Cuando parece que Marvel nos presentará la que será una de las mejores películas de su universo, una vez más se conforma con entretener
Spider-Man: No Way Home cosechó un gran éxito en taquilla y dejó claro que el entusiasmo de los fans de las películas de Marvel sigue vivo. Con grandes expectativas, el público regresaba a las salas para disfrutar de una de las cintas más esperadas del MCU. Doctor Strange en el multiverso de la locura es entretenida, sí, pero poco más. Una película de la que se sale igual que se entra.
En esta segunda entrega de Doctor Strange –o secuela de WandaVision, depende por dónde se mire– los fans viajarán por las realidades alternativas del Multiverso. Se abren las puertas de lo desconocido de la mano de antiguos y nuevos aliados, que se enfrentarán a un poderoso y oscuro adversario.
Desde luego Kevin Feige le ha dado rienda suelta a la creatividad de Sam Raimi, pero con el freno de mano puesto. Aun así el director no se ha cortado y ha introducido en el universo de Marvel el género de terror. Personalmente, una decisión muy acertada. El humor tan característico de sus producciones sigue ahí, pero queda en segundo plano para desarrollar una trama más mística y siniestra.

Una locura controlada
Una cosa que no puedo negar es el manejo de los personajes. Bien, Raimi. Elizabeth Olsen está fantástica como Bruja Escarlata y nos regala una actuación competente y muy emotiva. Encarna la tragedia y el dolor de una madre capaz de destruir la realidad y lo que va más allá de ésta por sus hijos. Quizá de los pocos personajes bien construidos psicológicamente y que no tienen por objetivo la salvación de la humanidad.
Por otra parte, parece que se ha desaprovechado todo el material que el Multiverso ofrecía. ¿Tiene algún sentido mostrar universos alternativos donde las cosas y las personas sean prácticamente iguales? Conocemos la existencia de varias versiones “alternativas” de Doctor Strange, pero son todas similares porque tienen las mismas motivaciones y carencias. Se echa en falta esa locura y desenfreno que anuncia su título.

‘Fanservice’: un clásico
¿El secreto de la popularidad de Marvel en sus últimas películas? Sin duda los crossovers. Se ha vuelto habitual la aparición de otros personajes dentro de este universo. Y todo para el regocijo de los fans. De hecho, hay un momento en el metraje que parece incluido más para deslumbrar al espectador que por tener un verdadero peso dramático o narrativo en lo que se está contando. Si lo hubieran eliminado, la película no cambiaría.
La franquicia confía mucho en dos factores para seguir atrayendo a su público: las sorpresas que van introduciendo en las distintas aventuras y las escenas post-créditos. Una fórmula que funciona porque deja a los espectadores contentos.
En resumen, Doctor Strange en el multiverso de la locura es una buena película. Imperfecta, sí, pero no fallida. Claro que la recomiendo y animo a los espectadores a que vayan a verla. Lo más seguro es que os guste y la disfrutéis, pero no esperéis volveros locos.


