El Sindicato de Inquilinas de Madrid lleva a cabo su labor para acabar con el rentismo
Este equipo ha tenido la oportunidad de entrevistar al portavoz del sindicato, Carlos Castillo, el cual nos ha explicado un poco más a fondo el trabajo que realizan todas estas personas.
El sindicato desde dentro
En primer lugar, comentó el origen del sindicato. Este nació en mayo de 2017 a partir de un grupo de personas que ya habían participado en otros colectivos de lucha por la vivienda como la Plataforma de afectados por la hipoteca. Explica como ya en esos años el alquiler y el rentismo era un negocio. Además, había muchas personas expulsadas de sus viviendas.
P: ¿Qué objetivos queréis conseguir a corto y largo plazo?
R: Los objetivos del sindicato son organizar a todas las personas inquilinas dentro de la Comunidad de Madrid para acabar con el rentismo. Consideramos que es un sistema parasitario por el cual los rentistas y fondos de inversión detraen una fuerza de trabajo y de economía de las personas que vivimos de alquiler.
Por eso, nuestro objetivo a corto plazo podría ser organizarnos para ir consiguiendo cada vez más fuerza y más discurso público. Mientras que, a largo plazo sería acabar con el rentismo. De esta forma, evitar que nos roben el dinero de los trabajadores y trabajadoras para dárselo a una clase que se enriquece con el mismo.
La situación en España
P: ¿Cómo creéis que se está planteando en España el tema de la vivienda? ¿Qué diferencias hay con Europa?
R: La comparación de las políticas de vivienda entre España y los países europeos es un temazo. Aquí, el propietarismo es un sistema que se viene integrando desde los años sesenta y en el cual la oferta de vivienda en alquiler es menor que en otros países. Al igual que la oferta de vivienda pública, que es casi ridícula en comparación con otros países. Esto genera un clima en el cual los fondos de inversión y los grandes inversores han fijado el ojo en este país para invertir en vivienda con la intención de enriquecerse detrayendo cuentas de la población que vive en alquiler. Por todo esto, se ha generado un clima perfecto para la especulación y para el retroceso de personas inquilinas, de ahí, nuestra lucha.
P: ¿Qué pensáis del último caso mediático que hemos tenido en España como es la Casa Orsola y qué papel debería asumir el gobierno?
R: La casa Orsola es un claro caso de que si nos organizamos y luchamos, se pueden conseguir logros. Estos vecinos han pasado de ser completamente expulsados de su vivienda a poner esa reivindicación en la agenda mediática hasta el punto de que el Ayuntamiento de Barcelona ha tenido que actuar y comprar el edificio.
Es una victoria clara del Sindicat de Llogateres de Cataluña, sin embargo, se queda con un sabor agridulce. Esto se debe a que el Ayuntamiento ha tenido que comprar el edificio por un precio superior al que lo había comprado el especulador. En estos casos, hay que seguir presionando para llevar a cabo las modificaciones que sean necesarias y que las viviendas se queden para los vecinos.

La solución al problema de la vivienda
P: ¿Cómo puede colaborar la población para ayudar en la mejora de la situación de la vivienda?
R: La población puede colaborar de muchas formas. Lo más importante es conocer el problema e integrarse en los sindicatos de inquilinas y en las asambleas de lucha por la vivienda para poner este tema en las agendas políticas y mediáticas. También, si por falta de tiempo no pudieran optar a esta opción, se podrían afiliar al Sindicato y pagar una cuota. Sin embargo, creo que lo más importante es la participación política y la toma de conciencia para trabajar por un cambio real.

