Mary Wollstonecraft. Treinta y siete años de lucha por la igualdad

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La lucha por la igualdad entre sexos ha sido liderada durante años por mujeres inconformistas e idealistas. Gracias a ellas, hoy en día las mujeres podemos votar, tener una cuenta bancaria propia, emprender, divorciarnos o conducir. Una de estas mujeres fuertes que nunca tuvo miedo a desafiar las convicciones sociales fue Mary Wollstonecraft.

Mary Wollstonecraft creció en un ambiente violento. Su adolescencia fue marcada por el machismo y las mentiras, al igual que el matrimonio de sus padres. Es posible que esta, entre tantas injusticias misóginas, hicieran de ella a la luchadora que escribiría Vindicación de los derechos de la mujer, en 1792. La obra le convertiría en una de las mujeres más populares en la Europa de la época.

El desdén de un padre bebedor y jugador hizo que ni Mary ni ninguna de sus hermanas tuvieran la educación tradicional de la época. Esa dejadez hizo que su iniciativa y decisión por salir de ese ambiente y de labrarse su propio camino cada día tomaran más fuerza.

La joven comenzó a trabajar de todo lo que estuviera en su mano: dama de compañía, maestra e institutriz fueron algunas de sus ocupaciones, hasta que se topó con la literatura. Sus libros harían historia, al igual que ella. Salvó a su hermana del maltrato, convenciéndola de abandonar a su marido, y fundó una escuela para niñas que dirigió sin ninguna figura masculina. Ambos hechos fueron insólitos en la época.

Wollstonecraft era la segunda de cuatro hermanos. Tras escribir Vindicación de los derechos del hombre en menos de 30 días y conseguir una muy buena acogida entre los lectores, la escritora publicó Vindicación de los derechos de la mujer. En esta obra abogaba por la necesidad de la participación femenina en la política, y la urgencia de que la mujer pudiera ser independiente económicamente.

No es una sorpresa el odio que Mary Wollstonecraft recibió tras la publicación del escrito. Los más conservadores le apodaron «la hiena en faldas», pero nada de esto le detuvo ni modificó sus convicciones.

Una de las muchas novedades que introdujo en su obra fue el término «privilegio». Afirmaba que la supremacía ejercida por el hombre sobre la mujer no era algo natural; tal y como se trataba en el momento, sino que era un privilegio que debía ser abolido para alcanzar la igualdad.

Nadie mejor que ella comprendía lo que duele no poder desarrollar una vida profesional libre. Nadie mejor que ella comprendía la frustración de ver a una madre llorar tras una paliza de su marido. Sus vivencias personales la convirtieron en la persona indicada para desafiar un sistema misógino, injusto y desigual que minaba las posibilidades de millones de personas por no haber nacido hombres.

Mary Wollstonecraft falleció tras dar a luz a su hija Mary Shelley, conocida posteriormente por la autoría de Frankenstein. Tan solo necesitó 37 años para hacer historia y convertirse en una figura obligada al hablar del feminismo, de la igualdad, y de los derechos de las mujeres.

No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas

Mary Wollstonecraft

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