Sánchez Mato: “Montoro le pidió a Carmena mi cabeza en una bandeja”

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Carlos Sánchez Mato en su barrio, Aluche. | Fuente propia.

Segunda parte de la entrevista a Carlos Sánchez Mato

La anterior semana se publicó la primera entrega de conversación con Carlos Sánchez Mato (Madrid, 1970). En este bloque más biográfico y personal, ahonda en alguna de sus vivencias más duras como vivir en el País Vasco en los tiempos de ETA siendo hijo de policía. O decepciones tales como la candidatura IU-Madrid en Pie Municipalista, que no obtuvo representación en las elecciones municipales de 2019. Sin embargo, también comenta alguna de las experiencias más ilusionantes y significativas de su carrera: la estancia en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid como delegado del Área de Economía y Hacienda.  

Justo antes de comenzar la entrevista le planteo off the record que le voy a tratar de usted por mi posición de entrevistador y como signo de respeto. Él me tuteará porque considera que el respeto va más allá de tratar de usted.

Pregunta: ¿Qué éxitos reconoce en su gestión como delegado del Área de Gobierno de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid?

Respuesta: Conseguimos demostrar económicamente que un impulso descomunal de gasto público es compatible con la estabilidad de las cuentas públicas. Invertimos 854 millones de euros más que en el mandato anterior y una inversión en gasto social de 1.000 millones de euros más que en 4 los años anteriores. Conseguimos 4600 millones de euros de superávit y una reducción de casi 3000 millones de euros de deuda.

Ese mantra de que llega la izquierda y desequilibra las cuentas es falso. Mi madre tuvo que escuchar en palabras de Ana Rosa Quintana o Federico Jiménez Losantos que “el comunista iba a arruinar la ciudad de Madrid”.  Pero el éxito evidentemente no me lo atribuyo, sino que yo puse en práctica lo que habíamos teorizado en mi organización política, Izquierda Unida, y en el espacio político Ahora Madrid.  Mi mérito es muy limitado, pero lo hicimos. No hay ningún ministro del Gobierno de España que pueda mostrar las cuentas que nosotros presentamos, sino al contrario, siempre han tratado de ocultarlas.

P: Tuvo un desencuentro en 2017 con la exalcaldesa Manuela Carmena por la regla de gasto que exigía el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro, lo cual precipitó su cese. ¿Se sintió maltratado? ¿Haría algo ahora diferente de lo que hizo?

R: No tuve ningún desencuentro con Manuela Carmena. Yo lo que hice es cumplir el programa electoral con el que nos habíamos presentado. Hubo personas que cedieron a las presiones por parte del Sr. Montoro: en este caso, Manuela Carmena, a la que se le pidió explícitamente mi cabeza en una bandeja. 

De poco valen mis sentimientos personales, lo que importa es la acción colectiva. Se demostró que podíamos incrementar el gasto público dando un escudo social a la gente que lo estaba pasando muy mal, sin posibilidad de tener un techo, y yo veía que el Ayuntamiento de Madrid tenía en sus cuentas 1400 millones de Euros. Y no actuar en favor de esa gente para mí es un delito de lesa humanidad. Estos no eran planteamientos comunistas sino puramente keynesianos que demostramos que funcionaban, y a mí me cortaron la cabeza por demostrarlo. Esta demostración suponía una enmienda a la totalidad de las políticas de ejercicios anteriores del Partido Socialista y del Partido Popular. Su planteamiento fue el austericidio, o sea, recortar para ajustar las cuentas y así resolver los problemas de la economía. Ese no es el camino. En esta crisis capitalista la gente no consume porque no tienen dinero y el agente público es el único que puede actuar en esa situación.

“Más Madrid ha fallado en todo”

P: ¿Considera que Más Madrid ha fallado en algo? ¿Y qué opina la marca electoral a nivel nacional Más País con Errejón al frente?

R: Me parece que ha fallado en todo. Cualquier tipo de actuación que reviente la unidad popular es muy negativo. Por supuesto, estoy en contra de lo que hizo en su momento Manuela Carmena y así lo manifesté. Para mí no es obra de ningún compañero ni de ninguna compañera de Más Madrid ni Más País ya que son gente maravillosa. No me sobra nadie. A mí en la izquierda lo que me falta es gente. Con lo cual, yo no “tiraría” jamás ni a Anticapitalistas ni a Más País ni a Podemos. Nos hace falta convencer a más gente incluso. Con lo cual, los egoísmos y los personalismos me parecen un disparate total porque el verdadero adversario económicamente lo tenemos en quienes quieren acabar con la actuación colectiva desde lo público para resolver los problemas. 

Por lo tanto, claro que considero que hicieron mal y, seguramente en otros momentos por ejemplo Izquierda Unida, en la que durante el 15M muchos militantes estábamos en las plazas y participábamos en el grupo de “Comunidad Sol”. Aquello fue el germen de las nuevas fuerzas políticas que se incorporaron. Aparecieron porque Izquierda Unida, por ejemplo, no fue capaz de recoger el descontento popular.

No solamente critico lo que hizo Más Madrid en su momento. Podemos trató de manera muy dura al resto de fuerzas políticas. Igual que estoy diciendo que me parece que además de que hay gente maravillosa en todas las organizaciones políticas que no son la mía, me hubiera gustado también que hubieran sido capaces de ver las nuevas fuerzas políticas que no se podía funcionar solo con adanismo, como si nada antes hubiera existido. Porque hubo mucha gente que estaba peleando y que estábamos en otras organizaciones políticas viejas que hacían cosas mal pero que merecía la pena conservar algunos aspectos de ellas.

 “Madrid en Pie Municipalista fue un fracaso”

P: Hablaba con anterioridad de la división de la izquierda. A propósito de ello, en las elecciones locales de 2019 presentó y encabezó la candidatura Madrid en Pie Municipalista y obtuvo más de 40.000 votos. ¿Cuáles entiende que fueron las razones por las que no obtuvo representación?

R: Está claro que fue un absoluto fracaso la división que se produjo. En nuestro descargo, hay que decir que nosotros no queríamos que hubiera habido división. Fue, en este caso, la decisión de Manuela Carmena y de Íñigo Errejón a la hora de formar una candidatura nueva y de no querer hacer una candidatura conjunta. También de perder determinados elementos, que tienen que ver con la frescura, desde la democracia participativa que había venido precisamente con Podemos a las instituciones. Por ejemplo, el hecho de que hubiera primarias. Todo eso, Manuela e Íñigo rápidamente consideraron que no era interesante. Y, sin embargo, yo creo que es clave para acercar a la gente la participación política. Si la gente ve que las cosas ya están “cocinadas” y que no pintan nada en la resolución de las decisiones que se van a tomar tiende a optimizar su tiempo y a no participar. Eso es un enorme problema porque nos hace falta todo el mundo.

Nosotros lo que intentamos hacer fue recoger el voto de la abstención que entendíamos que seguía existiendo, y fuimos incapaces de hacerlo. Por lo menos, recogimos tan solo una pequeña parte. Fracasamos claramente. No tuvimos mucha ayuda, ni de medios de comunicación ni de las propias fuerzas políticas de la izquierda transformadora, pero el principio sigue siendo válido. Aspiro a que en el futuro haya una candidatura a la izquierda del Partido Socialista, tanto en la Comunidad de Madrid como en todos los ayuntamientos de la región, y en el conjunto del Estado.

“El PP me dijo en los pasillos que me iba a arruinar la vida por denunciar la corrupción y Villarejo se subió al carro”

P: En el caso del Open de Tenis de Madrid el Ministerio Fiscal pidió el sobreseimiento del caso por no apreciar delito. Sin embargo, la jueza ordenó en verano la apertura de juicio oral tras la denuncia del PP y la asociación Transparencia y Justicia. ¿Nos puede aclarar qué pasó exactamente y cómo se está desarrollando el caso?

R: Que denunciamos el caso de corrupción. Uno de los muchos que denunciamos en Madrid y, lógicamente, el Partido Popular no perdona a quien denuncia su corrupción. Ni hemos sido los primeros ni seremos los últimos que cuando denunciamos nos atacan y nos persiguen. No tengo ningún tipo de duda de que lo que hicimos, en este caso, un contrato que había pasado de suponer un coste para el erario de 1,5 millones de euros pasó a 15. Y pedimos explicaciones: “cosa que no hubiéramos hecho”, que diría mi abuela. Porque pedir explicaciones de un dineral público que iba a una sociedad poseedora, teóricamente, de los derechos del Open de Tenis y radicada en un paraíso fiscal, es una cosa jodida, con perdón.

Por tanto, desde Partido Popular me dijeron en los pasillos “te vamos a arruinar la vida” y se están aplicando para hacerlo y no hay ningún problema. No solamente denunciamos este caso, denunciamos cosas más serias. Al carro se subió Villarejo, a través de esa asociación – Transparencia y Justicia – que me manifestó y lo he dicho de manera pública, porque también es por mi seguridad. Si lo cuento, pues ya no tienen que callarme. Si nos retirábamos Podemos e Izquierda Unida de la operación Tándem [caso Villarejo], que tantas páginas está suponiendo en el momento actual.  Porque todo lo que sale del rey vienen de entonces. Si nos retirábamos, dejaban de denunciar esta situación y me evitaba este trago de tener que estar durante casi cuatro años en un caso que ni avanza ni me juzgan. Yo no pacto con corruptos, no pacto con “cloacas” ¡Jamás! Así se lo dije a mis compañeros y asumo que algún día me juzgarán. Van sacando noticias y van actuando procesalmente en la medida en que mi nombre sale para cualquier cosa.

¿Cuándo van a volver a reactivar el tema? Pues cuando se acerquen unas próximas convocatorias electorales y alguien le dé por pensar que, a lo mejor, yo voy casi al final de una lista electoral para poder cerrarla. Esa es la actuación de las cloacas. Quien diga que no existen, que quede conmigo y le cuento.

“El coche en el que aprendí a conducir estaba en las listas de los comandos de ETA”

P: Usted vivió en el País Vasco cuando ETA todavía estaba activa y es hijo de policía. ¿Cómo vivió esos momentos?

R: Jodido. Porque era un crío y no quería que mataran a mi padre. Me acuerdo de ello porque en unos patios de Aluche asesinaron a un compañero de mi padre.  El coche en el que yo aprendí a conducir, que me lo regaló mi padre, estaba en las listas de los comandos de ETA.

Esa vivencia dura y que marca influyó en mi visión desde la perspectiva de la solución: no se puede arreglar policialmente. Por supuesto que la policía debe actuar en determinadas situaciones, como mi padre lo hizo. Se ha demostrado que cuando ha habido trabajo por abajo, gente queriendo tender puentes a la que admiro profundamente. Por ejemplo, mi organización política allí, Ezker Anitza o lo que fueron los orígenes de EH Bildu o el Partido Socialista de Euskadi. Estas formaciones políticas entendieron que había que dialogar y buscar la forma en que el odio no calara en las siguientes generaciones. Eso no se ha conseguido. Hay mucho odio todavía. Por lo menos, hay perspectivas de que ese odio desaparezca…

P­: ¿Cómo ha influido ser cristiano de base en su conciencia social?

R: Soy sociológicamente cristiano porque mis padres me bautizaron y me llevaron a la parroquia. En la parroquia obrera del barrio de Aluche a la que fui había gente maravillosa. Mis primeros recuerdos los tengo con 5 años cuando detuvieron al párroco porque en los sótanos se reunía el Partido Comunista cuando no era todavía legal en este país. Eso revela que ya tengo 50 años, aunque da una idea también de qué tipo de iglesia he conocido yo desde lo social. Evidentemente, a Karl Marx lo conocí allí. Lo que sí aprendí es el sentimiento de que lo colectivo es lo que importa. Yo pertenezco a una comunidad cristiana desde hace 30 años, entendemos que nuestra forma de influir en la sociedad es con esas ideas que planteó Jesucristo. Nuestra plasmación es la implicación política.

“La Iglesia es lo opuesto a lo que hubiera querido Jesús de Nazaret, que se enfrentó a los poderes fácticos”

P: Siendo creyente y perteneciendo a esta comunidad cristiana ¿cuál su opinión acerca de la Iglesia como institución y, sobre todo, la relación que debe tener con el Estado?

R: Una verdadera vergüenza. Soy absolutamente contrario a que la Iglesia se haya convertido en un poder fáctico, pero no de ahora, desde que existe. Es opuesto a lo que entendemos muchos que hubiera querido Jesús de Nazaret, el que se enfrentó a los poderes fácticos de entonces y le crucificaron por ello. Precisamente por eso tampoco me ha ido demasiado bien dentro de la Iglesia porque evidentemente hay quienes entienden la estructura eclesial como una forma de poder. Hay otros que entendemos que debe ser un servicio, especialmente para los más débiles. Eso no se puede conciliar con el hecho de estar en primer tiempo de saludo con los más poderosos, que es lo que habitualmente hace esta institución.

Es verdad que yo conozco otra Iglesia que no es la de los obispos. Por ejemplo, la de San Carlos Borromeo en Entrevías, la de gente como Javi Baeza y tantos otros en el mundo que lo que están haciendo es acoger a migrantes que llegan con lo puesto. O la gente que está peleando en muchísimos escenarios sociales, en el caso de la economía y el frente obrero la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha sido vanguardia. Yo me quedo con eso, no voy haciendo proselitismo ni pretendo convencer a nadie porque desde luego ha sido absolutamente horroroso en algunos aspectos. Por ejemplo, que la Iglesia tenga una posición tan disparatada en materia de cómo tratar a las mujeres, cuando han sostenido sus luchas durante toda la historia.

P: Se define como un economista heterodoxo, seguidor del pensamiento de Karl Marx ¿Sigue teniendo vigencia este ideario en pleno siglo XXI? ¿Qué tiene que aportar a la economía?

R: Nunca ha tenido más vigencia que en el momento actual. Precisamente, en el momento actual se revela de manera las insuficiencias del sistema capitalista. Por cierto, hay quienes piensan que los marxistas no somos capaces de admirar lo que ha conseguido el capitalismo desde el punto de vista del crecimiento económico. El capitalismo está muriendo de éxito. Crece tan rápido y genera tantas oportunidades para quienes tienen posibilidades de hacerse con ellas que ese crecimiento es absolutamente brutal.

Pero no contempla lo que ya en su momento definió Karl Marx, no solo en su obra cumbre “El Capital” sino en otras. Se plasma en la explotación que están viviendo los riders, los trabajadores jóvenes o estudiantes de determinadas carreras universitarias complejas a las que les esperan empleos precarios. Esa explotación se deriva de esa tasa de ganancia decreciente del capitalismo, precisamente por el éxito que tiene. Debido a que cada vez hay que retribuir a una masa ingente de capital y de beneficio acumulado en muy pocas manos, el cual requiere un beneficio adicional y el porcentaje cada vez es menor. Explotando a los más precarios y a los más débiles es cómo se consigue incrementar ese porcentaje.

Hay que realizar adaptaciones del marxismo a la situación actual. De hecho, los que son anticomunistas, cuando llega el momento en el que hay una pandemia ven la necesidad de defender lo colectivo, los servicios públicos. Porque a ver quién es capaz de manera individual de resolver una cosa como esta. En esta circunstancia, la gente se da cuenta de la importancia que tiene el pensamiento de Marx, aunque no lo reconozcan.

P: Es decir, ¿la economía social de mercado que nos han vendido no es suficiente?

R: Es un hecho, no es suficiente. Cuando el mercado asigna los recursos y lo hace desde una pretendida libertad hay un “pequeño” problema. Nosotros estamos tomando unos cafés, tenemos la fortuna de poder hacerlo porque tenemos dinero para pagarlo. Si no lo tuviéramos no seríamos libres para ello. Lo mismo ocurre en tantas otras cosas relacionadas con el mercado. Ese es el gran fracaso de la economía de mercado: la libertad de los que tienen. Lo que ocurre es que hay mucha gente que no tiene. La cuestión es que la polarización de la desigualdad se ha exacerbado más: cada vez hay mayor concentración de riqueza en menos manos.

Es verdad que ciertas capas de la población, lo que quisieron algunos denominar clases medias pretendieron ser la salida a ese fenómeno. No son más que clase trabajadora a pesar de que lleven corbata. Eso no es real. La propia evolución del capitalismo precisa de la explotación, de arrebatar parte de lo que produces y acumularlo en pocas manos. A la propia economía social de mercado tampoco se la ha dejado desarrollarse. Aunque hubiera sido insuficiente, ya que hubiera tenido la miopía que tiene el sistema capitalista, incapaz de mirar a largo plazo. Los recursos de nuestro planeta son finitos, no es una cosa que podamos cambiar, y el capitalismo solo funciona con crecimiento ilimitado. Lógicamente, es algo muy fácil de descubrir que tiene “las patitas muy cortas”.

La productividad ha mejorado muchísimo, pero no se ha repartido de manera adecuada. Nos esperan décadas apasionantes a los que pensamos que pueden cambiar las cosas, pero también durísimas para muchísima gente.

P: Estudió en la Universidad Complutense y actualmente es profesor allí también. Como conocerá muy bien la estructura universitaria ¿Qué defectos observa en la universidad pública? ¿Cómo se han adaptado a la emergencia sanitaria?

R: Si te respondiera a la primera pregunta podríamos estar varias horas y seguramente no acabaríamos con todos los defectos que podrían y deberían mejorar en la universidad pública. Algunos pensamos que la adaptación al Plan Bolonia ha tenido elementos gravísimos y poco útiles para la inserción laboral de nuestros jóvenes. Por hacer referencia a un asunto lamentable, en las prácticas de los estudiantes se abarata el coste de producción empleando mano de obra joven.

En general, algunos docentes que forman parte de la comunidad universitaria perdieron la ilusión por dar clase y es una pena. No estoy hablando ni mucho menos de mi departamento. Pero esto se suele notar y lo sufre el alumnado. Hay que tener a la gente motivada e ilusionada. Con toda la precarización que ha existido en la comunidad docente universitaria también es explicable, pero no justificable. 

Todo eso se traduce a cómo adaptarse a la situación presente. La enseñanza a distancia la respeto mucho porque he hecho Derecho en la UNED [Universidad Nacional de Eduación a Distancia]. Pero una cosa es la enseñanza presencial y otra la enseñanza a distancia. La presencial no debe verse relegada aprovechando esta situación para devaluar la docencia que se imparte.

También hay que señalar aspectos positivos. Las personas han avanzado de manera velocísima para lo que hubiéramos avanzado en otra circunstancia. Yo no utilizaba de manera habitual las plataformas online para la docencia. Todos nos hemos hecho bastante duchos en la materia, tanto en la universidad como en la enseñanza secundaria. Hay que valorar la capacidad de adaptación, no toda la que nos hubiera gustado, pero le pondría un notable.

“Sin ayudas públicas las entidades bancarias no podrían sostenerse ni una semana”

P: Durante su estancia como concejal en el Ayuntamiento de Madrid estuvo realizando su tesis doctoral sobre la crisis financiera y la necesidad de una banca pública. ¿A qué conclusiones ha llegado, aunque aún no la ha finalizado?

R: La tesis espero finalizarla durante este otoño. Lo que abordo en la investigación es la dependencia estructural de las ayudas públicas que tiene la banca. En concreto, me centro en el estudio de las entidades de depósito en España en los últimos 40 años. Lo que espero hacer público pronto es la demostración, con datos oficiales, de que la rentabilidad de estas entidades está directamente ligada a esas ayudas públicas.

Muchas veces la gente tiende a hablar de que se prestan dichas ayudas solamente cuando se produce una inyección millonaria como la de Bankia. Eso por descontado. También son ayudas de este tipo las que está concediendo el Banco Central Europeo a medio y largo plazo, las famosas TLTRO [préstamos condicionados a largo plazo], que son operaciones de crédito a la banca en condiciones tan concesionales como que no solo no pagan intereses, sino que les pagamos intereses por dejarles dinero. Lógicamente, ese tipo de fondos son utilizados para que las entidades puedan hacer negocio.

Esas ayudas públicas serían parecidas a la situación de que en una cafetería al final del día se pasara el BCE y dijera: “¿cuántos cafés habéis dejado de servir por la COVID-19? Los que no habéis servido los pago yo”. Son ayudas públicas descomunales. Los datos son palmarios para todo el que lo quiera ver. Sin ayudas públicas las entidades bancarias no podrían sostenerse ni una semana. Algunos pensamos que dentro no del análisis marxista, sino no del propio análisis capitalista el que pone el dinero es el propietario. Por ello, al ser dinero público debiéramos tener la propiedad.

P: Usted fue vicepresidente de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid desde 2015 a 2017. ¿Si siguiera ostentando ese cargo no mejoraría la red de transportes fletando más trenes y autobuses o mejorando las condiciones laborales del sector? Máxime teniendo en cuenta la emergencia sanitaria.

R: Lo he criticado en público. No solamente fui vicepresidente de la EMT. Fui miembro del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, organismo que no es municipal sino regional y une a los ayuntamientos más importantes de la Comunidad de Madrid. El Ayuntamiento de Madrid, lógicamente por su peso tiene presencia en el Consorcio, que era mi caso. Es el “club” al que pertenecen las distintas Administraciones Públicas para prestar el servicio de transporte, incluida también la propia Administración central con RENFE.

Si algo hice durante esos tres años en los que estuve en el Consorcio al tiempo que era concejal fue defender a muerte que el servicio público había que potenciarlo y que había que incrementar las frecuencias de paso. Lo que me decían en ese momento PP y Ciudadanos era que cuando había determinadas líneas que tenían poco uso, había que retirar frecuencias. Para poder estimular el uso del transporte público no puedes poner frecuencias de paso de 30 minutos porque si no la gente no lo utilizará. El proceso es el contrario: pon autobuses vacíos, pon muchas frecuencias y ya verás cómo la gente opta por el servicio público en vez coger el coche. Quienes demonizan la actuación desde lo público no me hicieron precisamente mucho caso.

En la actualidad, con una pandemia como la que existe y además con el aire que tenemos en Madrid, que incluso ha mejorado porque hay menos uso de los vehículos privados, tenemos una amenaza de multa de la Comisión Europea porque nuestros índices de dióxido de nitrógeno son disparatados y muy negativos.

“Las medidas que adoptamos en el Gobierno con Madrid Central eran demasiado leves”

P: A ese respecto, usted no estuvo presente en el Gobierno municipal cuando se implantó Madrid Central.  No obstante, desde hace un tiempo, el alcalde Martínez-Almeida ha impulsado el plan Madrid 360…

R: No ha hecho ningún cambio más allá de cambiarle el nombre. El planteamiento ha suavizado algunas medidas que son perversas desde el punto de vista de que pudieran acceder vehículos contaminantes al centro de Madrid. Mi crítica incluso a las medidas que adoptamos nosotros en el Gobierno es que las medidas eran demasiado leves.

Desde el ayuntamiento, habría que actuar con más contundencia y apostar por cierres de perímetros, pero no sólo por la M-30 ¿acaso tienen más derecho a respirar aire más puro los que viven en el centro que los que viven en la periferia de Madrid? Para eso hace falta tener una actuación coordinada de las Administraciones y en este caso, tiene un peso muy importante la Comunidad de Madrid que durante estos cuatro años pasados se negó a aumentar las frecuencias. Y es en este punto cuando, ahora en plena pandemia, se habla de que no hemos sido capaces de preverlo a mí se me eriza el pelo al pensar cuanto tiempo llevan advirtiendo los profesionales sanitarios de los riesgos que un aire contaminado conlleva para la salud de los ciudadanos.

¿Debemos llegar a tener enormes enfermedades para que actuemos? Creo que es esencial potenciar toda la red de servicios públicos y ahí incluyo Cercanías Renfe – que tampoco está para tirar cohetes, es un tema estatal. La vertebración territorial del Estado ha primado el desarrollo vía AVE en detrimento de los trenes regionales, que es algo que evita que se vacíe todavía más la España vaciada. Es imprescindible que funcione bien lo local para que funcione lo estatal, que el transporte público sea un servicio de todos.

P: ¿Qué es lo más difícil de dedicarse a la política?

R: Yo no le veo nada negativo. Para mí es una pasión. Hacer política no es trabajar en política. Los únicos años en los que he trabajado profesionalmente han sido los 4 años de cargo público. El resto del tiempo he estado implicado en política siempre, casi desde que tengo uso de razón. Lo he hecho además de todas mis actividades. Estás dispuesto a ello cuando el servicio público es un tema vocacional y quieres mejorar la sociedad en la que vives. Yo he hecho política ayudando a rehabilitar a gente para salir de la heroína. También cuando he estado en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, cuando he denunciado los casos de corrupción o cuando ahora echo una mano para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. Todo eso es hacer política en muy diferentes vertientes.

Es verdad que a nadie le gustan las amenazas, en mi caso particular tampoco [entre risas]. Más allá de que yo sea muy inconsciente y no me las crea. Que me amenacen de muerte, me pinchen las ruedas del coche o que me denuncie Villarejo y el PP no es nada apetecible. Entiendo que cuando haces política y te pones del lado de la gente, estimulas las reacciones contrarias de quienes no quieren que cambien las cosas. No los considero elementos que desincentiven la participación política. Todo eso jamás me ha quitado el sueño ni me lo va a quitar.

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2 Comentarios

  1. Buenisimos artículos con las preguntas adecuadas. Las respuestas y la exposición de ideas y hechos de Carlos Schez. Mato, demuestran que es una persona y un profesional honesto y valiente
    absolutamente necesario .

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