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Nostalgia navideña: el valor y la añoranza de la infancia

Miro hacia atrás y siento nostalgia por lo que eran las Navidades desde la mirada inocente e infantil de cuando éramos niños

La Navidad trae consigo una nostalgia especial, un recuerdo de aquellas celebraciones repletas de inocencia que nos llevan a valorar las historias que compartimos, los aprendizajes que nos dejaron y la calidez de quienes estuvieron presentes.

Sé que la nostalgia existe porque yo existo y estoy llena de ella. Cada año que pasa, siento que la época navideña se aleja más de lo que era en nuestros años de niñez. Llegaba el frío y se nos repetía con mucha frecuencia que nos pusiéramos el abrigo, que nos íbamos a poner malos y ya sabíamos a quién le tocaba cuidarnos después. Ayudábamos a la familia a decorar la casa, a poner el árbol y a colocar con cariño el belén. Por la noche, la casa se iluminaba de luces navideñas que representaban la ilusión y la belleza de la Navidad.

En las cenas y comidas familiares esperábamos con ansia poder deleitar la comida preparada con cariño por nuestras abuelas, pero luego no podíamos esperar a levantarnos para seguir jugando con nuestros primos. Apenas nos cabían las doce uvas en la boca y por eso muchos optábamos por tomar Lacasitos, total, todavía no creíamos en las supersticiones como la suerte que puede dar comérselas debajo de la mesa, con los pies en alto o con ropa interior roja puesta.

Arrollábamos el cotillón y el turrón era siempre nuestro mejor premio. ¿Nuestras canciones favoritas? Los villancicos, y si se acompañaban de muchas voces y panderetas, mejor. Los primos preparábamos actuaciones y bailes para enseñarlos a toda la familia y muchas veces venían con segundas intenciones, a ver si la abuela soltaba algún euro o los padres nos dejaban dormir en otra casa. Disfrutábamos viendo los fuegos artificiales que se mostraban a lo lejos y se nos iluminaba la cara de felicidad con las bengalas

Escribir la carta a los Reyes Magos siempre fue tarea seria, recopilábamos las mejores revistas de juguetes y pasábamos horas mirando, rodeando, apuntando o recortando para que la lista de regalos fuese perfecta. Algunos nos pasábamos de listos o de majos y dejábamos algún detalle, o incluso halagábamos con palabras bonitas a los reyes, para que se portasen mejor. Aunque realmente éramos nosotros los que nos acordábamos del carbón durante el año en cuanto hacíamos alguna travesura o hablábamos mal a nuestros padres o hermanos. 

Cuando llegaba la noche de Reyes no podíamos conciliar el sueño. Los nervios nos recorrían el cuerpo y muchos intentábamos no quedarnos dormidos para poder ver a los tres individuos que tanta curiosidad despertaban en nosotros. Algunos incluso juraron y prometieron haber sido testigos de su presencia, de la de Papá Noel subiendo por la chimenea o de haber oído los ronquidos de los camellos mientras comían las patatas o bebían del agua que miles de niños habían preparado solo para ellos. Pero cuando llegaba la mañana la ilusión solo se había multiplicado.

Aún recuerdo el cosquilleo antes de ver el salón y el árbol llenos de regalos. Sin paciencia y sin pausa abriendo todos y cada uno de ellos y queriendo abrir aún más, aunque no fuesen ni tuyos. Las vacaciones se remataban con el famoso roscón de Reyes, en el que esperábamos recibir algún premio, como una figurita o una moneda. Sin embargo, la llegada del 6 de enero también conllevaba despedidas y por supuesto, la vuelta al cole. Donde se mezclaban sentimientos por querer compartir lo vivido durante las Navidades con tus amigos y compañeros, pero que significaba que estas mismas se habían acabado. 

Esto era la Navidad. Esas pequeñas cosas que nos hacían muy felices y que se han ido desvaneciendo poco a poco. Ojalá fuésemos capaces de volver y de recordarles a nuestros niños del pasado que disfrutasen al máximo y aprovecharan cada momento. Pero por ahora, solo nos queda el recuerdo.

Nostalgia niñez en Navidad | Fuente: Freepik

Hoy la nostalgia me recuerda que…

En muchas casas, desgraciadamente en más de las deseadas, hay sillas vacías que solían estar siempre ocupadas. Me acuerdo de esas pérdidas sin aviso que siempre vienen cuando menos te lo esperas y que te destruyen en lo más profundo. Esas pérdidas que te llenan de nostalgia y te hacen querer volver atrás, donde nada de eso había ocurrido. 2024 ha sido un año de pérdida para muchos, no ha sido un año sencillo y ha tocado sobrellevar retos y catástrofes a menudo. En estas fechas me acuerdo también de quienes pasan las Navidades solos y de quienes no tienen hogar donde celebrarlas.

Me acuerdo de quienes las pasan trabajando, ayudando a otros, dando luz a niños o haciendo guardias nocturnas. De quienes han perdido la ilusión de la Navidad, de quienes ya no la miran con los mismos ojos y de quienes ya no la esperan con cariño. Me acuerdo de quienes las pasan en hospitales, enfermos, sintiendo culpa y desgracia. También de todos los que luchan cada día, pero sobre todo de los que aguantan en épocas tan cercanas y familiares como esta que despiertan las preocupaciones y traen siempre nostalgia y recuerdos pasados. 

Por esto, tomamos 12 uvas dedicadas a todos.

Estas 12 uvas las tomamos por:

  1. Por nuestros familiares, los que aún disfrutan de la Navidad con nosotros y los que nos cuidan desde el cielo. 
  2. Por nuestras amistades, que nos ayudan, nos escuchan y nos demuestran que la familia elegida es igual de importante que la de sangre.
  3. Por los afectados por la DANA, las guerras, el acoso y la enfermedad, que han demostrado fortaleza y resiliencia siendo ejemplo para todos.
  4. Por cada problema superado y cada lágrima derramada este año.
  5. Por quienes han venido a este mundo hace poco y por quienes queremos cambiar el presente, para mejorar su futuro.
  6. Por los que no tienen la suerte que tenemos algunos de disfrutar de algo tan básico como la educación.
  7. Por cada rincón de este mundo que lo hace único.
  8. Por cada sonrisa y cada momento que quedarán marcados en nuestra memoria.
  9. Por la compañía, la felicidad y la alegría y por quienes no pueden disfrutarla.
  10. Por los abuelos y abuelas que nos repiten siempre lo importante que es la vida y que nos transmiten tanta nostalgia y sabiduría.
  11. Por vosotros, lectores, y porque sigáis encontrando información de interés y utilidad con nuestro periódico.
  12. Por nosotros y por un 2025 lleno de mejoras, crecimiento y buenas noticias.

Gracias y hasta siempre, 2024.

 

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