La familia real británica se prepara para una nueva cita histórica tras el fallecimiento de la reina Isabel II
El próximo 6 de mayo Reino Unido será testigo de la esperada coronación, valorada entre 60 y 100 millones de euros, del rey Carlos III y su esposa Camila Parker. Esta será llevada a cabo por un servicio religioso compuesto por seis etapas: reconocimiento, juramento, unción, investidura, entronización y homenaje, y se prevé que dure tres días.
Poco después de la finalización de los 77 años de reinado de Isabel II, Inglaterra acogerá el acto solemne de su hijo en una celebración repleta de estilo propio, pero que no ha sido muy bien vista por los más tradicionales.
Una ruptura con lo antiguo
Las modas cambian constantemente, y más si hablamos de casi un siglo después. El monarca tiene previsto marcar tendencia, frente a sus predecesores, a base de «pequeños detalles»:
- Una cabalgata notablemente corta, en comparación con la de su difunta madre. La ruta del desfile será de dos kilómetros, entre el palacio de Buckingham y la abadía de Westminster, dando un único rodeo.
- Unos actos menos «extravagantes».
- El uso del óleo vegano para la unción. Es aquí donde veremos la pieza más antigua utilizada en la celebración; se trata de una cuchara de 1100 en la que se volcará dicho aceite, consagrado en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.
- La exención de elementos calificados como «poco éticos», como el gris ámbar.
- La vajilla conmemorativa será de un azul intenso, para acentuar la masculinidad, ya que Gran Bretaña tiene su primer rey varón en siete décadas.
- Carlos lucirá la corona de San Eduardo, al igual que su madre en 1953. Después portará la del Estado imperial a la salida de la abadía, como símbolo del poder conferido. Por su parte, Camila será igualmente coronada y llevará la corona de la reina María de Teck, abuela de Isabel II.
Un rey trending topic
Carlos III y la reina consorte Camila romperán con la tradición, nuevamente, y no tienen previsto viajar en la carroza ‘Gold State’, de 260 años, hasta la Abadía. Solo la usarán para su regreso a palacio. Así es como los soberanos han tomado la decisión de ir en la ‘Diamond Jubilee’.
Además, Buckingham ha creado un emoji oficial inspirado en la corona de Eduardo, ya mencionada, del siglo XVII. Este pretende colarse en las tendencias de todo el mundo.
A special emoji for the Coronation has gone live today! The emoji, based on St Edward’s Crown, will appear when any of the following hashtags are used: #Coronation#CoronationConcert#TheBigHelpout#CoronationWeekend#CoronationBigLunch pic.twitter.com/ueHOpkNn6M
— The Royal Family (@RoyalFamily) April 9, 2023
El enfado aristocrático marca el acto
Resultan escasas las oportunidades en las que la aristocracia británica luce sus ropajes de coronación, heredados de generación en generación y calificados de «tesoros». Se entiende de esta forma el conflicto generado por Carlos III, quien ha optado por romper con más de cinco siglos de tradición prohibiéndoles ponérselos en su coronación.
Según informa el periódico Telegraph, eso llevará que los nobles porten trajes oscuros, en vez de sus coronas y emblemáticas capas de armiño. Sin embargo, los únicos aristócratas que «tendrán permiso» para vestirse como sus antepasados serán aquellos (pocos) que desempeñen algún papel oficial en la jornada.
Aparte, tal y como menciona el Telegraph, solo asistirán 20 aristócratas con título hereditario a la ceremonia de coronación, mientras que a la de la reina Isabel II fueron invitados más de 900. Este hecho también se hace notar en el malestar de la nobleza, relacionándolo el diario con la reforma que hizo el parlamento británico en 1999, cuando quedó eliminado el derecho de cientos de aristócratas a tener un asiento hereditario en la Cámara de los Lores.
La ausencia más comentada
Estos últimos días solo se habla de la lista de invitados, entre los que encontramos más de 2000, pero de alguna forma era inevitable atender a la familia Sussex.
La exactriz Meghan Markle ha decidido quedarse en su casa de Montecito, en California, mientras que su marido, el príncipe Harry, sí que estará a punto en Londres para la coronación de su padre.
La duquesa de Sussex ha centrado sus motivos en la sombra de racismo que venían denunciando años atrás. A pesar de ello, nunca se supo quién fue el responsable de ese comentario tan popular sobre el color de piel del bebé.
En la misma línea, desde que el monarca estableció la fecha del esperado acto, los duques eran conscientes de que coincidiría con el cuarto cumpleaños de Archie, por lo que uno de ellos, al menos, debía permanecer con él.


