‘El internado: Las Cumbres’, el intento de una nueva generación

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Una introducción a medio gas de una historia de terror con mucho potencial

Ha llovido mucho desde que Antena 3, semana tras semana, nos deleitara con un grupo de estudiantes encerrados en un internado. Un lugar donde, entre examen y apuntes, siempre había algún complot, secuestro y/o asesinato entre sus paredes. El internado (2007-2010) nos dejó con siete temporadas llenas de misterio y tensión, con algunos toques cómicos y románticos entre tanto drama. Pero, 11 años más tarde, las puertas de un nuevo internado se vuelven a abrir.

Laura Belloso, cocreadora y guionista del anterior internado y Luna, el misterio de Calenda (2012-2013), nos trae esta nueva serie. El punto de partida es el mismo esquema base de su antecesora, pero separándose de ella con nuevos personajes, tramas y enigmas.

Al llevar parte del mismo nombre y con un planteamiento inicial parecido, las comparaciones son inevitables. Sin embargo, sobre este tema simplemente comentaré que Las Cumbres funciona como serie independiente. Aun así, sigue manteniendo elementos, referencias y algunas marcas típicas de El internado que funcionan a la perfección y que a su vez suponen un disfrute para aquellos que han visto la serie original. Ahora, dicho esto, se confirma que no hace falta saber nada de El internado para disfrutar y enterarse en su totalidad de este nuevo producto.

Castigos ejemplares a caras nuevas

En este caso, Las Cumbres es un internado donde los casos perdidos de la sociedad, o aquellos hijos ignorados por sus padres, llegan a parar. La disciplina se pretende conseguir con mano dura, lo que incluye maltrato físico y psicológico. Así, en lo más alto y recóndito de una montaña, en un monasterio, nuestros protagonistas descubrirán que, si escapar de esos muros es difícil, sobrevivir lo será aún más.

En el reparto vemos caras conocidas y nuevos talentos como Asia Ortega (Más de 100 mentiras, Hasta el cielo), Albert Salazar (Los pájaros no vuelan de noche, Drama), Paula del Río (Cuerdas, La sombra de la ley), Carlos Acaide (Akemarropa), Daniela Rubio (La influencia, Presunto culpable) y Claudia Riera (Vis a Vis: El Oasis). Ellos darán vida, entre otros, al nuevo grupo de alumnos que estarán unidos por el misterio que envuelve al internado y que les afectará en diferente medida a todos.

Paul (Albert Salazar), Gonzalo Díez (Julio), Paz (Paula del Río) en una escena de la serie. | Fuente: fueradeseries.com

En el reparto adulto nos encontramos con Natalia Dicenta (Cásate conmigo, Maribel), Ramiro Blas (Vis a Vis, Blackwood), Mina El Hammani (Élite), quien ha cambiado el uniforme por un puesto de enseñanza en el opresivo internado, Joel Bosqued (Madres, Amor y vida, El accidente) y Alberto Amarilla (Fuga de cerebros, Imago Mortis) como miembros de la dirección y profesores del centro. Serán las piezas centrales en el rompecabezas que los alumnos deben resolver antes de que sea demasiado tarde.

¿Una premisa desaprovechada?

La serie cuenta con una fórmula para enganchar y engatusar a los admiradores tanto de la serie original, como producciones al estilo Pequeñas mentirosas Élite, y películas de terror tan conocidas como Insidious, Blackwood o Expediente Warren, entre otras.

Durante los ochos capítulos convergen dos aspectos: la trama sobre los adolescentes encerrados en un lugar de sumisión y maltrato en el que tienen que lidiar sobre temas tan humanos como el amor y la aceptación de uno mismo, y el elemento del terror. El centro se sitúa en un monasterio rodeado de un bosque lleno de leyendas tenebrosas y satánicas que van cobrando vida. La mezcla podría haber sido una serie llena de emoción y horror con un ritmo trepidante. Sin embargo, el resultado es una temporada casi vacía que meramente entretiene, sin dejar huella ninguna.

Si bien la mayoría de las historias son interesantes (aunque para los espectadores de su antecesora pueden resultar demasiado familiares), el desarrollo de las mismas se siente como una introducción continua capítulo tras capítulo. A esto se le añade revelaciones anticlimáticas que son, o bien predecibles, o no lo suficiente fuertes para logar el efecto deseado.

Las tramas (in)necesarias

Los personajes son la cara de la misma moneda. Cada uno tiene un cierto grado de profundidad aún no excavado ya que todos se presentan in media res. Esto da pie a que, por comentarios o referencias pasadas se rellenen huecos en la forma de ser y personalidad de estos. No obstante, la realidad es que en la mayoría de los casos se nos presenta lo que hay en pantalla. No hay más. De esta forma, en algunos casos, la empatía y la cercanía por el personaje se pierde casi del todo, sin llegar a desaparecer por completo gracias al carisma de los actores que los interpretan.

Si bien los personajes no son del todo planos, sus acciones y las situaciones en las que se encuentran entre los misterios y las desapariciones sí llegan a serlo. El lento desarrollo introductorio de las tramas principales se ven mezclados en un cliché amoroso tras otro, que en ciertas ocasiones llegan a ser irrelevantes. Sin embargo, esto se compensa con la introducción de un elemento característico clásico de la telenovela en un mar de componentes tan vistos en los productos de consumición audiovisual actuales.

Inés (Claudia Riera) y Amaia Torres (Asia Ortega) en una escena de la serie. |Fuente:noescinetodoloquereluce.com

No obstante, el argumento se ve envuelto en un bonito paquete. Una ambientación que invita a entrar en esta historia donde fábula y realidad se mezclan en una verdad aterradora. Más allá del aspecto lúgubre, fantasmagórico y gótico del internado y el bosque que lo rodea, la serie logra mostrar pinceladas que rememoran los cuentos de hadas. Desde Frozen, hasta Caperucita roja, pasando por La Bella y la Bestia, la serie acierta al representar y envolver a la audiencia en un paisaje de cuento digno de los Hermanos Grimm.

Continuará…

Así pues, El internado: Las Cumbres nos brinda una primera temporada que, si bien contiene ciertos factores que la hacen interesante y disfrutable, se pierde a la hora de explotar su potencial.

Ahora solo queda esperar su desarrollo en la ya confirmada segunda temporada. La oportunidad que, o bien hará que me tenga que resarcir de mis palabras, o se confirmará como una serie más, fácil y de consumo rápido, destacando únicamente la interpretación de algunos actores que por lo que parece les espera una gran carrera por delante.

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