¿Herramienta revolucionaria o una amenaza para la profesión?
La Inteligencia Artificial ha marcado un antes y un después en el desarrollo de la profesión periodística. Medios como The New York Times o BBC News utilizan la IA para crear titulares y crear vídeos personalizados para cada usuario. Queda claro que ha revolucionado la industria de los medios de comunicación pero, ¿hasta qué punto su uso está justificado?
En la era tecnológica en la que nos encontramos sería un grave error no utilizar herramientas como esta que permiten a los medios crear contenido mucho más especializado y atractivo, generando titulares, vídeos o fotos. De la misma forma que personaliza el contenido, puede hacer que los medios interactúen de una forma más cercana con su audiencia, ya sea a través de foros o chats activos. Además, la IA también sirve para generar resúmenes, verificar datos, llevar a cabo tareas repetitivas, entre otras muchas cosas. Pero su aplicación se enfrenta a varios desafíos.
Su capacidad para generar noticias de manera automatizada puede llevar a la difusión de información falsa o sesgada. Por otra parte, está claro que actualmente, y sobre todo en el futuro, reemplazará a muchos trabajadores, dejándolos sin sus puestos de trabajo. Es muy preocupante que, al igual que en otros sectores, la tecnología vaya a hacer a las personas cada vez más prescindibles.
Respecto a la recopilación de datos, el deseo de personalización de los contenidos por parte de los medios puede plantear ciertos riesgos de privacidad. Y en cuanto a la generación de contenidos escritos o audiovisuales, se plantea el debate sobre si se debe aclarar su origen. El dilema ético con la IA está a la orden del día.
Su uso excesivo puede resultar en la desconfianza en los medios por parte de las audiencias, cuestionando la profesión periodística. Es cierto que los medios deben adaptarse a los nuevos tiempos y tecnologías, pero deben ser fieles a sus lectores. Todo contenido generado por IA debería ser indicado claramente, ya sea texto, imagen o vídeo. Pero no se puede abusar de esta herramienta, ya que solo tiene que cumplir el rol de apoyo para el periodista. Por eso, deberían existir normas claras para su regulación, que incluyan la verificación humana, la transparencia y ciertas políticas de privacidad.
Hacer uso continuado de esta herramienta es tentador, pero poco a poco se está convirtiendo en una amenaza para la profesión. La IA está haciendo que muchos periodistas pierdan tanto parte de sus capacidades como su credibilidad. Es inaceptable que los medios de comunicación estén perdiendo su esencia y se estén dejando llenar de contenido generado por Inteligencia Artificial. Y es que, la información de calidad es la base del periodismo, por eso debemos limitar su uso a mejorarla sin tener que reemplazarla.

