‘Destino: la saga Winx’, la tradición literaria visual de toda una generación

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Cuando se empieza una nueva vida, el futuro es aún más incierto y emocionante, pero ¿qué ocurre cuando a ese futuro lo condicionan secretos del pasado?

Visualiza esta imagen: tienes 10 años y estás en el salón, sentado en el suelo y pegado a la televisión. Acabas de llegar de la actividad extraescolar que menos te disgustaba y estás merendando un bocata de Nocilla (o Nutella, según tu preferencia). En la pantalla, Bloom se ha convertido en una versión oscura de sí misma y está a merced del villano que quiere hacerse con el Códice. Estás viendo el final de la segunda temporada de Winx Club, hipnotizado por esos colores chillones, la purpurina y las tramas amorosas y épicas dónde, sutilmente, te enseñan que la magia es la auténtica amistad. Eres feliz.

Un par de años más tarde, ya casi adolescente, esas tardes de bocadillo y Winx Club son un recuerdo lejano pero latente. Es diciembre y estás de camino al cine con tus amigos después de un examen de matemáticas porque tu amiga, llamémosla María, quiere ver la adaptación de una saga sobre vampiros que le apasiona. Exactamente: vas al estreno de Crepúsculo. Aún no eres consciente, pero tu vida está a punto de cambiar. Al salir del cine tu gusto por ese tipo de historias, un amor adolescente gótico y misterioso en un mundo de fantasía victoriana y/o urbana aumenta paulatinamente hasta que te has leído y visto todo lo habido y por haber.

El instituto acaba, comienza la vida real. Pasas por la universidad,  por un módulo, etc… Buscas trabajo, lo encuentras, vives tu vida de la mejor manera posible. El fanatismo por las historias derivadas de Crepúsculo y aquellas que vinieron antes que ella no ha disminuido, pero está dormitando en tu interior y, sin saberlo, un 22 de enero de 2021 abres Netflix y en portada ves Destino: la saga Winx. Has oído que la estrenarían, pero no querías prestarle mucha atención, pues aquellas tardes de recreo han quedado sepultadas bajo un mar de experiencias y realidad. Por suerte, no tienes mucho que hacer y decides darle al play. El sabor de la Nocilla (o Nutella), el olor de las palomitas recién hechas, la euforia de María al salir del cine, la seguridad de un mundo imaginario en la soledad de tu cuarto… Todo vuelve, y cuando te has dado cuenta los seis capítulos de la temporada han acabado y lo único que puedes decir es… «¿Ya?»

Una adaptación cliché

En el imaginario que he inventado hay una nostalgia y una experiencia personalizada y específica, pero la esencia se encuentra ahí. Aunque la serie sea una adaptación de los dibujos animados estrenados en 2004, la producción de Netflix coge la base primaria de la historia y la transforma hasta convertirlo en algo totalmente distinto.

El esquema es el mismo: Bloom (Abigail F. Cowen, conocida por su papel como Dorcas Night en Las escalofriantes aventuras de Sabrina) es una chica de dieciséis años que descubre que es un hada y se inscribe en Alfea, un instituto del Otro Mundo (lo que en la serie original se conocía como Dimensión mágica) para estudiar y aprender más sobre sí misma y sus poderes. En la escuela conocerá a un grupo de chicas cada cual más diferente y representante de una magia específica, con las que formará un grupo pintoresco unido por la amistad, y a la vez que buscará la verdad sobre sus orígenes mientras experimenta su primer amor. A esta búsqueda personal se le une un mal, envuelto en misterio y secretos, que acecha a la escuela y los habitantes del Mundo mágico.

The Fairies Test Their Enchanted Powers in Fate: The Winx Saga Trailer
Las Winx enfrentándose a un enemigo. | fuente: https://www.superherohype.com/tv/491838-the-fairies-test-their-enchanted-powers-in-fate-the-winx-saga-trailer

Tal y como dijo el propio creador, tanto de la serie original como de la adaptación, Iginio Straffi, Destino: la saga Winx es una reinterpretación oscura al más puro estilo «joven adulto». Sigue la estela ya vista en películas como Hermosas criaturas (2013), Fallen (2016) o la misma Crepúsculo (2018), y en series propias de Netflix como Locke and key (2020), de la que se espera su segunda temporada, o la ya finalizada Sabrina (2018-2020). Para darse cuenta de su intención solamente hace falta ver al cocreador de la producción, Brian Young, guionista y productor de Crónicas Vampíricas y Kyle Xy.

La marca Netflix

Dicho esto, la serie cumple su cometido a la perfección. Como se hablaba en el ya publicado artículo cuando el tráiler salió, tal y como podéis leer aquí, Destino: la saga Winx no iba a ser una adaptación fiel. Sin embargo, engloba de manera perfecta todos los clichés y tramas que una buena historia de fantasía adolescente que nace del fenómeno Crepúsculo debe tener. Nos encontramos con una Alfea transformada en un internado gótico; con historias de amor dónde las trabas son inesperadas y cada vez mayores; con una ambientación con unos colores oscuros y tenebrosos dónde parece que no existe el mediodía, solamente el amanecer y anochecer, y con un sinfín de elementos más que mezclados con las características de una serie propia de Netflix dan como resultado una temporada que no sorprende por ser mala y que no es tan buena como para ser alabada.

Esto último desde un punto objetivo. Desde un punto de vista subjetivo, déjame decirte que es magistral como la serie, presentando todos los tópicos ya vistos por activa y por pasiva, crea una atmósfera hipnótica. Sigue una línea de guion que simplemente sube hasta un último capítulo apoteósico con la rigurosa cutrez característica de este tipo de producto.

La serie es lo que es, una temporada corta y adictiva propia del sello Netflix que, cada vez más, subraya las tramas que parecen obligatorias en un programa para el público adolescente/ joven adulto en su plataforma, junto con unos (intentos) de mensajes contra el machismo, el sexismo y la homofobia. Aderezado todo con un espectáculo visual dónde no podían faltar actores normativos con mandíbulas que podrían cortar un trozo de jamón Cinco Jotas del grosor de un pañuelo de Hermès.

Algo que va más allá

¿Es esto algo negativo? Cómo ya he dicho, desde mi perspectiva personal, no. La serie no muestra ni ofrece nada que no haya avisado con antelación: al revés, va un poco más allá y consigue ser aun más de lo que se podría haber pretendido. Esto se debe a su vez al trabajo de todo el elenco. Hacen suyos a los personajes aportando a la serie y la ambientación esa aura de familiaridad y reconocimiento necesaria para conectar con el mundo que te están presentando y hacer que te importe lo que le pasa a cada uno de ellos, así como las relaciones que se forman o se rompen.

Fate: The Winx Saga" Film Locations in Real Life - Where Was Netflix's "Fate: The Winx Saga" Filmed?
Sky (Danny Griffin) y Riven (Freddie Thorp) entrenando. | Fuente:https://www.seventeen.com/celebrity/movies-tv/a35226926/where-is-fate-the-winx-saga-filmed-netflix/

 

En definitiva, Destino: la saga Winx es una serie muy disfrutable, entretenida, amigable, emotiva y emocionante que te hará volar por unas pocas horas y a la que te alegrará volver de vez en cuando para sentirte parte de la suite Winx.

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