Pedro Sánchez ha articulado un discurso lleno de propuestas dirigiéndose a la “derecha retrógrada”
La primera mañana de la sesión ha estado marcada por la bronca entre Sánchez y la bancada popular. La Presidenta del Congreso ha tenido que pedir “seriedad y respeto” tras las interrupciones de los diputados situados a la derecha del hemiciclo.
En un clima caldeado en las calles por las manifestaciones que vienen sucediéndose en los últimos días, convocadas por el Partido Popular y asociaciones vinculadas a Vox, Pedro Sánchez iniciaba su discurso de investidura con un alegato a la Constitución y a la democracia y afirmó que las elecciones del 23J se celebraron con “todas las garantías constitucionales”. Salvo sorpresa mayúscula, el candidato socialista saldrá investido mañana como Presidente del Gobierno con 179 votos a favor. “A quienes se han manifestado de manera pacífica les muestro mi respeto y reconocimiento”, empezaba el candidato.
Sánchez mostró su compromiso con el pueblo ucraniano y reiteró que “hay que seguir defendiendo a Ucrania del régimen de Putin”. Además, no quiso perder la oportunidad de mandar un mensaje a Oriente Próximo. “Exigimos el alto el fuego inmediato de Israel sobre Gaza”. También garantizó que uno de los objetivos del futuro Gobierno va a ser “el reconocimiento del Estado palestino”.
Alboroto con la derecha y futuras medidas
Girando su vista hacia la derecha, Sánchez aseguró que un gobierno de coalición entre PP y Vox supondría un retorno al pasado por su “incapacidad de gestionar lo público” y por seguir “dogmas económicos trasnochados”. Algo que, continuó el socialista, ya se vio en Inglaterra con “el descalabro de Liz Truss”. Pedro Sánchez fue muy duro con los pactos del Partido Popular. “Pudieron seguir la línea de Von der Leyen, Macron o Tusk, pero bendijeron a la ultraderecha y les abrieron las puertas con cinco gobiernos autonómicos”. Asimismo, tendía la mano para un futuro pacto de Estado. “Hoy es más necesario que nunca un pacto de Estado por las personas LGTBI”.
A medida que Sánchez construía su discurso, “las derechas retrógradas no resuelven problemas, pero son eficaces en propagar odio”, algunos diputados se quejaban entre gritos y murmullos, “que te vayas”. El aspirante a la reelección fue claro a la hora de lidiar con la oposición. “El único muro eficaz contra las políticas de la ultraderecha ha sido el gobierno de coalición”.

Sánchez empezó a desvelar cuales serían los principales propósitos del nuevo ejecutivo. Así, se “quieren alcanzar dos metas: tener más y mejores empleos y que el poder adquisitivo crezca”. La aprobación de un nuevo Estatuto del Trabajador que establecerá 37’5 horas laborales a la semana y el teletrabajo siempre que sea posible. Además, pretende extender la bajada del IVA en los alimentos hasta junio de 2024 e implantar la gratuidad del transporte público para jóvenes, desempleados y personas discapacitadas desde el 1 de enero.
Continuando con el paquete de medidas manifestó que una de sus prioridades es “mejorar el acceso a la vivienda” y el “impulso de la transición ecológica”. Por otro lado, avanzó la aprobación de una Ley de Derecho Culturales y la revalorización de las pensiones conforme al IPC. Sánchez fue muy claro en materia de impuestos. “Mientras nosotros gobernemos los que tienen más van a pagar más que el resto”; y plantó cara a los gobiernos autonómicos “Por cada euro que un gobierno reaccionario retire contra la violencia de género, dedicaremos 10”.
El candidato certificó “la unidad de España por la vía del diálogo, el perdón y el entendimiento” y rechazó la fórmula usada por el Partido Popular en 2017. “La receta del PP condujo al desastre en Cataluña”. De esta forma se apoyó en la amnistía como objeto normalizador de la sociedad catalana. “En el nombre de España, en defensa de la concordia entre españoles, vamos a conceder una amnistía a las personas encausadas durante el procés catalán”. Con todo el tablero dispuesto para ser electo nuevamente Presidente del Gobierno sostuvo que “con estas circunstancias toca hacer de la necesidad virtud” y concluyó lanzando un dardo a la derecha y ultraderecha. “El problema con el PP y Vox no es la amnistía; es que no aceptan el resultado del 23J”.

