Madrid con su pasado histórico y Barcelona como perla del Mediterráneo siempre han competido por ver cuál de las dos es mejor para desarrollar la vida. Hoy analizaré los pros y contras de vivir en cada una de las ciudades.
Qué nostalgia me entra al recordar a Plácido Domingo con su oda a la capital española, un chotis de Agustín Lara que se popularizó rápidamente en México allá por los años 50. Asimismo, es una delicia escuchar al valenciano Jorge Sepúlveda retratar cómo Barcelona es una ciudad «donde juntos puso Dios el trabajo y el amor desde el mar al Tibidabo».
Cuando yo era muy pequeñín…
Cuando mis padres y mis abuelos eran jóvenes, Barcelona era la referencia en España para absolutamente todo. Además, muchos inmigrantes, sobre todo llegados desde Argentina, recalcan que la Ciudad Condal era para ellos la «puerta de Europa» por su diversidad y cultura únicas.
En 1992 se celebraron los Juegos Olímpicos (JJ.OO.) en la capital catalana, algo que demostró que la ciudad tenía poder y que, hasta el momento, iba por delante de Madrid.
La actuación de Sarah Brightman y Josep Carreras demostró al mundo la tolerancia e inclusividad de la ciudad, en unas semanas de ensueño para nuestro país.
Hoy en día…
En la actualidad, aquella ciudad que acogió las Olimpiadas ya no es lo que era. Oleadas de inmigrantes llegan por tierra, mar y aire a Barcelona. Una de las cosas que más me sorprendió cuando paseaba por sus calles es el hecho de que la comunidad china tenía un barrio exclusivamente para ellos, con supermercados, peluquerías, restaurantes y hasta clínicas veterinarias.
Madrid, aunque con menos atractivos turísticos, es una ciudad más segura y en la que la situación política es más estable.
Lo que hace atractivo y no a cada una
Me centraré en seis puntos esenciales para puntuar a cada ciudad: belleza, gastronomía, seguridad, situación política, empleabilidad y transporte.
En cuanto a lo atractivo de cada lugar, el hecho que una ciudad tenga mar y la otra no es un punto que juega muy a favor de Barcelona. Aunque Madrid cuenta con edificios y monumentos tan emblemáticos como la Puerta de Alcalá o el Palacio Real, la capital catalana combina el mar y el monte en un solo espacio, además de obras arquitectónicas de maestros como Gaudí. Punto para Barcelona.
Por otra parte, la gastronomía. Si pensamos en alimentos típicos de la capital nos vendrá a la mente el bocadillo de calamares o el cocido. Sin embargo, al pensar en Barcelona podemos pensar en un sinfín de recetas deliciosas como los canelones, el pan con tomate o la butifarra. Es decir, lo que se consume en Madrid se puede llegar a consumir en cualquier otra parte del país; los productos barceloneses son más locales. Punto para Barcelona.
La seguridad. Un aspecto esencial que muchas familias tienen en cuenta a la hora de vivir en un sitio. A lo largo de los últimos años hemos ido asistiendo a un incremento de la criminalidad en Barcelona. La gente no se siente segura paseando por sus calles de noche. Sin embargo, esto no suele ocurrir en Madrid, donde es fácil encontrarse con operativos policiales a altas horas de la madrugada en algunas de las zonas más concurridas. Punto para la capital.
La situación política. Cataluña, y más concretamente Barcelona, se ha caracterizado por tener gobiernos frágiles que dependen de muchos apoyos parlamentarios. Con el auge de los partidos independentistas, la ciudadanía fue enfrentándose cada vez más, hasta llegar al punto del referéndum ilegal de octubre de 2017, con un desenlace que todos sabemos cómo fue… Afortunadamente, parece que el espíritu independentista se ha calmado en la región. Por otra parte, la situación política en la Comunidad de Madrid es mucho más estable, con un Partido Popular que ostenta la mayoría absoluta y con las instituciones del Estado centralizadas en la Capital. Punto para Madrid.
En cuanto a la empleabilidad, es bastante similar tanto en una ciudad como en otra, quizás con un poco más de personas desempleadas en la ciudad de Madrid aunque, como decimos, las tasas de empleo son muy parejas. Es este caso hay empate entre las dos ciudades.
Por último, el transporte. Todos nos hemos quejado alguna vez de lo mal que va el metro o el autobús, que siempre llega tarde o que va tan lleno que somos incapaces de sentarnos. Supongo que es algo con lo que hay que convivir si se reside en una gran ciudad. No obstante, el transporte en la ciudad de Madrid está mejor diseñado. Pongamos el ejemplo del suburbano. Tomando el ejemplo de otras ciudades europeas, como París, Metro de Madrid apuesta por conectar personas en estaciones no muy profundas y con trenes que no son muy anchos. El caso de Barcelona es distinto, apostando por modelos como el de Nueva York, es inevitable que los riesgos sean mayores. Punto para Madrid.
En definitiva, si somos justos concluiremos que Madrid es algo mejor que Barcelona… aunque el que vive en Madrid, y yo mismo lo reconozco, no se da cuenta de ello por estar acostumbrado a lo mismo de siempre y al ajetreo y estrés que conlleva vivir en la capital.

