Poco a poco, nos vamos mimetizando con la tecnología y esta nos ayuda a sobrevivir en ambientes y situaciones que son, cuanto menos, difíciles de superar. En el siglo XIX era impensable que un reloj te salvara de una taquicardia supraventicular. Ni siquiera se sabría de qué tipo de patología se trataba. En cambio, hoy hay relojes que tienen procesadores con la potencia necesaria para mandar un cohete a la luna.
Cada año desde 2018 podemos leer una o dos noticias contando cómo cierta persona aparentemente sana ha sido salvada de un ictus o algo parecido gracias a su Apple Watch. El año no es aleatorio y responde a la funcionalidad que la empresa de la manzana implementó en sus relojes ese mismo año: el estudio de la actividad cardíaca. Aunque no se cuenta con un estudio fidedigno para cuantificar el número de personas que ha sido salvado por estos dispositivos, sí es cierto que superan el millar con facilidad.
Aunque el estudio cardíaco realizado por el Apple Watch es muy limitado y solo es capaz de detectar cierto tipo específico de patologías, es útil. El dispositivo no puede hacer el famoso electrocardiograma. El electrocardiograma es el típico aparato que vemos que grafica las ondas del corazón, que pita de forma periódica y suele estar en las habitaciones de los hospitales. Esto limita mucho la capacidad de diagnóstico de nuestro reloj. Por ello, el estudio que realiza es el del ritmo del corazón. Que los latidos por minutos sean anómalos nos puede dar pistas de muchas patologías del corazón.

Si hay pocos latidos, nos encontramos ante una posible pérdida de conocimiento. Si la sangre no es bombeada adecuadamente y no llega al cerebro, este puede perder sus funciones. Por el contrario, si los latidos son exageradamente exacerbados, el reloj también lo puede detectar y nos puede ayudar a tratar otras patologías más graves. Avisar de forma prematura de estos accidentes cardiovasculares ayuda a un mejor tratamiento. Si pierdes el conocimiento y estás solo, es muy probable que aquello que te ocurre se agrave a medida que pasa el tiempo sin llamar a nadie. Incluso pudiendo llegar los escenarios menos deseados.
Sin embargo, para lo que podría ser realmente útil el uso de este artefacto es para la detección del ictus. Un ictus suele ser causado por un coágulo que normalmente pasa por el corazón y llega hasta el cerebro. El hecho de que este agente bloquee la corriente sanguínea que alimenta al corazón causa una necrosis del tejido nervioso. El caso es que este coágulo se suele detectar antes en el corazón y produce estas arritmias que el reloj puede detectar y se llaman fibrilación auricular. Se han visto casos donde los usuarios se encontraban de forma normal sin patologías previas y estos relojes inteligentes les han salvado la vida.

Poco a poco, los aparatos de uso diario ayudarán a salvar vidas. Desde casas domóticas que avisan a emergencias hasta chips en los smartphones que detectan accidentes de tráfico. La tecnología avanza y con ella nuestra especie. No obstante, hay que tomar estos avances como lo que son: detectores tempranos. Jamás una máquina podrá sustituir a un doctor, ¿o sí?


