Maratones vs distribución semanal, la evolución del consumo de las series

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Las series no son un producto nuevo y mucho menos exclusivo de la televisión. A lo largo de la historia hemos visto todo tipo de experimentos con este formato, ya sea en literatura, radio o televisión. Finalmente, el medio televisivo consiguió que las series se arraigaran en su soporte y poco a poco les fue dando forma. Hoy en día, ver una serie no es algo novedoso. Las nuevas posibilidades de consumo como el binge watching (atracón) propuesto por Netflix compiten con el tradicional consumo semanal que aún mantiene HBO o Disney +.

Las series en el tiempo

En un primer momento, las series se emitían semanalmente (algunas lo hacían de manera diaria), respondiendo a las necesidades de un aparato que congregaba a las familias a una determinada hora en el salón de los hogares. Quizá, el primer fenómeno serial vino de la mano de Twin Peaks (David Lynch, 1990), el misterio del asesinato de Laura Palmer mantuvo a los espectadores expectantes semana tras semana esperando el desenlace de la historia. No podían dejar de hablar de la serie al día siguiente de emisión en los trabajos, nacía así el water cooler syndrome, las charlas de oficina junto a la máquina de agua.

Fue en este preciso instante donde se pudo apreciar el verdadero poder de congregación de una serie de televisión. Más adelante, en 2004, se estrenó Lost, provocando un fenómeno de congregación y conversación muy similar al de Twin Peaks. Capítulo a capítulo, temporada a temporada, la serie siempre dejaba alguna pregunta en la cabeza del espectador, lo que mantenía el interés por ver semanalmente los episodios.

Lost fue estrenada en 2004 a través TVE en España | Fuente: espinof

Vemos cómo durante una buena época, el consumo de series de manera semanal era lo más normal entre los espectadores. Pero, con lo que no contaba nadie era con el surgimiento de Netflix. La plataforma fue la que contribuyó a popularizar el binge watching (atracón de visionado). La fórmula consistía en poner a disposición del usuario temporadas completas de las series. El primer producto original con el que comenzaron a explotar esta tendencia fue House of Cards, de hecho, su creador Beauu Willimon aseguró que: “nuestro objetivo es paralizar una porción de América durante un día”.

Esto fue el comienzo de una tendencia que marcó un antes y un después en la historia de las series. Amazon y Netflix se convirtieron en los dos referentes cuando hablamos de binge watching. Sin embargo, esto no quiere decir que el formato semanal haya desaparecido ni mucho menos, HBO, Disney +, Apple TV y la propia televisión aun hacen uso del viejo formato. HBO acumula a sus espaldas grandes éxitos semanales como Juego de Tronos, que supo tener a la audiencia enganchada al episodio semanal durante 8 temporadas. Disney + se estrenó con The Mandalorian y parece que le funcionó, porque ya hemos visto cómo Bruja Escarlata y Visión se publicaba también semanalmente.

Devorar vs saborear

El debate está servido, una vez los espectadores han probado las dos recetas, ellos son los que eligen con cuál se quedan. Se trata de dos formatos completamente opuestos y que traen consigo diferentes consecuencias. Si analizamos el binge watching, observamos cómo tiene mucho poder a la hora de generar un uso intensivo en la plataforma. Además, esto ha cambiado la forma de hacer las series, tanto en duración de los episodios como en las temporadas. Lo normal ha pasado de ser 20-22 episodios a 8-13 y su duración se ha visto reducida de la hora a los 45-50 minutos por lo general (siempre existen diversas variaciones).

Bruja Escarlata y Visión ha sido todo un acontecimiento semanal | Fuente @fotogramas

El binge nos ha dado el control sobre el contenido, mientras que el formato semanal nos ataba a un día. Ese control permite al usuario escoger el ritmo de consumo, “hace que el espectador se sienta empoderado”, asegura Elena Neira en su libro Streaming Wars. Este tipo de lanzamientos masivos, también, en buena parte obligan al usuario a consumir cuanto antes el producto, para evitar los tan temidos spoilers.

Penetración en la audiencia

Por lo general, los estrenos en bloque característicos de Netflix generan picos de conversación elevados, mucho más que la media de conversación de una serie que se emite semanalmente. Ahora bien, la conversación se tiende a apagar igual de rápido que se originó. Un gran ejemplo que se puede poner es la comparación de búsquedas en Google de Lupin (una miniserie estrenada en Netflix el 8 de enero) y Bruja Escarlata y Vision (la serie de Marvel estrenada en Disney + semanalmente)

Datos de las búsquedas en Google de Bruja Escarlata y Visión y de Lupin | Fuente: Google Trends

Si obviamos que ambas series van dirigidas a diferentes segmentos de la audiencia y no tienen nada que ver la una con la otra, podemos observar las dos tendencias. El binge watching de Lupin se produjo a los dos día de su estreno y poco a poco la conversación se fue disipando. Ahora bien, si vemos los picos de Bruja Escarlata y Visión, veremos cómo cada viernes aumentan de manera considerable las búsquedas. Un claro ejemplo de las consecuencias de los dos formatos.

En resumen, la realidad está en continuo cambio y la televisión es uno de los medios más convulsos. Las plataformas de streaming han llegado para quedarse y están preparadas para librar una guerra de contenidos entre ellas donde el espectador está en medio.

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