El alcohol está relacionado con el ocio desde tiempos inmemoriales, representado en figuras como Dioniso o con la propia sangre de Jesucristo. En la actualidad está presente en todo tipo de celebraciones: bodas, bautizos, fiestas… pero cada vez es menos una parte de la fiesta y más una norma a acatar.
La normalización del alcohol ha llegado a extremos que rozan la alarma social. Que esté bien visto que los jóvenes se cojan unas «cogorzas» increíbles porque deben «vivir la experiencia universitaria» resulta preocupante. De hecho, aquellos que no quieren seguir al rebaño son tachados de marginados. ¿Quién dijo que beber era «cool» y que no hacerlo era no vivir tu juventud? Más allá del tema del tabaco, que tiene un menor prestigio social, el alcohol es parte de la vida cotidiana, estando presente en eventos de diversa índole. «Una caña no hace daño». Pues depende. Depende de si vas a conducir o si tienes la edad requerida para hacerlo.
El presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados del Mediterráneo (ARMEeventos), Pedro García, afirma que «en esta sociedad está bien visto beber. De hecho, lo que está mal visto es no beber». Las cifras respaldan esta afirmación, pues según la Encuesta Europea de Salud en España 2020, un 74,6% de hombres de 15 y más años ha consumido alcohol en los últimos doce meses y en mujeres alcanza el 56,8%.
Suele olvidarse lo que es el alcohol: una droga. Y no una de cualquier tipo, se trata de una sustancia depresora del sistema nervioso central que puede provocar una disminución de la vigilancia, pérdida de control y alteraciones en el comportamiento. Esta pérdida de autocontrol incrementa el riesgo de sufrir accidentes laborales y de tráfico. De hecho, en España, el alcohol está presente entre el 30% y 50% de los accidentes de tráfico mortales, según datos de la DGT.
¿Cuándo empieza la gente a consumir alcohol? Antiguamente era normal darle a los niños vino en la mesa, pero se fomentaba un consumo más responsable del alcohol. Ahora hay una especie de estigma que provoca que los jóvenes tengan más curiosidad por consumirlo de manera desenfrenada para pasarlo bien. El Ministerio de Sanidad sitúa la edad media de inicio de consumo a los 14 años, una cifra que se aleja de la edad legal estipulada. Este inicio temprano es alarmante, ya que el consumo de alcohol en edades jóvenes puede tener consecuencias cognitivas a largo plazo y aumenta la probabilidad de desarrollar dependencia en la edad adulta.
La creencia de que el consumo de alcohol es necesario para socializar está más extendida que el cuento del lobo. Sin embargo, es completamente posible divertirse sin recurrir al alcohol. Para pasarlo bien solo hace falta una cosa: querer pasarlo bien.

