La chispa del fenómeno fan
El 23 de marzo de 2012 se estrenaba en cines la adaptación de la primera novela en la trilogía juvenil Los juegos del hambre. Es el inicio de una saga cinematográfica que se convertiría en un fenómeno mundial que sigue hoy en día.
«Éramos felices y no nos dábamos cuenta». Si se navega por Internet, las redes sociales y sus sucedáneos, esta oración aparece de vez cuando. Normalmente se refieren al recuerdo de un momento de la niñez o adolescencia en la que estabas tranquilo, sin problemas, haciendo zapping un sábado por la mañana viendo Zoey 101 o los dibujos que tocasen en ese momento. También, para algún acontecimiento épico de nuestra adolescencia generacional, como el estreno de Eclipse, tercera entrega de La saga Crepúsculo (2008-2012), o cualquier otro producto del fenómeno fan de la época.
No puedo hablar por todos, obviamente, sería algo irrespetuoso y egocéntrico, pero el indicar con esa afirmación que yo no era feliz cuando ponía un pie en el cine y sabía que iba a ver una de las mejores adaptaciones y películas de mi vida, es una falacia. Por supuesto que nos dábamos cuenta. La euforia de ver las primeras imágenes, las campañas de publicidad por y para nosotros, los actores y sus secretos, relaciones, etc. en primera plana en la Super Pop e Internet. Era el momento, era nuestro momento. Y, durante unos cuantos años, Hollywood y la industria sabía lo que hacía, y lo hacía bien.

Todo ello, por supuesto, hasta que empezaron a alargar y querer sacar más dinero, disminuyendo la calidad y dando por sentado la paciencia del espectador. Las películas dejaron de ser hechas por libros y empezar a dividirse por partes dentro de una misma novela, las adaptaciones empezaron a hacerse de menor calidad… Fue el auge y caída de un movimiento. Sin embargo, como todo movimiento artístico, nos quedaron joyas. Entre ellas… Los juegos del hambre (2012-2015).
El éxito de un fenómeno
En 2008 Scholactic Press publicó la primera parte de una primera trilogía escrita por Suzanne Collins, que en España podemos disfrutar gracias a Molino y la traducción de Pilar Ramírez. En 2009 Lionsgate Entertainment se hizo con los derechos y, producida con Color Force y la compañía de Nina Jacobson, con guion de la propia Collins y Gary Ross (Ocean’s 8, Pleasantville) se hizo historia.
Los libros eran un éxito antes de las películas, pero con su estreno se duplicó la venta. Hoy día se siguen sacando nuevas ediciones de la trilogía original, más la novela precuela que se publicó en 2020. Junto con Crepúsculo, es y fue la saga más famosa y rentable del fenómeno de aquellos años. Las críticas, si bien fueron bajando a partir de la tercera película, las de la primera y segunda fueron bastante altas, destacando el éxito de la segunda parte, que superó en 200 millones de dólares a la primera.
Pero, volviendo a la primera entrega, no es difícil adivinar del porqué de su éxito. La inspiración de la saga es un cóctel destinado a triunfar. Mitos griegos, Shakespeare, experiencia personal paterna militar, el entretenimiento televisivo del siglo XXI y el horror de la guerra, más la imaginación de la autora, hacen la combinación perfecta.
Lluvia de estrellas
Si pasamos a la adaptación nos encontramos con una trama, una ambientación, una puesta en escena, una dirección (Francis Lawrence, Agua para elefantes, Red Sparrow y Gary Ross) y un reparto que solo suma a lo que ya era un gran libro. Este montaje la convierte en lo mejor del cine, dentro de su género y características.

Entre su reparto nos encontramos a actores veteranos como Donald Sutherland (The Undoing, Don’t Look Now) en el papel del presidente Snow, Stanley Tucci (El diablo viste de Prada, The Lovely Bones) como el presentador Caesar Flickerman, Woody Harrelson (Bienvenidos a Zombieland, Ahora me ves…) interpretando a Haymitch, ganador de los juegos del Distrito 12, y Elizabeth Banks (Los ángeles de Charlie, Pitch Perfect) dando vida a Effie Trinket como la escolta de los tributos del Distrito 12.
Por otro lado, en los papeles protagonistas, tenemos a Josh Hutcherson (Un puente hacia Terabithia, Paquita Salas) como el tributo masculino del Distriro 12 y a Liam Hemsworth (La última canción, La modista) como el amigo especial de Katniss, Gale. Sin embargo, si algo hay que destacar en este aspecto es Jennifer Lawrence (Mother!, Joy) en su brillante actuación de Katniss Everdeen en la película que la dio a conocer. Todos ellos, juntos a los demás profesionales, hacen que la película se eleve.
Las joyas de la corona
Ahora, como podría seguir diez años hablando de lo magnífica que es la película, enumeraré diez escenas épicas que quedaron en las retinas de los espectadores y hacen que la cinta sea lo que es.
Si has llegado hasta aquí, sabrás la historia. Un mundo distópico. Un Estados Unidos llamado Panem, divido en distritos (12), donde el primero es el más rico y el duodécimo el más pobre. El Capitolio, la capital del país, donde viven el Presidente y secuaces, la sociedad más selecta. Un juego cada año. Dos tributos por distrito. 24 participantes en total que lucharán en una arena para conseguir la gloria eterna, una gloria manchada de sangre y culpa, cuyo pilar es un trauma que jamás desaparecerá.

No obstante, en los septuagésimos cuartos Juegos del hambre una cualquiera del Distrito 12 se presentará voluntaria…
1. «Me presento voluntaria»
Al inicio de la película, ya mareados del movimiento de cámara que representa el agobio y la fatiga de vivir en el distrito más pobre de Panem, tiene lugar la Cosecha. Ya presentadas rápida y eficazmente, las hermanas Everdeen están en sus puestos. Katniss con 16 años y Prim con 12, son candidatas como los demás jóvenes para participar en los juegos.
El lema de los juegos es «Que la suerte esté siempre de vuestra parte». Una gran ironía. Hasta que el gobierno que les hace matarse entre ellos no esté derrocado, la suerte no tiene nada que hacer, y menos en la familia Everdeen. En su primer año, Prim es elegida y, Katniss, por impulso y amor, se presenta voluntaria. Una elección, un tributo más, un peón en unos juegos mucho mayores, que acabará siendo la pieza clave, muy a su pesar. El drama, la tensión, la rapidez. Certera y efectiva, todo está en posición y tú eres un espectador más. Si hasta ahora no estabas prestando atención, lo harás.
2. «Él sabe lo que se hace»
Una vez terminada la Cosecha, Katniss y Peeta, el tributo masculino del distrito, están en el lujoso tren camino al Capitolio. Haymitch, mentor y ganador de los juegos en su año, va con ellos. Se presenta la dinámica entre ellos, cómo poco a poco se van conociendo e interaccionan. Vemos a una Katniss reservada y a un Peeta activo y hablador.
El ambiente es relajado, hablando de tácticas, experiencias, etc., podrían llegar a ser amigos, pero los juegos son letales. No solo hay que tener habilidades, hay que gustar para conseguir municiones, comida y medicamentos en la arena. Es en ese momento cuando Peeta, que se presentaba como un chico dulce, majo, que no duraría un día en campo de batalla, se mete al público en el bolsillo simplemente saludando a los habitantes. Katniss rehúsa de verse a sí misma como lo que quiere el Capitolio, un animal de zoo que va al matadero, pero Peeta lo acepta y lo hace suyo. Tan diferentes, pero con un mismo objetivo: ganar.

3. «Venga. Les encantará»
Siguiendo por la misma línea, Peeta suele ser el personaje que peor le cae al público. Aburrido, cobarde, pusilánime… Nada más lejos de la realidad. Nunca se queda claro si todo es premeditado, si él va probando y le sale bien o simplemente es que tiene la suerte del bonachón. No obstante, si algo es cierto es que las decisiones que toma al principio son vitales para la supervivencia de ambos. Si antes actuaba solo, en este caso sabe que necesita a Katniss. El objetivo es hacerse notar, que le vean, le quieran, les de pena verle sufrir, morir… Y una alianza mortal es lo más novedoso y rompedor que puede hacer en unos juegos que llevan siete décadas en activo.
A esta escena se le une la primera interacción visual entre el Presidente Snow y Katniss. Rodeados de llamas, cogidos de la mano, una chica que se ha presentado voluntaria… Muchos cambios en unos juegos planificados a la perfección. Sólo con una mirada, la tensión entre los dos, el miedo y el odio es palpable. La heroína y el posible interés romántico, mezclados con el resto, ante la mirada del villano. Todo lo que inspiró la saga en una simple escena, marcando todo lo que queda por venir.
4. «Esperanza»
Si en la anterior veíamos al presidente Snow dando inicio a la temporada de los juegos y dando la bienvenida a los tributos, en esta vemos un lado más íntimo. Se nos permite ver un poco su forma de pensar, a la vez que vemos lo inteligente y retorcido que puede ser. Él no inventó los juegos, pero sabe cómo mantenerlos.

En este momento se encuentra en una conversación con Seneca Crane (Wes Bentley, American Beauty, We Are Your Friends), Vigilante Jefe de los juegos. Actuando como un mentor lleno de paciencia adiestrando a su alumno, le pregunta a Seneca por qué hay un ganador. Podrían matar a 24 niños al azar y seguir con sus vidas. La esperanza es lo que hace que se pueda seguir. Un ganador, una vida llena de lujos. La gloria eterna. Quizás me pase a mí, quizás te pase a ti. Quizás todo esto acabe, pero mientras tanto alguien sale ganando.
Todo es una regañina elegante a Seneca para que deje de premiar la rebeldía de Katniss. La alegoría al fuego, que comienza con la ropa que llevan en la ceremonia inaugural, se establece aquí. Katniss es la chispa que hará arder la revolución. Lo que se habla y se pretende evitar en el jardín de Snow, el orden en medio del caos, no dejará de ser más que un eco en las llamas que vendrán.
5. «Porque ha venido conmigo»
Cuatro palabras que cambiaron el mundo. Es broma, pero no. Un plot twist, un giro de guion, como se quiera llamar, pero un pilar en la historia. El culmen de la novela juvenil por excelencia, añadiéndole el tono telenovelesco que la película y la novela necesitan.
El triángulo amoroso es uno de los elementos más importantes en las novelas juveniles de la época. Suzanne Collins logró hacerlo unilateral, añadiendo el elemento sorpresa. Es verdad que se había visto como Katniss y Peeta se conocían de antes. Ella se estaba muriendo de hambre y él le tiraba un pan. Una anécdota que se va desarrollando y gana importancia a lo largo de la historia, pero que hasta entonces era un misterio, ya medio desvelado. Sin embargo, aquí se observa otra jugada de Peeta, sincera o no, da inicio la narrativa de «los trágicos amantes del Distrito 12».
En la escena anterior a esta, en la película, Katniss se ve algo más espabilada ante las cámaras. Sabe que el público quiere a la chica en llamas, y se lo da. Sin embargo, se sigue viendo algo cohibida. El contraste entre ella y Peeta culmina en esas palabras, un punto de inflexión que define su relación y su futuro, para siempre.
6. «Si pudiera, apostaría por ti»
Esta escena, unida a la siguiente, son un antes y un después. Cinna (Lenny Kravitz, El mayordomo, Precious), el estilista de Katniss, le coloca el Sinsajo, su amuleto que luego se convertirá en símbolo de la revolución. Además, le da todo su apoyo, siendo la última buena acción y voluntad que vea antes de entrar en los juegos. Acto seguido, vemos la realidad de esa ficción. Hemos visto como se preparan, el lujo del Capitolio, el entrenamiento, entrevistas, alguna que otra acción icónica que nos ha desviado de lo que es realmente: un baño de sangre. Segundos después de una despedida llena de cariño, niños mueren a su alrededor. Los juegos han comenzado.

7. «¡Vete de aquí!»
Los juegos siguen y Kaniss se encuentra en un árbol. Se han forjado alianzas y entre los profesionales que llevan toda su vida preparándose para los juegos (aunque no de manera muy efectiva porque ni pueden subir a un árbol) se encuentra Peeta. Otro giro de guion que coloca, en este caso, a Peeta como un cobarde.
Sin embargo, otra coalición está a punto de formarse: Katniss y Rue (Amandla Stenberg, Everything, Everything, Mentes poderosas). Esta chica del Distrito 11, de la edad de la hermana de Katniss, le señala una colmena de avispas mutantes y Katniss aprovecha y corta la rama para que caiga encima de sus enemigos, quienes duermen. Varias cosas ocurren: una de las chicas muere y Katniss, a quien las avispas han picado, tiene visiones y vemos cómo su padre murió y su madre desconectó del mundo. También, vemos como Peeta le dice a Katniss que huya, afirmando que se había metido en la alianza como plan para ganar tiempo antes de que la cogieran y la matasen. Es una pista de que quizás no sea tan tonto como aparenta, y que todas sus decisiones ya comentadas sí fueron, al menos, algo planeadas e intencionadas.
Katniss ha matado, ha revivido un trauma del pasado y ha sido partícipe activa en los juegos, aliándose con un participante para matar a otra. Una combinación que muestra la esencia de todos los personajes que interactúan en ella y la influencia de lo que los juegos pueden cambiar a una persona, moldeando lo que podrán llegar a hacer en la futura batalla.
8. «¿Me cantas?»
La muerte de Rue. Si bien Katniss, por ahora, ha podido salvar a su hermana, no significa que la vida inocente de una chica no sea robada por el sistema. Es algo cruel y despiadado. No todos van a presentarse voluntarios por sus hermanas pequeñas, o hermanos. Menos el Capitolio, nadie está a salvo. Katniss mata al chico que mata a Rue. Es una cadena de sangre que no acaba hasta que sólo uno queda en pie. Pero si algo cambia en la muerte de Rue, es cómo actúa Katniss. Los tributos se asesinan, dejan los cuerpos para que se los lleven, puedes matar a alguien que ni has oído hablar. Katniss, en este caso no. Está con ella al final, le canta, le pone flores… Le prepara un funeral en vida.

Esto da lugar al saludo que se convertirá, junto al Sinsajo, en imagen de la revolución. El primer levantamiento ocurre justo después de ese momento. Sin querer, solo por bondad, cariño y respeto, Katniss ha levantado los cimientos para un cambio. Sin embargo, la vía del cambio no es el prado donde Rue yace hasta morir.
9. «… y tres»
Las bayas. El doble intento de suicidio de Katniss y Peeta. Un guiño rebelde a Romeo y Julieta. En la recta final, El Vigilante Jefe cambia una regla de los juegos: ahora dos tributos del mismo distrito pueden ganar. Por supuesto, cuando Katniss y Peeta llegan a la final y deben ser proclamados vencedores, la regla se revoca. Ahora uno de ellos debe matar al otro. Katniss podía haber matado a Peeta, irse otra vez a su casa a cuidar de su hermana y casarse con Gale. Sin embargo, todo lo que hemos ido viendo ha sido para saber que Katniss no lo haría. Prefiere morir antes que darle al Capitolio, a Snow, lo que quiere. Peeta es más ambiguo, está enamorado de ella, no hay maldad en él. No va a tocarla. Él va viendo sobre la marcha, pero su táctica no es mortal, es sentimental. Si sigue, seguirá con ella, tanto en la vida como en la muerte.
El peso de la situación recae en Seneca. Si mueren los dos, no hay ganador, no hay esperanza. Sin embargo, las bayas son el último eslabón en un engranaje que se ha ido forjando durante todos los juegos. Pequeñas modificaciones que se han ido viendo en las escenas clave. Todo ello ha dado lugar, como es de esperar, a lo que Snow temía, la chispa descontrolada. Nadie la ha apagado, la han avivado.
10. «Bonita insignia»
El final de la película, el final de una introducción con la suya propia, desarrollo y desenlace. Miradas sibilinas entre el villano, que corona a la heroína. Los dos son tan inteligentes como capaces. Sin embargo, antes uno de ellos no tenía ningún poder. Ahora tiene demasiado. Ella sabe que él lo sabe. Su insignia es signo de esa rebeldía. La verdad de los juegos de Katniss es que sólo acaban de empezar.

Así pues, después de estas diez escenas y el recorrido por los puntos clave de la historia, a los que se le añaden como he dicho anteriormente todos los elementos que la hacen una película en sí misma, puedo decir que Los juegos del hambre lo tiene literalmente todo.
Buena producción, buena dirección, actores sublimes, drama, amor, belicismo, tensión, horror, elegancia, traición, giros sorprendentes… Una película tan dinámica como apoteósica. Y esto es solo la primera parte que, si estupenda, no es cómo la segunda. Pero para ello tendremos que esperar al año que viene…

