Lo que tienen que decir

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Hace 12 años Rachel Crandall Cocker eligió el 31 de marzo para conmemorar el Día de la Visibilidad Trans. Rachel tenía solo 8 años cuando descubrió que no se identificaba con su género, pero el Michigan de 1966 era demasiado hostil para una niña trans y tuvo que ocultarlo durante 28 años. Desde que reconoce abiertamente su identidad se dedica a ayudar a que otras personas también puedan hacerlo.

En 2009 su fundación decretó el 31 de marzo el Día de la Visibilidad Trans para ayudar a crear conciencia y a dar voz a las personas trans. Un puñado de testimonios retratan la realidad de los jóvenes trans en el mundo actual.

Gabi cumple 25 años este verano y 5 en tratamiento hormonal. Vive en Canarias y le encanta hacer deporte. En un vídeo casero que grabaron sus padres cuando él todavía era pequeño su madre le preguntó por su nombre y él dijo “Me llamo David”. “Cuando vas desarrollándote la realidad te pega en toda la cara y ves que quieras o no hay diferencias claras entre niños y niñas y a veces se me hacía duro porque yo quería ser como los demás niños”.

Nunca le dio demasiada importancia, porque tampoco conocía a personas que pudieran servirle de referente. Cuando ya tenía 19 años, vio un vídeo en Youtube de un chico explicando su transición y empezó a comprender cosas de él mismo que todavía no sabía. Ese mismo año comenzó a informarse más sobre el tema, consiguió “ponerle nombre” a eso que le pasaba y decidió empezar a hormonarse. ” Quería ver los cambios como la barba, la redistribución de la grasa en patrones masculinos, el poder ganar masa muscular como los chicos…”. Su cuerpo es ahora mucho más parecido a aquel con el que soñaba hace cinco años.

Hace tres semanas Gabi subió un vídeo a Tik Tok en el que denunciaba la doble moral de la sociedad con respecto a las personas trans. El vídeo se viralizó casi al momento y cuenta ya con más de 35 mil visitas.

Durante años supo lo que es ser leído como una mujer y en el momento en el que transicionó fue para él como subir de nivel. “A mí se me tiene por un hombre independientemente de lo que tenga o no entre las piernas. Un hombre cis hetero nunca se acostaría conmigo… ¿Por qué hay esa doble ética con respecto a las mujeres trans?”

Para Gabi no fue fácil subir este vídeo a sus redes sociales y tener que exponerse a los comentarios de desconocidos, pero cree que es necesario viralizar este tipo de contenidos para ir poco a poco abriendo la mente de las personas.

Bell piensa igual y por eso utiliza su cuenta de Tik Tok para visibilizar su realidad y la de todas las personas trans en Francia, país en el que vive actualmente. En uno de sus videos contestaba a un hombre que decía que no conocer que la persona con la que mantienes relaciones sexuales es trans debería ser considerado violación. Desde que publicó su opinión sobre el tema no ha dejado de recibir comentarios tránsfobos día tras día. “En ese vídeo tengo 701 comentarios de los cuales 4 deben ser positivos”.

Bell | Fuente: Instagram

“Quiero salir con una mujer que haya nacido mujer”, “¿Y si quiero hijos biológicos?” ,“Pero sigue siento un hombre en su cabeza” son algunos de los comentarios que recibe cada día. Bell asocia todos estos comentarios a la desinformación y cree que es todavía mayor en Francia que en España.

Hace cerca de un año que Bell empezó a considerarse persona no binaria. En sus 21 años nunca llegó a sentirse mujer del todo. Siempre le habían impuesto ciertas cosas “porque era chica” pero a la vez tenía que escuchar muchas veces que le llamaran “marimacho”, cuya palabra en francés es garçon manqué, que significa literalmente chico fallido. “Llegué a la conclusión de que no tengo ese sentimiento de hombre o mujer. ¿Oscila? ¿Es una mezcla de ambos?».

A veces piensa que por haber tardado tanto en darse cuenta no puede sentirse legítimamente no binario, pero reconoce que hay una falta de conocimiento sobre ello. “Es un tema complicado del que no nos explican nada de pequeños, así que crecemos creyendo algo y luego hay que hacer borrón y cuenta nueva”.

Además, existe mucha falta de conocimiento sobre el tema, cuando Bell confiesa que es no binario, la gente normalmente ha oído hablar de ello pero no saben mucho más y tiene que escuchar multitud de veces frases como “Si no eres ni un hombre ni una mujer, ¿qué eres? ¿un helicóptero?”.

Incluso dentro de “entornos que son seguros para las personas trans no se incluye igual a las personas no binarias y a veces hasta desde el movimiento LGTB o feminista se les ridiculiza” reconoce Iría. “Me parece esencial visibilizarlo y no sólo no se hace sino que además hay un entorno muy hostil hacia ello».

Iria también tiene 21 años, es una chica trans y comenzó a conocer las realidades LGTBI muy tarde pero desde entonces participa activamente a favor del colectivo. “Creo que hay mucha confusión en torno a qué somos las personas trans, al tema de los pronombres, muy poco conocimiento sobre la vulnerabilidad económica que muchas sufrimos”. Reconoce que hay mucho desconocimiento, y no solo entre la gente mayor, sino también entre las nuevas generaciones.

Iria nació en un lugar donde apenas hay personas homosexuales y ninguna representación del resto de identidades. “No tuve referentes ni gente que me aconsejase o me diese pistas de por dónde iban los tiros hasta que no lo tuve claro yo misma. No me conocía lo suficiente como para saber que lo que no encajaba en mí era mi género y no mi sexualidad”. Durante unos años se definió como bisexual y fue muy difícil encontrar la identidad con la que se siente cómoda, la de mujer trans, tuvo que crearse su propia identidad sin tener referentes externos que pudieran ayudarla.

Se dio cuenta de ello cuando tenía 18 años y estaba a punto de mudarse a Madrid a estudiar, donde sigue viviendo todavía. Desde entonces vive como Iria en Madrid, donde pudo salir del armario y vivir plenamente y sigue con su vida anterior en su pueblo natal donde nadie sabe nada porque cree que no sería comprendida.

Leo sí que salió del armario con su familia, pero no lo aceptaron y creen que por mucho que cambie su imagen, seguirá siendo una mujer. “Quiero pensar que no es que existan prejuicios si no que hay mucha desinformación y que como no se educa en la diversidad sexual todo lo que se sale de la norma asusta y entiendo en parte el miedo que pueden sentir los padres por lo que puedan decir a su hijo o a su hija, pero es peor que tu hijo se acueste deseando no haber nacido porque no encaja en el mundo”.

Con sus amigos ha sido todo mucho más fácil y ha recibido mucho más apoyo. “Este año salí del armario con mis amigas de la universidad y me empezaron a tratar en masculino, soy muy afortunado de tener ese apoyo”.

Leo | Fuente: Leo

Con tan solo tres años, Leo ya no entendía por qué biológicamente no tenía pene, no le parecía justo y le decía a su madre que de mayor se operaría y sería un chico y ella solo se reía. Poco a poco fue olvidando esto, pero nunca dejó de desear que su vida fuera como esas películas en las que se cambian el cuerpo por error y así despertarse de la noche a la mañana siendo un chico.

Igual que Gabi conoció la realidad trans a través de un vídeo de Youtube, Leo lo hizo gracias a Twitter, donde coincidió con varios chicos trans que le ayudaron a cuestionarse ciertas cosas y a darse cuenta de que no estaba solo y que era normal sentirse así.

Para él, el problema es vivir en un pueblo lo suficientemente pequeño como para que todos se conozcan de oídas y “donde todo el mundo te juzga y no hay ninguna persona de referencia trans. Hay mucha mentalidad cerrada en sitios así”. Leo estudia historia del arte y sueña con salir de su pueblo, trabajar en un museo y comenzar con su transición.

Elecé también vive en una ciudad pequeña pero más abierta en la que encontró a un grupo de personas LGBT que le ayudó a descubrir que no le pasaba nada malo y que había más personas así. A raíz de este grupo empezaron a aumentar las personas que decidían salir del armario en su ciudad. “Al final tener referentes ayuda mucho y más cuando son gente a la que puedes acercarte y hablar”.

“Realmente nunca me he sentido representado con el binarismo de género. Siempre supe que no soy una chica y que me siento más cercano y cómodo quizás a lo que se entiende como hombre pero tampoco me siento representado por ello. Siempre he dicho que soy una persona a la que le gustan las personas, mi propia creación».

Cuando salió del armario, la mayoría de sus amigos eran LGBT y “nunca hubo un mal gesto o algo desagradable, fue todo muy natural, como quien se levanta al día siguiente y le apetece ponerse una camiseta negra en vez de blanca”. Con su familia el proceso fue distinto, por desconocimiento, pero siempre han querido que sea feliz y le han apoyado en todo el proceso.

Elecé | Fuente: Instagram

Desde que se lo contó a sus padres entró en la Unidad de Tratamiento e Identidad de Género (UTIGPA) y gracias a tener amigos ya en pleno proceso, pudo saber más al respecto y adelantar el proceso. Al año ya estaba con hormonas y acaba de someterse a una mastectomía gracias al apoyo económico de sus padres. Ahora está pensando en dejar las hormonas, pues le gustaría tener la oportunidad de gestar su propio bebé en un futuro.

En el aspecto legal, Elecé ha conseguido cambiar su nombre del DNI y puede que en mayo consiga cambiar el sexo, pero si saliera adelante la ley Trans podría incluirse como no binario. Y es que en la actualidad sigue habiendo muchos problemas legales en este sentido, por ejemplo, el cambio de sexo en el DNI a hombre para Elecé llevaría asociada la creencia de que tiene pene y, por tanto, no podría pedir cita en su ginecólogo sin tener que hacer papeleo previo.

Si hubiera nueva ley, mejoraría mucho la situación del colectivo ya que reivindica “los derechos básicos de las personas trans sin tener que pasar por juicios médicos y psicológicos que además llevan años de esperas y hormonas” afirma Elecé. Sin embargo, la ley es insuficiente, como recuerda Iría: “Yo suscribo todo lo que dice la ley pero me parecen insuficientes las medidas en el ámbito de relaciones laborales y mercado de trabajo. Y sobre todo creo que el no binarismo se debería recoger y que habría que eliminar la mención del sexo en los documentos de identidad”.

Gabi, Bell, Iría, Leo y Elecé coinciden en que es necesario seguir visibilizando la realidad de las personas trans. Muchas veces se oculta su realidad, no se deja que sean ellos los que hablen o se tiende a hablar de ellos como un único ente cuando el colectivo es extremadamente diverso. Las personas trans siguen siendo un grupo muy vulnerable en todo el mundo y queda mucho camino por recorrer para que nadie les discrimine ni se les siga negando sus derechos básicos.  

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