¿Cómo es posible que Once tenga poderes? ¿Qué es ese casco que suele llevar siempre y por qué va con el pelo corto? Vamos a repasar qué hay de ciencia y qué hay de ficción en uno de los buques insignia de Netflix.
Stranger Things lleva cosechando éxito tras éxito según vamos viendo pasar temporadas de la afamada serie. Y es que esta trama ambientada en los años 80 que narra las aventuras sobrenaturales de unos niños, ha conquistado los corazones de millones de espectadores. Sin duda su gran protagonista es Once, una niña con poderes psíquicos a la que le bastan segundos para acabar con monstruos y soldados soviéticos.
Al parecer durante los años 70 la madre de Once se ve sometida a ciertos experimentos con el Dr. Brenner estando embarazada. Esto provoca que Once adquiera cierta sensibilidad psíquica al nacer. Hay muchos televidentes que achacan sus poderes a la inducción de estos por parte del Dr. Brenner usando tecnología como el casco que siempre le hace llevar, pero nada más lejos de la realidad.
Este casco que ella suele llevar goza de cierta fama en el ámbito clínico y es que no es ni más ni menos que un electroencefalograma (EEG). Este aparato sirve para registrar la actividad eléctrica de las neuronas y es una herramienta muy útil para el diagnóstico de muchas enfermedades. Ya sean patologías degenerativas, tumorales, infecciosas o vasculares el EEG es capaz de darnos información sobre ellas. Es, por tanto, la única forma que tenemos de cuantificar la actividad de nuestro encéfalo.

El hecho de que Once siempre aparezca rapada y bañándose en agua con sal responde a la misma necesidad: la conductividad. Las señales eléctricas producidas por las neuronas son tan pequeñas que a parte de necesitar ser amplificadas, necesitan que la interfaz neurona-electrodo sea lo más conductora posible. Esto es, el pelo y el aire dificultan la conductividad de nuestras señales a cuantificar. Es por ello que eliminando el pelo y cambiando el medio de aire (alta resistividad eléctrica) a agua salina (más conductora) el EEG funciona mejor.
Tras la perorata científica cabe resaltar que el hecho de utilizar las ondas cerebrales para mover objetos varios se escapa del ámbito científico (al menos el actual) y juega con los encantamientos de la ficción que tanto gustan al género humano. Este superpoder que porta Once es llamado en el ámbito de las pseudociencias telequinesis. Esto consiste en influir en un sistema físico (normalmente mecánicamente) sin interacción física alguna. Es muy conocido el típico truco de doblar la cuchara con la mente.
Hoy por hoy ni siquiera hay estudios sobre la telequinesis, pero si es satisfactorio comprobar que la ciencia ficción se apropia de estos elementos científicos para potenciarlos y crear una atmósfera de pseudociencia telequinética que enganchan al espectador. Satisfactorio siempre y cuando el espectador lo tome como lo que es: ficción.

Por tanto, nuestro amigo el EEG no sirve para proporcionar poderes ni curar enfermedades, simplemente es una herramienta más (y muy potente) que sirve a especialistas médicos para diagnosticar enfermedades graves y que mejoran día a día la calidad de vida de las personas.


