización y el Reino Unido deseaba formar parte de la Comunidad Económica Europea. Sin embargo, en 1963, Charles de Gaulle vetó la entrada del Reino Unido en la comunidad. En un reportaje de France 24, el historiador Jonathan Fenby sostuvo que Francia se oponía al ingreso del país británico “por el temor a que el Reino Unido fuese un caballo de Troya de Estados Unidos y socavase la independencia de Europa ante el país norteamericano”.
Otro aspecto que aumentó el deseo de independencia estratégica de Francia fue el desarrollo de sus propias armas nucleares. Mientras Reino Unido fue ayudada por Estados Unidos en la elaboración de su arsenal nuclear, la Force de frappe comenzó a desarrollarse en los 50 con la colaboración de científicos israelíes. Francia logró realizar su primera prueba nuclear en 1960.

La autonomía nuclear y las desavenencias con Reino Unido y Estados Unidos fueron los principales causantes de la salida de Francia de la OTAN. El 7 de marzo de 1966, de Gaulle anunció al presidente estadounidense Lyndon B. Johnson la marcha de Francia del Comando Militar de la organización. Según el propio general francés, el objetivo de esta medida es que “Francia recupere en todo su territorio el ejercicio de la soberanía, actualmente mermada”.
Un abandono con aristas
Este histórico movimiento político provocó que Francia no participase en la dirección militar de la organización. El país galo dejó de albergar bases de la OTAN y el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas (anteriormente ubicado en París) tuvo que trasladarse a Bruselas. Sin embargo, Francia siguió manteniendo el compromiso de ayudar a los miembros de la OTAN que sufran ataques en sus territorios.
De hecho, en 1993, el presidente François Miterrand autorizó la participación de Francia en las operaciones militares de la OTAN en Bosnia. Durante la presidencia de Jacques Chirac, el ejército francés fue parte de la campaña aérea de la OTAN en Kosovo (1999). Incluso, Chirac negoció con Estados Unidos la vuelta de Francia a la OTAN. Pero, tras dos años de negociaciones, el regreso se frustró porque Estados Unidos rechazó la petición francesa de poder tener el mando de la OTAN en el sur de Nápoles.
Tras el atentado del 11 de septiembre en Nueva York, Francia participó junto a Estados Unidos y múltiples soldados de la OTAN en la intervención militar en Afganistán. Recientemente, Donald Trump menospreció el trabajo de los soldados de la alianza en esta operación. “Nunca hemos necesitado a las tropas aliadas. En Afganistán, se mantuvieron algo apartadas del frente», declaró Trump en una entrevista en FOX. Alrededor de 4.000 soldados no estadounidenses murieron durante las dos décadas de conflicto bélico.
El regreso 43 años después
Tras más de cuatro décadas de ausencia, Francia regresó al mando militar de la OTAN en la cumbre de Estrasburgo-Kehl de abril de 2009. Nicolas Sarkozy, jefe del ejecutivo por aquel entonces, anunció la noticia y afirmó que la OTAN es “una organización fundamental para los intereses de Francia y de Europa”. Curiosamente, Sarkozy es el actual líder de Unión por un Movimiento Popular, la formación política heredera de la ideología gaullista.

Francia puso varias condiciones para regresar a la estructura militar de la OTAN. Entre ellas, destaca que el país galo tiene plena libertad para decidir si participa o no en operaciones de la OTAN. Además, Francia mantiene su autonomía estratégica en materia nuclear porque seguirá sin formar parte del Grupo de Planes Nucleares de la OTAN.
La decisión generó una fuerte reacción política en la oposición. El líder del partido centrista Movimiento Demócrata y exprimer ministro François Bayrou afirmó que el regreso a la OTAN supone “echar por tierra la herencia del gaullismo”. La dirigente socialista Ségoléne Royal recalcó que la decisión de Sarkozy “no tenía ningún sentido”.
La actual relación de Francia y la OTAN
Aunque Francia sigue sin contar con bases de la OTAN en su territorio, Emmanuel Macron ha asumido la orden impuesta por la organización de aumentar el gasto militar. En julio de 2025, el presidente prometió alcanzar los 64.000 millones de euros anuales de gasto militar en 2027. Cuando Macron alcanzó la presidencia en 2017, Francia solo gastaba 32.000 millones de euros anuales en defensa. Asimismo, el pasado 20 de enero, Macron propuso la intervención de la OTAN en Groenlandia “para ayudar a un aliado como Dinamarca”.

A pesar del actual compromiso de Macron con la OTAN, la izquierda francesa mantiene una posición crítica con la alianza. Clémence Guetté, diputada de Francia Insumisa y vicepresidenta de la Asamblea Nacional, ha anunciado que presentará una petición formal para que Francia abandone la OTAN. Según la política izquierdista, la OTAN es “una alianza al servicio de Estados Unidos, un país que secuestra a un presidente en Venezuela y apoya militarmente un genocidio en Gaza”.
También cabe destacar la posición de la extrema derecha francesa. El partido Rassemblement National es defensor de la soberanía y autonomía de Francia en materia militar. De hecho, en abril de 2022, Marine Le Pen prometió que Francia volvería a salir de la OTAN si lograba ser proclamada presidenta de la República. Eso sí, al igual que ocurrió en tiempos de Charles de Gaulle, la dirigente ultraderechista recalca que apoyaría a aquellos países de la alianza que sufrieran una agresión militar.

