El reality show nos permite observar 24 horas a una serie de concursantes que son menos modernos y actuales que un radiocasete Walkman
El éxito perenne y atemporal de la casa más famosa de la televisión no es magia. El programa de Telecinco consigue mostrar siempre la realidad del momento de la sociedad española, como si fuese una especie de sitcom al más puro estilo de Aquí No Hay Quien Viva. La cuestión es que algunos concursantes tienen comentarios y actitudes antiguas propias de una tertulia casposa de los 80. Tristemente, estos son los tópicos que personas jóvenes siguen sosteniendo en pleno 2024, una vez más superando la realidad a cualquier ficción imaginable.
La selva del recreo
Recuerdo cuando era pequeño y sonaba el timbre para ir al recreo. Aquello era una guerra campal, una lucha que iniciaba corriendo por los pasillos para ver quién ocupaba las pistas de fútbol, las de baloncesto o llegaba antes a la cafetería. En el fondo, hasta en algo tan básico como el patio del colegio se ve lo de siempre, la ley del más fuerte.
Lo sorprendente es que esto también pase en Gran Hermano en una casa de adultos aparentemente funcionales. Lo que debería ser un juego de convivencia se ha convertido en una clase de primaria. A Óscar le han dado el título de marginado, al que hay que aislar, mientras los matones de la fila de atrás imponen su dictadura. Entre tanto él convive tranquilamente, los abusones de la habitación azul le hacen muecas y cortes de mangas cuando se gira, se ríen de él cuando limpia o lo excluyen de las fotos grupales. También cometen la gran osadía escolar de dejarlo fuera de la mesa para comer, como si fuesen Regina George en Mean Girls, dictando el derecho no universal a sentarse en la mesa de Gran Hermano.
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— l u c í 𝛂 ✨ (@liveforaitana) September 29, 2024
Los tópicos que no cambian
Los jefes del patio también se han propuesto recrear tertulias propias de la España dónde aún el divorcio no era legal. Ante el cambio de cama de Óscar, concursantes como Ruvens, Maite, Manu y Adrián se dedicaron a hacer comentarios desfasados y deplorables, a la par que homófobos. Insinuaban que les iba tocar por la noche, especulando sobre a quién se iba a arrimar. Llegaron a decir incluso que en cuánto pudiesen se quitaban de su lado, como si durmiendo cerca suya no fuesen a estar tranquilos. Después Ruvens le dijo directamente a la cara que se quitase de su lado, que no estaba cómodo próximo a él. Cómo siempre en grupo, y todos contra uno, siguiendo el manual de resistencia del patio de colegio en Gran Hermano.
Más tarde, Laura empezó a reírse de Óscar por ponerse a coser, porque por su puesto, en su ley de normatividad, un hombre no puede hacer eso. Para rematar la faena, Maite se puso a imitar el gesto de felación mientras Óscar hablaba, en un claro desprecio hacia la sexualidad del concursante. Una vez más un reflejo de una serie de concursantes infantiles anclados en el pasado.

La rebelión de los débiles
Los líderes del recreo dictaron sentencia, y señalaron a Óscar y Daniela cómo concursantes débiles. El dedo acusador de un jurado parcial ya ha condenado a sus víctimas, a quiénes ellos consideran no merecedores de disfrutar de la casa. Sin embargo, su juicio nublado por la sensación de impunidad que te da formar parte del grupo de mandones se está empezando a desmontar.
Daniela, que estuvo escuchando todos los comentarios desde su cama, se despertó y fue consternada al baño. Explicó allí que los comentarios de burla a Óscar por su sexualidad no son aceptables hoy día. Pero esta situación también tiene consecuencias fuera de la casa. La indignación por estas actitudes es total, y la primera consecuencia de ello fue la expulsión de Elsa el domingo. Independientemente de todo, los concursantes están siendo torpes, muy torpes. Es de primero de reality que al que se hace débil dentro se le fortalece fuera.

Pese a todo lo deplorable de la situación, ellos han conseguido su cometido. Óscar mira desde fuera sin meterse en lo que ellos consideran sus espacios y sus huecos. Sin embargo, la dosis de realidad será mayor aún cuando los alumnos que se creen aventajados suspendan estrepitosamente el examen de la expulsión, y vayan uno a uno, semana a semana siendo expulsados por la dirección del colegio, la audiencia, que ya no tolera estos comportamiento.
Para concluir me gustaría recordar cuando de pequeño me sentaba en las escaleras del recreo con mis amigas para observar cómo se desarrollaba la especie Homo sapiens en su hábitat natural, el patio de colegio. Ahora, de adulto, para ver ese mismo patio solo tengo que poner Gran Hermano. Como diría Julio Iglesias «La vida sigue igual.»
recopilación de clips de las últimas 24 horas de mayte burlándose de óscar #GH1O pic.twitter.com/QzZlhzyUCq
— sugar 🎀 (@sugarbratzz) October 1, 2024


