La polaca es la número 1 del mundo, mientras que las estadísticas empiezan a presentarla como candidata a marcar una era en esta superficie
6-0, 6-2 derrotó ayer Iga Świątek a la norteamericana Bernarda Pera en la segunda ronda del WTA 1000 de Roma. En nada ha afectado a la polaca el cansancio de una de las finales más agónicas de la WTA el pasado domingo. La diestra ha despachado a una nueva víctima en apenas hora y cuarto, reafirmando su idilio con la tierra batida, algo que los datos avalan.
2019 fue la primera temporada que Iga disputó como profesional en el circuito WTA. Desde entonces, acumula un 88,2% de triunfos en tierra batida, que aumenta hasta un 93,8% en las últimas 52 semanas, líder indiscutible en esa clasificación.

A pesar de la evidencia, no deja de ser relevante que la propia estrella polaca lo confirme: «la tierra batida es mi superficie favorita», pues no olvida su progresión como júnior en esta superficie, independientemente de la época del año y a pesar de la escasa tradición tenística en Polonia.
¿Es pronto para hablar de idilio?
El tenis es un deporte muy dado a exaltaciones tempranas, pues al público le encanta la sensación de descubrir una nueva promesa. Con Iga no es así pues, más que de un descubrimiento prematuro, estamos hablando de una realidad.
Si en nuestro país faltaba alguien por descubrir a ‘1ga’, el domingo se terminaron todas las dudas. El triunfo de la polaca sobre Aryna Sabalenka en el WTA 1000 de Madrid la resarció de la derrota, en la misma ronda, de la temporada pasada. En esta ocasión, la polaca recibía el título de manos de Garbiñe Muguruza.
A pesar de que la polaca está acostumbrada a victorias aplastantes -como la de ayer- sobre polvo de ladrillo, partidos como el de la Caja Mágica muestran esa madurez necesaria en momentos clave para una jugadora que ha llegado a la final en el 55% de los torneos que ha disputado en tierra batida.
Y cuando su mayor idilio es con Roland Garros, sobran las palabras. Iga ha jugado cinco ediciones de este Grand Slam, conquistándolo en tres ocasiones y ofreciendo un 93,3% de triunfos en suelo parisino. Por si lo están pensando, Rafael Nadal tiene un 96,6% de victorias en 18 participaciones.
Iga no solo gana en los datos
Los números ayudan a comprender las tendencias en el mundo del deporte, pero no lo convierten en una ciencia exacta. Świątek también presenta una alta fiabilidad contra sus principales rivales en tierra batida, una superficie que no carece, precisamente, de talento en la WTA.

Elena Rybakina, actual número 4 del mundo, es otra de las tenistas que buscan desafiar el dominio de la polaca en esta superficie, algo que consiguió en Stuttgart hace unas semanas. Mientras que su rival en Madrid, Aryna Sabalenka, solo pudo vencerla en aquella final de 2023 de cinco encuentros en tierra batida.
Los datos tampoco sirvieron en aquel 2020 pandémico donde una joven de 19 años logró su primer Roland Garros de una forma sorprendente, pues venía de caer en primera ronda del WTA 1000 de Roma -que ya ha conquistado en dos ocasiones- y terminó el Grand Slam parisino sin ceder un solo set y consiguiendo el 75% de los juegos disputados.
En aquel momento era la 54 del mundo, siendo la jugadora peor posicionada en conquistar un grande, y desde entonces ha ganado 58 partidos -siete títulos- y solo ha perdido seis encuentros.
París, objetivo doble
Iga Świątek ya ha conquistado todos los grandes títulos que existen en la tierra batida de la WTA: Roland Garros, el Masters 1000 de Roma y el Mutua Madrid Open, pero tiene entre ceja y ceja un reto que eternizaría su leyenda: los Juegos Olímpicos de París.

Ya en septiembre dejaba clara su postura ante la cita olímpica en una entrevista con Eurosport: «París 2024 es una prioridad», algo que le viene de familia, pues su padre, Tomasz Świątek estuvo compitiendo en Seúl 1988 en la modalidad de remo.
Pero es que su pupila hizo lo propio en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires, en 2018, donde fue eliminada en cuartos de final por la francesa Clara Burel. Desde luego, la situación ha cambiado y, si nada se tuerce, Iga regresará a París como favorita a todo.

