Pandemias ocultas en el hielo

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Fuente: Pixabay

Virus y bacterias han convivido con la especie humana desde el surgimiento de ésta última hace unas cuantas decenas de miles de años. Pero, ¿qué ocurriría si de repente nos exponemos a virus y bacterias que han estado sepultados en hielo durante miles de años? ¿Nuevas pandemias? ¿Mayor resistencia a antibióticos? El ártico se derrite y estamos empezando a conocer especies microbianas que vivieron durante los albores de la humanidad de las que no tenemos registros. Y sí, podrían infectarnos. Una vez más la Ciencia obliga a la ficción a ponerse más creativa.

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El ártico se derrite

Hoy 22 de abril es el Día de la Tierra y no es sorpresa para nadie que nos encontramos en medio de una crisis climática. El cambio del clima se hace cada vez más evidente. Se derriten los polos y como consecuencia sube el nivel del mar. Sin embargo, la descongelación de estas extensiones de hielo también podría traer consigo otro tipo de consecuencias que hasta ahora no teníamos en cuenta.

El permafrost, que es esa capa de hielo permanente de los polos, se está derritiendo a velocidades descontroladas según el último informe del Panel Intergubernamental del cambio climático (IPCC). Hecho que antes no sucedía, ya que este pedazo gigante de agua congelada se mantenía en forma de hielo hasta en verano. Esto quiere decir, que desde su formación, esa capa de hielo no se ha descongelado nunca. Por consiguiente, los microbios que se encontraban en el ambiente, en granos de arena o en el agua quedaron ahí atrapados.

El ártico. En gris el hielo que se derrite en verano y en blanco el hielo permanente durante todo el año | Fuente: Wikimedia commons

Cuanto más aumenta la temperatura del planeta nos exponemos a capas de permafrost cada vez más antiguas. Según Jean-Michel Claverie, profesor de Genómica y Bioinformática del Colegio de Medicina de Aix-Marseille, «el permafrost es un muy buen conservante de microbios y virus, porque es frío, no contiene oxígeno y es oscuro».

Casos documentados

En Siberia, zona ártica por excelencia, ya se están empezando a documentar rebrotes que siguen este patrón de descongelación de patógenos. Es bastante conocido el caso de 2016. Ese año, durante una ola de calor, se descongelaron cadáveres de renos que murieron hacía casi un siglo. Su muerte fue debida al ántrax, enfermedad causada por una bacteria llamada Bacillus anthracis. Esta bacteria recuperó su capacidad infectiva una vez deshelada, ya que se encontraba en estado de latencia, y se fltró en aguas y consumibles humanos. Este rebrote se cobró un niño fallecido y 20 infectados.

Reno | Fuente: Flickr

No solo eso, sino que en Siberia también se han encontrado indicios de enfermedades de varios siglos atrás como la peste bubónica, la gripe española o la viruela. Aunque estos casos siberianos solo obedezcan a pequeñas olas de calor muy puntuales, estos hechos nos revelan los futuros escenarios potencialmente posibles si el cambio climático se ve tan acelerado como lo está siendo ahora.

Para estudiar más en profundidad los patógenos que podríamos encontrar en las zonas que están por descongelarse, el equipo de Claveire consiguió «revivir» dos virus gigantes (Pithovirus sibericum y Mollivirus sibericum) congelados en el ártico, que recuperaron su capacidad infectiva rápidamente. Además científicos de la NASA consiguieron también «revivir» bacterias que llevaban congeladas en Alaska desde hace 32 mil años. Durante esa época, los mamuts aún poblaban el planeta.

Otros científicos estadounidenses tomaron muestras del permafrost de la meseta tibetana. Este equipo se adentró a casi 7.000 metros de altura y tomó muestras de hielo que llevaba ahí sin descongelarse más de una docena de miles de años. Encontraron varias bacterias sin registrar y de 33 grupos de virus diferentes catalogados durante la expedición, 28 fueron también nuevos para la Ciencia.

Cultivos de bacterias en placa Petri | Fuente: Flickr

¿Tanto puede afectarnos?

Estos datos y artículos especializados publicados en medios científicos tan relevantes como Nature Communications o la SFAM (Society for Applied Microbiology) arrojan unas expectativas cuanto menos escalofriantes.

El permafrost del hemisferio norte abarca un cuarto del suelo de este y podríamos esperar desde «nuevas» bacterias resistentes a nuestros antibióticos modernos hasta virus mortales que nos lleven a pandemias más regularmente. De nuevo, según Claveire: «Si el patógeno no ha estado en contacto con los seres humanos durante mucho tiempo, el sistema inmunológico no estaría preparado, de modo que sí, eso podría ser peligroso

El ser humano siempre ha sabido cómo defenderse de los patógenos con los que ha convivido y que estemos aún en la Tierra como especie es prueba de ello. No obstante, ahí queda la posibilidad de que el hielo pueda jugarnos una mala pasada.

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