Ya han pasado cuatro semanas desde que la cantante actuó en nuestro país, sin embargo, su estancia sigue acaparando titulares
«So tell me everything is not about me, but what if it is?«. Esta letra de la canción Who’s Afraid of Little Old Me, perteneciente al último álbum de estudio de Taylor Swift, The Tortured Poets Department, podría ser la banda sonora perfecta para esta situación.
Los dos conciertos celebrados el pasado mes de mayo en el Santiago Bernabéu acapararon las miradas de muchas personas, y como consecuencia, generaron un elevado número de críticas en muchos casos cuestionables.
Sin embargo, lo que nadie se esperaba es que tantos días después de estos eventos, Taylor Swift contiuara siendo tema de conversación, y no solamente de sus seguidores. Recientemente, volvió a ocupar los titulares debido a las sanciones que iba a recibir la promotora a causa del exceso de ruido registrado.
No obstante, esta noticia no es del todo precisa, pues el ayuntamiento no solamente ha multado a los promotores de la americana. El mal aislamiento del nuevo estadio del Real Madrid ha causado penalizaciones a los promotores de todos los conciertos que allí se han celebrado. Esta medida también afectaría al evento celebrado días previos en el que actuó Ana Mena, el concierto celebrado una semana después por Duki, y en caso de que no se reformase de manera inminente podría llegar a afectar a Luis Miguel, Karol G o Aitana.
La tendencia de posicionar a Taylor Swift como centro de todo lo negativo relacionado con el concierto no es sorprendente. Tanto el equipo de la cantante como sus seguidores e incluso ella misma tuvieron intensas semanas de cobertura mediática previas al evento. Semanas en las que los titulares apuntaban a un tono más «ofensivo» que «informativo» en gran cantidad de casos.
Una de las peores partes de todo esto fue recibida por los Swifties, nombre con el que son conocidos los seguidores de la cantante de Pensilvania. Muchos medios de comunicación se encargaron de ridiculizar su emoción ante la ocasión. «Delirio», «exageración», «locas», «ridículo», «sin vida»… fueron algunos de los comentarios que se dejaron entrever en algunos de los medios de comunicación nacionales.

¿Cómo comenzó? Taylor Swift y su anuncio más esperado
El pasado 20 de junio de 2023, Taylor Swift anunció en sus redes sociales las fechas de la esperada parte Europea del Eras Tour. En principio, España tenía una única fecha confirmada, el 30 de mayo en el renovado Santiago Bernabéu.
Este anuncio fue recibido con gran expectativa por las fanáticas de este lado del charco, quienes llevaban mucho tiempo esperando y especulando. En el caso de España, tal y como posteriormente indicó Taylor durante sus conciertos en la capital, llevaba más de 12 años sin venir a nuestro país.
Inicialmente, el anuncio no generó mucha crítica. Sin embargo, ante el anuncio de segundas y terceras fechas en otras ciudades, Madrid mantenía una sola fecha programada. Los Swifties comenzaron a hacer una masiva reclamación y se encontraron con un partido de fútbol que se interponía entre su deseo y la realidad.
El equipo de la cantante consiguió obtener una segunda fecha, aunque no una tercera como en el caso de otras ciudades, a cambio de tener que aplazar un partido de fútbol. Esta decisión ya despertó el malestar de algunos futboleros que temían que esta decisión pudiera llegar «a perjudicarles».
Finalmente, todo siguió su curso, los conciertos se celebraron y el escenario fue rápidamente desmantelado para instaurar una pantalla gigante y que los madridistas pudieran ver el partido que tanta preocupación había causado ante el anuncio de la segunda fecha. Pero otra vez, la profecía de Swift en Guilty as sin se cumplió: «They’re gonna crucify me anyway».
La llegada de Taylor Swift a Madrid
La anterior cita de la cantante fue en Lisboa, por lo que los camiones llegaron rápidamente a la capital madrileña. Dichos camiones contenían todo lo necesario para la celebración de los conciertos, desde el escenario hasta el merchandising que sería vendido posteriormente.
El ayuntamiento de Madrid, consciente de la magnitud del evento, aseguró que se haría todo lo posible para que no perjudicase a los habitantes de la ciudad. Sin embargo, coordinar la llegada de aproximadamente 100 camiones en total y teniendo que acceder a una de las zonas más céntricas de la ciudad resultó ser una complicada tarea, responsabilidad que recayó en las autoridades madrileñas.
Por su parte, intentaron poner salvoconductos para que la movilidad pudiese continuar «con cierta normalidad» y permitir a los niños de los colegios cercanos acudir a sus clases. Sin embargo, no todo podía fluir con normalidad, las autoridades no pudieron prevenir todo lo que verdaderamente iba a acabar implicando, algo que molestó a vecinos y cibernautas.
¿A quién culpar? ¿Al ayuntamiento por no prever todas las repercusiones? ¿A las instituciones por haber permitido la construcción de un estadio con posibilidad musical en el centro? ¡No! La culpa fue atribuida popularmente a Taylor Swift y de los Swifties.
La llegada de la cantante fue objeto de criticas. Como es habitual, llegó el mismo día 29 de mayo cerca de las 14:30 en su jet privado, escoltada por su seguridad privada hasta coches blindados, con escolta adicional de la policía nacional para prevenir incidentes.
No podemos ignorar la realidad: todos sabemos acerca de la contaminación que supone el uso de aviones privados. Un aspecto generalmente inadvertido por la prensa es que la cantante, consciente de esta situación, ha tomado medidas comprado el doble de créditos de carbono de los necesarios para compensar las emisiones de su jet, buscando mitigar la contaminación.
Los Swifties
La «Taylormanía», una palabra que resonó con gran fuerza durante esas semanas. Mientras algunos lo hacían desde la información y el respeto, muchos otros se encargaron de usarlo en un tono que llegó a molestar a algunos de los asistentes.
Quizá el momento que desató una ola de críticas hacia los seguidores españoles de la cantante vino con el anuncio de una de ellas ante las medidas que había decidido tomar para no perder su sitio en el concierto.
Desde ese momento, la pregunta de «¿Vas a ponerte pañales para esta noche?» se repitió reiteradamente en las entrevistas que se encargaron de cubrir el evento y conversar con los fanáticos allí presentes.

Pero las críticas llegaban también de fuera de Madrid; las redes sociales, especialmente X (antiguo Twitter), se llenaron de comentarios despectivos riéndose de aquellas personas que intercambiaban sus pulseras y se preparaban con brillos para ir al concierto esa misma noche.
El concierto comenzó sin incidentes y algunos usuarios compartieron su felicidad al haber escuchado sus canciones favoritas. Sin embargo, los internautas y algunos periodistas parecieron no estar en sintonía con los Swifties y se abrieron las noticias con frases siguiendo la tendencia general despectiva. Irónicamente, cuando se compartieron vídeos similares en conciertos de otros artistas como Duki o Bruce Springsteen las reacciones han sido bastante diferentes.
«El jefe sigue siendo el jefe», «Hay cosas que se deben ver en la vida»… y una larga lista de frases que elogiaron el espectáculo ofrecido por los anteriores cantantes, en marcado contraste con las emitidas durante el Eras Tour. Esto ha abierto un debate público en la red social X. Los usuarios han criticado que estos comentarios dependen del género de la mayoría de los asistentes o de si el cantante es hombre o mujer.

«I’m so sick of running as fast as I can, wondering if I’d get there quicker if I was a man», tal cual refiere la cantante en su canción The Man (Lover, 2019), ha sido la conclusión a la que se ha podido llegar después de todo lo vivido en redes sociales.
«Los días D», 29 y 30 de mayo
No todo quedó atrás cuando la cantante salió al escenario interpretado Miss Americana & The Heartbreak Prince. Como se ha mencionado al principio del artículo, el nuevo estadio del Real Madrid tiene problemas de aislamiento, lo que hace que los conciertos se oigan a gran volumen fuera del recinto.
Esta situación, evidentemente, molestó a los vecinos de las proximidades del barrio de Chamartín. Aunque aquí se evidenció una clara división de opiniones entre los internautas, no fue lo único por lo que se criticó a la cantante, su equipo y seguidores durante esos días.
Además del caos generado por la llegada de los conciertos y el ruido que se pudo ocasionar, hubo otro elemento que molestó enormemente a ciertos vecinos fueron los Swifties. Cabe destacar que esos días fueron particularmente calurosos, haciendo que en determinadas zonas de la cola la presencia del sol fuese un constante.
Ciertos asisentes, con la intención de no tener posteriores problemas de insolaciones o deshidratación, fueron a resguardarse del sol a algunos portales de la zona. Esto llevó a incómodas situaciones de las que fueron testigos periodistas que se encontraban por la zona, como fue el caso del reportero de los 40, Karin Herrero.
A pesar del entendible malestar generado por la falta de descanso y las posibles incomodidades que se hayan producido en las inmediaciones, se debiera de haber mantenido un equilibrio entre la crítica, los verdaderos responsables y aquellas condiciones incontrolables que aumentaron la tensión contenida.
Una semana después, se celebró otro concierto multitudinario en el que los seguidores, momentos antes de la apertura de puertas comenzaron a arrojar diversos objetos y comida, además de insultos aleatorios a diferentes personas, incluyendo a Taylor Swift, quien se encontraba ya fuera de España actuando en Edinburgo.
Curiosamente, esta noticia fue escasamente reportada, hecho bastante peculiar que causó gran indignación entre los Swifties.
Si Taylor se fue, ¿qué ha pasado?
La concentración de más de 120.000 personas trajó diversas consecuencias.
En el lado negativo, sucedió lo que a nadie sorprendió, hubo un notable aumento de casos de SARS-Cov-2, más conocido como Covid-19. Durante esas semanas, la tendencia se encontraba a la alza debido a la época primaveral, razón que causaba que muchas personas lo confundieran con síntomas propios de la alergia y de la congestión.
La parada en Madrid no fue la única que causó este auge de contagios. En sus conciertos de París y Lisboa también se registraron posteriormente casos de asistentes contagiados, algo que se mantuvo posteriormente en su concierto de Lyon.
Mirando el otro lado de la balanza, la presencia de tantas personas supuso a la capital 10 millones de euros de beneficios por cada concierto en hostelería, con un gasto promedio por persona de 280 euros. Debido a la hora de finalización de los conciertos, muchas personas optaron por pasar la noche en Madrid, dejando una ocupación hotelera del 90%.
Ella fue la primera gran estrella internacional en ignagurar el nuevo Santiago Bernabéu, eso es innegable. Sin embargo, ser una de las personas más conocidas del mundo conlleva una exposición a las masas y a sus críticas. Cada acción de la cantante se analiza por millones de personas, demostrando su enorme influencia.
No obstante, es triste que este acontecimiento de relevancia para la ciudad y el país, poniendo España como tendencia en las redes sociales esas dos noches, haya venido acompañado de una gran oleada de críticas y hostilidad injustificada hacia los seguidores y el equipo de la cantante.

