Felipe VI llegó al poder para renovar la imagen de la corona y alejar de ella los escándalos que acechaban a su familia
El 19 de junio de 2014, Felipe VI era proclamado Rey de España ante las Cortes Generales. El ya Rey juró cumplir con las funciones que se le atribuían en la Constitución española de 1978, guardar y hacer guardar las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas. Así, se hizo efectiva la abdicación de su padre, Don Juan Carlos I, tras entrar en vigor la Ley Orgánica, por la que se hacía realidad la abdicación.
Felipe VI sucedió a su padre con el objetivo de renovar y limpiar la imagen de la Corona. El final del reinado de Don Juan Carlos I se veía empañado por escándalos que le salpicaban a él y a su familia (el caso Nòos, los problemas de salud del rey y su relación con Corinna Larsen).
Por esta razón, Felipe VI, cuando empezó su reinado, se rodeó de nuevos nombres y se alejó de muchos otros, que ensuciaban la Jefatura de Estado. No obstante, esto supuso alejar a personas de su familia, como a su hermana, la Infanta Cristina, imputada en el caso Nòos.

El caso de corrupción que salpica a la hermana del Rey
El caso Nòos, también conocido como caso Urdangarin, fue el motivo principal por el que Felipe VI tuvo que apartar a su hermana, la Infanta Cristina, y a sus sobrinos de la Corte. Esto provocó diferencias dentro de la familia, que ha día de hoy siguen permanentes.
Iñaki Urdangarin, cuñado por ese entonces de Felipe VI, era presidente del Instituto Nòos, fundación <<sin ánimo de lucro>>. La Fiscalía Anticorrupción presentó cargos contra él y su socio, Diego Torres, de malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales. Por esto fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión, e ingreso en la cárcel de Brieva (Ávila).
El caso Nòos se abrió, definitivamente, en 2010. Fue el diario El País el que encontró un documento de un presupuesto sospechoso de un evento internacional que organizó el Instituto Nòos. Urdangarín, quien llevaba la gestión, persuadió a varias administraciones públicas para firmar acuerdos con el instituto (supuestamente sin ánimo de lucro). En esos acuerdos se establecían trabajos que nunca se hicieron y presupuestos que alcanzaron los 5.800.000 euros provenientes de administraciones públicas.
En 2011, la Infanta Cristina decide no viajar a España en Navidad. Fue la Reina Sofía, su madre, quien visitó a su hija y a su yerno a Washington D.C. El 24 de diciembre, en el tradicional discurso navideño, Don Juan Carlos señaló que «la justicia es igual para todos», por lo que «cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley».
El juez José Castro imputó a la Infanta Cristina por un delito de blanqueo de capitales. La empresa Aizzon, de la que ella era copropietaria, recibió más de un millón de euros del Instituto Nòos.
Una caída que desencadenó en escándalo
El 14 de abril de 2012, el Rey se fue del país y ese mismo día tuvo que ser trasladado de urgencias desde Botsuana, tras sufrir una caída y fracturarse la cadera. En el vuelo del traslado Corinna Larsen, mujer 26 años menor que él, y su hijo acompañaban a un dolorido rey. El plan inicial era que el avión hiciera escala en Ginebra para dejarla a ella y a su hijo. Sin embargo, el plan se truncó y le acompañaron a España.
Corinna abandonó Madrid al día siguiente. Era en el exterior donde el Rey emérito y la mujer se veían, hasta que en 2014 se dejaron de ver. El motivo de la ruptura era una infidelidad por parte de Don Juan Carlos, que por aquel entonces tenía 72 años.
Pilar Eyre, en la revista Lecturas, explicó el inicio del romance. En 2004 Juan Carlos I aceptó la invitación del duque de Westminster para participar en una cacería organizada por Corinna. «Se enamoraron en el acto», señaló la periodista. Desde ese momento, ambos empezaron una relación, que acabó de manera fatídica y que continúa en los juzgados.
Operaciones sin fin
Ese 14 de abril comenzaron las numerosas intervenciones, que acechaban a su cadera. Meses después, en noviembre, con el rostro hinchado y rojo, Don Juan Carlos I anunció en la Cumbre Iberoamericana de Cádiz que volvería <<a pasar por el taller>>, bromeó el rey.
En septiembre de 2013 confirmó la severa infección en la prótesis de la cadera izquierda. Esta última operación fue un éxito, tanto es así que no ha tenido que volver a pasar por quirófano.
Intentó recuperar las ovaciones de la sociedad española, pero los abucheos seguían por las nuevas noticias sobre el caso Nòos, en el que su hija estaba imputada.
El 6 de enero de 2014 fue el día detonante para plantearse su abdicación. En su discurso en la Pascua Militar se equivocó varias veces y se mostró fatigado.
¿Posible reconciliación entre padre e hijo?
La relación entre Don Juan Carlos I y Felipe VI se fracturó, desde que este último es Rey, aunque en estos últimos momentos ha habido un acercamiento.
Las críticas le llovían al rey emérito por la vida que llevaba y sus relaciones extramatrimoniales. En 2020 decidió salir de España y se instaló en Abu Dabi (Emiratos Árabes).
Durante estos años ha habido pocos encuentros entre padre e hijo. Sin embargo, el rey Felipe VI se despidió de su padre con un abrazo tras el funeral del rey Constantino II de Grecia, hermano de la reina Sofía de España.
El rey Felipe VI empieza a querer tener a su padre cerca, quien todavía vive en la capital de Emiratos Árabes. Esto podría suponer que la reconciliación entre padre e hijo fuera cercana.


