Esta organización apuesta por la protección de los fondos marinos, haciendo partícipe a todos los públicos interesados, sobre todo a niños y personas con discapacidad.
Para remontarnos a su creación, debemos conocer primero a Antonio Márquez, su presidente que tras pasar por Canal Sur, crear su propia empresa Azul Media de documentales sociopolíticos y hacer un curso de cinematografía submarina, realiza un voluntariado en el que decide que debe fundar una ONG que una su pasión por el mar y actividades en las que pueda participar todo aquel interesado por colaborar por una buena causa. Es así como, en 2005, fundó Oceánidas.
Ésta empezó a tomar forma con un curso de buceo para jóvenes con síndrome de Down, que acabaría en documental, para normalizar el mundo de la discapacidad y demostrar que ni las familias preocupadas ni la sociedad pueden limitar la diversión de estos jóvenes. Luego, surgen otros proyectos como la red de vigilantes marinos para la defensa y apoyo a nuestras aguas más cercanas. Es más, a esta iniciativa de limpieza de las aguas, se han unido desde asociaciones hasta colegios. En sus dos limpiezas al año, en junio y septiembre, y sus otras puntuales, se siguen los mismos pasos. Primero se selecciona un lugar, luego los buceadores recogen con redecillas los residuos y los niños realizan talleres sobre micro plásticos, y finalmente se caracterizan estos restos para acabar en sus respectivos contenedores. Respecto a las redecillas usadas por los buceadores, éstas están hechas por mujeres rederas que recogen redes usadas y las reparan, aportando su granito de arena a la causa y recuperando este oficio tradicional.

Cabe destacar algunos de los restos encontrados en estas actividades. En puertos deportivos es donde más residuos pesados se encuentran, en puertos pesqueros abundan los neumáticos y en playas plástico, vidrio, colillas, etc. Como curiosidad, es interesante mencionar que durante los primeros años del coronavirus se hallaban sobre todo mascarillas quirúrgicas y ahora el elemento protagonista en la mayoría de las limpiezas son los famosos vapers.
Sin embargo, esta organización tiene un plan con una empresa en Valencia que tritura el plástico y, con otras empresas, fabrican barcos para ponerlos en colegios públicos de Gandía para hacer talleres sobre el cuidado del medio marino. Y por si fuese poco, también tiene un acuerdo con la empresa Nueva Pescanova para que por cada kilo de residuos recogido se reparta un kilo de comida a familias que lo necesiten.
Los medios de comunicación tienen un papel fundamental en el cambio
El impacto mediático ha marcado un antes y un después en la concienciación por el medio ambiente. Por eso, además de ofrecer información por su página web y redes sociales, el equipo de esta ONG concede charlas en escuelas con imágenes y objetos ubicados en las playas cercanas a cada centro, para así sensibilizar a los niños sobre el cuidado de nuestras costas. Y además, presenta a todos los públicos la existencia de una app llamada marloba que tiene la función de caracterizar los residuos encontrados y visualizar datos de otras asociaciones del mismo ámbito.
No cabe duda que el objetivo principal de este proyecto se basa en el bienestar de nuestras aguas, y sobre todo de la fauna marina. Debemos llevar un consumo responsable y ser amables con nuestros paisajes porque cada pequeño gesto es significativo para un gran cambio.


